En algunas ciudades, los árboles se han convertido en un artículo de auténtico lujo: ya sea porque no queda espacio (o no interesa destinarlo para tal fin), porque el suelo está sellado por asfalto u hormigón o porque la contaminación impide su desarrollo. Esto pasa en grandes urbes de todo el planeta, desde la India hasta el sur de Europa. La India ha estrenado una solución que no necesita lluvia y no crece: es un depósito de agua verde que hace el trabajo de diez árboles. Un arbol líquido.
Contexto. En las ciudades se dan dos realidades apabullantes: concentran alrededor del 70% de las emisiones de dióxido de carbono y casi la mitad de la población vive en ellas. Mención especial merecen algunas ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Sevilla o Murcia, entre las de menor cobertura arbórea proporcional del continente y las que más muertes registran por efecto isla de calor, según un estudio de especialistas del Instituto de Salud Global de Barcelona publicado en The Lancet.
No es tanto cuestión de tener muchos árboles (Madrid por ejemplo los tiene), sino de tener una cobertura arbórea proporcional y aquí el estado español necesita mejorar, lo dice este estudio de 744 ciudades europeas y las recomendaciones la Comisión Europea.
Al fresco árbol líquido. Los "árboles líquidos" son, en pocas palabras, fotobiorreactores urbanos. En su interior hay un sistema cerrado con microalgas en solución acuosa para absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno como si fuera una planta de verdad.
Hasta aquí todo más o menos como si fuera un árbol, pero con la ventaja de no necesitar suelo, tierra donde plantarlo ni echan raíces. Y que la función de limpieza del árbol líquido equivale a dos árboles de 10 años o 200 metros cuadrados de césped, según el Instituto de Investigación Multidisciplinar de la Universidad de Belgrado, a quienes se les ocurrió el concepto en 2021 siguiendo el encargo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para combatir la contaminación del aire de la capital serbia. El primer prototipo se llamó LIQUID 3 y se plantó en Stari Grad.
Por qué es importante. Porque las ciudades son el epicentro del problema de las emisiones globales y si ya hemos visto que hoy en día buena parte de la población del mundo vive en ciudades, en 2050 todavía será peor: la ONU estima que la cifra subirá hasta un 68%.
Como explica el Dr. Ivan Spasojevic, uno de los inventores de LIQUID 3, el objetivo no es reemplazar los bosques, sino utilizar este sistema para zonas urbanas donde no hay espacio para plantar árboles. Bajo ciertas condiciones de alta contaminación los árboles sufren para sobrevivir, pero según el científico, a las algas no les afecta.
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Cómo funciona. Como puedes ver en la imagen de la portada o en el vídeo que hay a continuación, LIQUID 3 es una especie de acuario con 600 litros de agua dulce donde hay microalgas unicelulares (las que podemos encontrar en cualquier estanque) haciendo continuamente la fotosíntesis. El aire contaminado se introduce en forma de burbujas gracias al sistema de bombeo y una placa fotovoltaica proporciona electricidad tanto para la bomba como para la iluminación LED nocturna.
Además, el mantenimiento es mínimo: cada mes y medio hay que retirar la biomasa generada, que sirve como fertilizante (no para el árbol líquido, obviamente) y reponer el agua y los minerales.
Limpian más que un árbol de toda la vida. La principal razón de ser de este árbol líquido frente a un árbol tradicional es la eficiencia: mientras que partes como el tronco, las ramas o las raíces no hacen la fotosíntesis, en el alga todo es productivo. Según el PNUD Serbia, eso las hace entre 10 y 50 veces más eficientes que los árboles convencionales. La startup Liquid Trees ha cuantificado la capacidad de eliminación de CO₂ de su árbol líquido en 1,83 kg de CO₂ por kg de biomasa producida.
De prototipo a primeros árboles en las calles. Los árboles líquidos no son algo nuevo: como ya hemos visto, el concepto data de 2021. Sin embargo, no se ha quedado en un mero prototipo y ya. La tecnología está escalando. En 2024, la Kerala University of Fisheries and Ocean Studies y la empresa Lo Carbon Solutions instalaron el primer árbol líquido exterior de India en Kerala: un depósito de 1.000 litros equivalente a 10 árboles maduros. Casi al mismo tiempo, el grupo empresarial DS y la startup Liquid Trees plantaron una unidad de 1.600 litros equivalente a seis árboles maduros.
Sí, pero. Dejando al margen algo obvio como que si el aporte de electricidad no llega de una fuente renovable, el balance de carbono real es peor de lo que sugieren las cifras o que son datos proporcionados por las partes interesadas y no auditados externamente, una revisión científica de investigadores de la Kerala University of Fisheries and Ocean Studies publicada en el International Journal of Plant and Environment lista algunas limitaciones del concepto, entre ellas una bastante obvia: la inversión en infraestructura y el mantenimiento no es comparable a plantar árboles de toda la vida.
Y eso sin hablar del coste ambiental: un estudio de diseño arquitectónico de la Universidad de Alcalá calculó que una fachada fotobiorreactora tarda más de 11 años en compensar el CO₂ emitido durante su propia fabricación. Finalmente, ninguna ciudad ha implementado todavía la tecnología a escala. Lo que existe son prototipos y pilotos puntuales, no soluciones urbanas desplegadas.
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La noticia
España tiene las ciudades con menos arbolado de Europa: llega el árbol líquido que no necesita suelo ni espacio
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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España tiene las ciudades con menos arbolado de Europa: llega el árbol líquido que no necesita suelo ni espacio
Plantar árboles en grandes ciudades contaminadas se ha convertido en un lujo que ocupa demasiado espacio
En algunas ciudades, los árboles se han convertido en un artículo de auténtico lujo: ya sea porque no queda espacio (o no interesa destinarlo para tal fin), porque el suelo está sellado por asfalto u hormigón o porque la contaminación impide su desarrollo. Esto pasa en grandes urbes de todo el planeta, desde la India hasta el sur de Europa. La India ha estrenado una solución que no necesita lluvia y no crece: es un depósito de agua verde que hace el trabajo de diez árboles. Un arbol líquido.
Contexto. En las ciudades se dan dos realidades apabullantes: concentran alrededor del 70% de las emisiones de dióxido de carbono y casi la mitad de la población vive en ellas. Mención especial merecen algunas ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Sevilla o Murcia, entre las de menor cobertura arbórea proporcional del continente y las que más muertes registran por efecto isla de calor, según un estudio de especialistas del Instituto de Salud Global de Barcelona publicado en The Lancet.
Al fresco árbol líquido. Los "árboles líquidos" son, en pocas palabras, fotobiorreactores urbanos. En su interior hay un sistema cerrado con microalgas en solución acuosa para absorber dióxido de carbono y liberar oxígeno como si fuera una planta de verdad.
Hasta aquí todo más o menos como si fuera un árbol, pero con la ventaja de no necesitar suelo, tierra donde plantarlo ni echan raíces. Y que la función de limpieza del árbol líquido equivale a dos árboles de 10 años o 200 metros cuadrados de césped, según el Instituto de Investigación Multidisciplinar de la Universidad de Belgrado, a quienes se les ocurrió el concepto en 2021 siguiendo el encargo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para combatir la contaminación del aire de la capital serbia. El primer prototipo se llamó LIQUID 3 y se plantó en Stari Grad.
Por qué es importante. Porque las ciudades son el epicentro del problema de las emisiones globales y si ya hemos visto que hoy en día buena parte de la población del mundo vive en ciudades, en 2050 todavía será peor: la ONU estima que la cifra subirá hasta un 68%.
Como explica el Dr. Ivan Spasojevic, uno de los inventores de LIQUID 3, el objetivo no es reemplazar los bosques, sino utilizar este sistema para zonas urbanas donde no hay espacio para plantar árboles. Bajo ciertas condiciones de alta contaminación los árboles sufren para sobrevivir, pero según el científico, a las algas no les afecta.
Cómo funciona. Como puedes ver en la imagen de la portada o en el vídeo que hay a continuación, LIQUID 3 es una especie de acuario con 600 litros de agua dulce donde hay microalgas unicelulares (las que podemos encontrar en cualquier estanque) haciendo continuamente la fotosíntesis. El aire contaminado se introduce en forma de burbujas gracias al sistema de bombeo y una placa fotovoltaica proporciona electricidad tanto para la bomba como para la iluminación LED nocturna.
Además, el mantenimiento es mínimo: cada mes y medio hay que retirar la biomasa generada, que sirve como fertilizante (no para el árbol líquido, obviamente) y reponer el agua y los minerales.
Limpian más que un árbol de toda la vida. La principal razón de ser de este árbol líquido frente a un árbol tradicional es la eficiencia: mientras que partes como el tronco, las ramas o las raíces no hacen la fotosíntesis, en el alga todo es productivo. Según el PNUD Serbia, eso las hace entre 10 y 50 veces más eficientes que los árboles convencionales. La startup Liquid Trees ha cuantificado la capacidad de eliminación de CO₂ de su árbol líquido en 1,83 kg de CO₂ por kg de biomasa producida.
De prototipo a primeros árboles en las calles. Los árboles líquidos no son algo nuevo: como ya hemos visto, el concepto data de 2021. Sin embargo, no se ha quedado en un mero prototipo y ya. La tecnología está escalando. En 2024, la Kerala University of Fisheries and Ocean Studies y la empresa Lo Carbon Solutions instalaron el primer árbol líquido exterior de India en Kerala: un depósito de 1.000 litros equivalente a 10 árboles maduros. Casi al mismo tiempo, el grupo empresarial DS y la startup Liquid Trees plantaron una unidad de 1.600 litros equivalente a seis árboles maduros.
Sí, pero. Dejando al margen algo obvio como que si el aporte de electricidad no llega de una fuente renovable, el balance de carbono real es peor de lo que sugieren las cifras o que son datos proporcionados por las partes interesadas y no auditados externamente, una revisión científica de investigadores de la Kerala University of Fisheries and Ocean Studies publicada en el International Journal of Plant and Environment lista algunas limitaciones del concepto, entre ellas una bastante obvia: la inversión en infraestructura y el mantenimiento no es comparable a plantar árboles de toda la vida.
Y eso sin hablar del coste ambiental: un estudio de diseño arquitectónico de la Universidad de Alcalá calculó que una fachada fotobiorreactora tarda más de 11 años en compensar el CO₂ emitido durante su propia fabricación. Finalmente, ninguna ciudad ha implementado todavía la tecnología a escala. Lo que existe son prototipos y pilotos puntuales, no soluciones urbanas desplegadas.