La promesa: la candidatura conjunta España‑Portugal‑Marruecos para el Mundial 2030 se presentó sobre un dosier que incluía entre 14 y 18 estadios en total, con 11 sedes españolas, 3 portuguesas y 6 marroquíes. Sobre el papel, el torneo sería palanca de modernización de infraestructuras. Sobre las arcas y las leyes, hay complicaciones.
Quedan poco más de tres años para el Mundial y parece que se aleja como una fantasmagoría. Hagamos recuento. Durante el pasado marzo, la FIFA se dio un paseo visitando estadios de Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza o Sevilla. Había lagunas, demasiadas. Así que la organización invitó a los respectivos comités organizadores a que se echaran la libreta en la maleta y apuntaran el buen hacer de Miami y Dallas. El programa "Observer" es, literalmente, un máster intensivo para la lógica de un evento como el Mundial 2030: más allá de infraestructura, gestión de aeropuertos, visados, requisitos en el apartado de explotación comercial, etc.
En abril, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, propuso crear una comisión dedicada (y aprobar una Ley Estatal de Eventos que dé cobertura a las reformas). En mayo, algunas de estas ideas se desmoronaron. ¿Por qué? La elección de la candidatura ibero‑marroquí por parte de FIFA está hecha, pero en la práctica España ha ido perdiendo peso: Málaga y A Coruña renunciaron, Valencia se ha quedado fuera de la lista oficial de 11 sedes y varios proyectos claves siguen en obras o sobre planos. La condición era clara: muchos estadios debían sufrir remodelaciones para cumplir los requisitos de FIFA en aforo, accesos, cubiertas y zonas VIP.
Los dineros. Ahora mismo, estas son las propuestas de reforma y coste estimado. Si bien son cifras a la baja, este es el mapa general, empezando por Marruecos:
• Gran Estadio de Tánger: 350 M€ (construcción + ampliaciones hasta 75.000 espectadores)
• Complejo Mohamed V (en Casablanca): más de 95 M€ (gran remodelación)
• Príncipe Moulay Abdellah (en Rabat): 480-500 M€ (reconstrucción prácticamente completa)
• Gran Estadio de Agadir: 230 M€ (construcción + modernización para Mundial)
• Gran Estadio de Marrakech: 240 M€ (construcción + actualización)
• Estadio de Fez: 250 M€ (construcción + remodelación)
• Gran Estadio Hassan II (Casablanca/Benslimane): 1.000 M€ (complejo completo, incluyendo estadio e infraestructuras anexas, con asientos para 115.000 espectadores)En comparación, España:
• Santiago Bernabéu (Madrid): 1.347 M€ (proyecto de transformación completa)
• Riyadh Air Metropolitano (Madrid): 310 M€ (construcción original)
• Spotify Camp Nou (Barcelona): 1.450 M€ (Espai Barça completo)
• RCDE Stadium (desde Cornellà-El Prat): 60 M€
• San Mamés (Bilbao): 211 M€
• Reale Arena (San Sebastián): 80 M€ (reforma integral 2017-2020)
• Estadio La Cartuja (Sevilla): 100 M€ (última remodelación para Mundial 2030)
• La Rosaleda (Málaga): 270 M€ (proyecto de remodelación)
• Estadio de Gran Canaria: 174,7 M€ (proyecto actualmente licitado, desde El Cabildo todavía negocian para "rebajar algunas de sus pretensiones" porque ir con todo ya lo tildan de "suicidio absoluto")
• Riazor (A Coruña): 125 M€ (proyecto de remodelación)
• La Romareda (Zaragoza): 220 M€¿El problema? Lo sospechado: la propia Federación ha avisado de que muchos estadios españoles no cumplen aún las exigencias y que hay que pasar “de proyectos y buenas intenciones a mojarse y garantizar obras e inversiones”, mientras Marruecos ha puesto ya cifras concretas y calendario a la reforma de sus seis campos. Veamos caso por caso.
180 millones para un equipo en tercera. La Nueva Romareda se ha justificado desde el primer día por la oportunidad de ser sede mundialista: un estadio de unos 43.000 asientos netos, pensado para cumplir el mínimo de FIFA y pujar por partidos hasta octavos de final. El coste inicial se cifró en unos 148,5 millones más IVA (cerca de 180). La Cámara de Cuentas de Aragón elevó la cifra: suma urbanizaciones externas, vigilancia, certificados, ICIO y otros conceptos hasta situarla en al menos 173,2 millones. Ya se sospecha que superará los 180 millones si se incluyen todos los gastos de entorno y estadio modular.
Ahora viene la paradoja: levanta un estadio de estándar FIFA para una ciudad cuyo club, el Real Zaragoza, milita actualmente en Primera Federación, un lugar al que es mejor no mirar. Usar el Mundial como anclaje político para una inversión que mezcla fondos municipales, autonómicos y privados no está sentando bien a todo el mundo. La Cámara de Cuentas pidió una “visión completa y trazable de los costes” al detectar partidas asumidas directamente por el Gobierno de Aragón. Es decir, que no estaban en el presupuesto de la sociedad, precisamente para evitar que la etiqueta Mundial 2030 enmascare el coste real para el contribuyente. Decir "lo hicimos por el Mundial" no es suficiente.
Tic-tac y tiki-taca. Otra obra que corre contra el reloj es Nou Mestalla. El estadio valenciano es un refundido sobre el esqueleto levantado hace más de una década. Unos 70.000 espectadores de aforo, cubierta ligera con cables tensados y unas 3.450 plazas de aparcamiento entran dentro de su propuesta. Más allá del Mundial, el Ayuntamiento ha firmado un convenio que le permite usar el estadio para finales de Copa, Eurocopas, Champions.
El calendario actual fija el 11 de julio de 2027 como fecha límite para emitir el Certificado Final de Obra (CFO). Se sabe que aproximadamente el 76% de la estructura está ejecutada y que la inversión total, contando terciario y entorno, superará con creces los 500 millones de euros, convirtiéndose en la mayor obra de la historia del club. Luego llegaron los dimes y diretes: la RFEF dejó fuera a Valencia por los retrasos acumulados y la dificultad para garantizar plazos. Con la licencia de obra ya aprobada y aspirando a un estadio de categoría 4 UEFA, el club reaccionó con un comunicado. Pasaron dos años. La FIFA no se bajó de la burra e indicó que en su bid book estaba todo claro. Y Valencia tiró para adelante.
El del modo “renovación mundialista” no funciona. En Sevilla, el Estadio La Cartuja aspira a ser el tercer estadio del país por aforo, con 70.000 espectadores brutos, rebajando la cota del terreno de juego, ampliando grada baja y cambiando fachadas y piel para ajustarse a la normativa FIFA. La primera fase costó unos 12 millones y la segunda ronda los 100 millones, con horizonte 2028. La Junta de Andalucía vendió La Cartuja y La Rosaleda como “sueño mundialista”, aunque con la idea de usar el estadio también como casa eventual del Betis y sede de otras finales, lo que amortigua el riesgo.
En paralelo, el Santiago Bernabéu amortigua más de 1.000 millones de inversión (tendrá un videomarcador interactivo de 360 grados, fachada envolvente, césped retráctil y ya goza del galardón mejor estadio del mundo según la World Football Summit); el Spotify Camp Nou estima otro proyecto en torno a los 1.500 millones y ambos justifican las inversiones para generar nuevos ingresos a sus clubes. Sedes como el RCDE Stadium del Espanyol, con su cubierta fotovoltaica, el Reale Arena o San Mamés ya partían con ventaja, con los requisitos UEFA/FIFA en mente, así que más que macroreformas solo requieren pequeños ajustes.
Marruecos, un plan de 1.300 millones. Sin tanto convenio, Marruecos puso sobre la mesa 14.500 millones de dirhams y el objetivo de reformar seis estadios y levantar uno nuevo en la región de Casablanca, con capacidad para 93.000 espectadores, aspirante a acoger la final. Según cálculos de la propia federación marroquí, sus seis sedes albergarán 32 de los 104 partidos del torneo (un 31%).
Si el Mundial se aleja, a Zaragoza le queda la baza de un gran complejo renovado. Valencia corre para cerrar una deuda urbanística de 15 años y La Cartuja no va a detenerse. El problema es que hay muchos renders, mortero y arena, poca foto final. Si esta justificación aguantará el escrutinio más allá de lo deportivo, eso ya es harina de otro costal. A todo el mundo le encanta sentarse en una butaca cómoda, pero no si le ha picado en el bolsillo tanto que le impide sentarse ahí.
Imágenes | Oficiales de los clubes
En Xataka | México ya tiene el Mundial que tanto ansiaba. Los mexicanos lo han recibido con algo más que vítores: protestas
En Xataka | "Es una jaula de oro, el Mundial está siendo secuestrado": las pausas de hidratación han convertido al fútbol en un nuevo deporte
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La noticia
España renovó sus estadios con la excusa del Mundial 2030: ahora el Mundial parece más lejos que nunca
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Isra Fdez
.
España renovó sus estadios con la excusa del Mundial 2030: ahora el Mundial parece más lejos que nunca
España todavía "suspende" en la mitad de sus estadios candidatos. Marruecos lleva la delantera
Ya no es una cuestión económica, sino de plazos, fiscalidad, seguridad, protección de derechos de competición, tecnología e infraestructuras
La promesa: la candidatura conjunta España‑Portugal‑Marruecos para el Mundial 2030 se presentó sobre un dosier que incluía entre 14 y 18 estadios en total, con 11 sedes españolas, 3 portuguesas y 6 marroquíes. Sobre el papel, el torneo sería palanca de modernización de infraestructuras. Sobre las arcas y las leyes, hay complicaciones.
Quedan poco más de tres años para el Mundial y parece que se aleja como una fantasmagoría. Hagamos recuento. Durante el pasado marzo, la FIFA se dio un paseo visitando estadios de Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza o Sevilla. Había lagunas, demasiadas. Así que la organización invitó a los respectivos comités organizadores a que se echaran la libreta en la maleta y apuntaran el buen hacer de Miami y Dallas. El programa "Observer" es, literalmente, un máster intensivo para la lógica de un evento como el Mundial 2030: más allá de infraestructura, gestión de aeropuertos, visados, requisitos en el apartado de explotación comercial, etc.
En abril, el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, propuso crear una comisión dedicada (y aprobar una Ley Estatal de Eventos que dé cobertura a las reformas). En mayo, algunas de estas ideas se desmoronaron. ¿Por qué? La elección de la candidatura ibero‑marroquí por parte de FIFA está hecha, pero en la práctica España ha ido perdiendo peso: Málaga y A Coruña renunciaron, Valencia se ha quedado fuera de la lista oficial de 11 sedes y varios proyectos claves siguen en obras o sobre planos. La condición era clara: muchos estadios debían sufrir remodelaciones para cumplir los requisitos de FIFA en aforo, accesos, cubiertas y zonas VIP.
Los dineros. Ahora mismo, estas son las propuestas de reforma y coste estimado. Si bien son cifras a la baja, este es el mapa general, empezando por Marruecos:
Gran Estadio de Tánger: 350 M€ (construcción + ampliaciones hasta 75.000 espectadores)
Complejo Mohamed V (en Casablanca): más de 95 M€ (gran remodelación)
Príncipe Moulay Abdellah (en Rabat): 480-500 M€ (reconstrucción prácticamente completa)
Gran Estadio de Agadir: 230 M€ (construcción + modernización para Mundial)
Gran Estadio de Marrakech: 240 M€ (construcción + actualización)
Estadio de Fez: 250 M€ (construcción + remodelación)
Gran Estadio Hassan II (Casablanca/Benslimane): 1.000 M€ (complejo completo, incluyendo estadio e infraestructuras anexas, con asientos para 115.000 espectadores)
En comparación, España:
Santiago Bernabéu (Madrid): 1.347 M€ (proyecto de transformación completa)
Riyadh Air Metropolitano (Madrid): 310 M€ (construcción original)
Spotify Camp Nou (Barcelona): 1.450 M€ (Espai Barça completo)
RCDE Stadium (desde Cornellà-El Prat): 60 M€
San Mamés (Bilbao): 211 M€
Reale Arena (San Sebastián): 80 M€ (reforma integral 2017-2020)
Estadio La Cartuja (Sevilla): 100 M€ (última remodelación para Mundial 2030)
La Rosaleda (Málaga): 270 M€ (proyecto de remodelación)
Estadio de Gran Canaria: 174,7 M€ (proyecto actualmente licitado, desde El Cabildo todavía negocian para "rebajar algunas de sus pretensiones" porque ir con todo ya lo tildan de "suicidio absoluto")
Riazor (A Coruña): 125 M€ (proyecto de remodelación)
La Romareda (Zaragoza): 220 M€
¿El problema? Lo sospechado: la propia Federación ha avisado de que muchos estadios españoles no cumplen aún las exigencias y que hay que pasar “de proyectos y buenas intenciones a mojarse y garantizar obras e inversiones”, mientras Marruecos ha puesto ya cifras concretas y calendario a la reforma de sus seis campos. Veamos caso por caso.
180 millones para un equipo en tercera. La Nueva Romareda se ha justificado desde el primer día por la oportunidad de ser sede mundialista: un estadio de unos 43.000 asientos netos, pensado para cumplir el mínimo de FIFA y pujar por partidos hasta octavos de final. El coste inicial se cifró en unos 148,5 millones más IVA (cerca de 180). La Cámara de Cuentas de Aragón elevó la cifra: suma urbanizaciones externas, vigilancia, certificados, ICIO y otros conceptos hasta situarla en al menos 173,2 millones. Ya se sospecha que superará los 180 millones si se incluyen todos los gastos de entorno y estadio modular.
Ahora viene la paradoja: levanta un estadio de estándar FIFA para una ciudad cuyo club, el Real Zaragoza, milita actualmente en Primera Federación, un lugar al que es mejor no mirar. Usar el Mundial como anclaje político para una inversión que mezcla fondos municipales, autonómicos y privados no está sentando bien a todo el mundo. La Cámara de Cuentas pidió una “visión completa y trazable de los costes” al detectar partidas asumidas directamente por el Gobierno de Aragón. Es decir, que no estaban en el presupuesto de la sociedad, precisamente para evitar que la etiqueta Mundial 2030 enmascare el coste real para el contribuyente. Decir "lo hicimos por el Mundial" no es suficiente.
Tic-tac y tiki-taca. Otra obra que corre contra el reloj es Nou Mestalla. El estadio valenciano es un refundido sobre el esqueleto levantado hace más de una década. Unos 70.000 espectadores de aforo, cubierta ligera con cables tensados y unas 3.450 plazas de aparcamiento entran dentro de su propuesta. Más allá del Mundial, el Ayuntamiento ha firmado un convenio que le permite usar el estadio para finales de Copa, Eurocopas, Champions.
El calendario actual fija el 11 de julio de 2027 como fecha límite para emitir el Certificado Final de Obra (CFO). Se sabe que aproximadamente el 76% de la estructura está ejecutada y que la inversión total, contando terciario y entorno, superará con creces los 500 millones de euros, convirtiéndose en la mayor obra de la historia del club. Luego llegaron los dimes y diretes: la RFEF dejó fuera a Valencia por los retrasos acumulados y la dificultad para garantizar plazos. Con la licencia de obra ya aprobada y aspirando a un estadio de categoría 4 UEFA, el club reaccionó con un comunicado. Pasaron dos años. La FIFA no se bajó de la burra e indicó que en su bid book estaba todo claro. Y Valencia tiró para adelante.
El del modo “renovación mundialista” no funciona. En Sevilla, el Estadio La Cartuja aspira a ser el tercer estadio del país por aforo, con 70.000 espectadores brutos, rebajando la cota del terreno de juego, ampliando grada baja y cambiando fachadas y piel para ajustarse a la normativa FIFA. La primera fase costó unos 12 millones y la segunda ronda los 100 millones, con horizonte 2028. La Junta de Andalucía vendió La Cartuja y La Rosaleda como “sueño mundialista”, aunque con la idea de usar el estadio también como casa eventual del Betis y sede de otras finales, lo que amortigua el riesgo.
En paralelo, el Santiago Bernabéu amortigua más de 1.000 millones de inversión (tendrá un videomarcador interactivo de 360 grados, fachada envolvente, césped retráctil y ya goza del galardón mejor estadio del mundo según la World Football Summit); el Spotify Camp Nou estima otro proyecto en torno a los 1.500 millones y ambos justifican las inversiones para generar nuevos ingresos a sus clubes. Sedes como el RCDE Stadium del Espanyol, con su cubierta fotovoltaica, el Reale Arena o San Mamés ya partían con ventaja, con los requisitos UEFA/FIFA en mente, así que más que macroreformas solo requieren pequeños ajustes.
Marruecos, un plan de 1.300 millones. Sin tanto convenio, Marruecos puso sobre la mesa 14.500 millones de dirhams y el objetivo de reformar seis estadios y levantar uno nuevo en la región de Casablanca, con capacidad para 93.000 espectadores, aspirante a acoger la final. Según cálculos de la propia federación marroquí, sus seis sedes albergarán 32 de los 104 partidos del torneo (un 31%).
Si el Mundial se aleja, a Zaragoza le queda la baza de un gran complejo renovado. Valencia corre para cerrar una deuda urbanística de 15 años y La Cartuja no va a detenerse. El problema es que hay muchos renders, mortero y arena, poca foto final. Si esta justificación aguantará el escrutinio más allá de lo deportivo, eso ya es harina de otro costal. A todo el mundo le encanta sentarse en una butaca cómoda, pero no si le ha picado en el bolsillo tanto que le impide sentarse ahí.