Por ahora, sigue dando la batalla desde dentro. El ex portavoz de Vox en el Congreso Iván Espinosa de los Monteros, sobre quien hay abierto un expediente de expulsión, mantiene el pulso con la dirección nacional del partido e insiste en reclamar la convocatoria de un congreso extraordinario para repensar la formación. Una iniciativa que la cúpula de Santiago Abascal ha rechazado de plano, pero a la que Espinosa circunscribe, por ahora, su actuación. No pone sobre la mesa, en este momento, arrancar con unas nuevas siglas. "Ahora mismo estamos intentando aportar desde la sociedad civil", ha señalado a la salida de un desayuno informativo en el Ateneo de Madrid, asegurando que esta vía "es la que tiene mayor recorrido". Esta, y la de seguir batallando por un congreso extraordinario.
Es por ello que, de nuevo este lunes, Espinosa se ha mostrado crítico con distintas realidades que observa en Vox. Una de ellas: el trato que se da a quienes impulsaron el partido en su nacimiento y ahora no están alineados con la cúpula de Abascal. Espinosa es una de esas personas, como también Javier Ortega Smith, ex secretario general de la formación y que en una entrevista en EL MUNDO aseguró que en Vox a cualquiera que "pueda discrepar lo más mínimo, hay que eliminarlo rápidamente". Para Espinosa, Ortega Smith es un perfil "con una autoridad enorme" para hablar del partido, pese a que desde la sede de la calle Bambú intentan minimizar sus reproches y su relevancia como dirigente. Sobre esto, Espinosa también ha manifestado su sorpresa al ver que "hay gente", entre ellos "los que han llegado nuevos", que "intente reescribir la historia del partido".
En la misma línea, el ex portavoz parlamentario de la formación se ha mostrado crítico con la forma en que desde Bambú se están abriendo expedientes disciplinarios a los dirigentes que han hecho públicas sus críticas. Espinosa ha cuestionado que estos procedimientos sancionadores se inicien antes de cada proceso electoral -el de Ortega Smith comenzó en vísperas de las elecciones en Aragón, y el suyo tras la convocatoria en Andalucía- y ha llegado a sugerir que esto "no tiene base" salvo que se pretenda "utilizar esa palanca" para luego justificar un posible mal resultado en las urnas.
Espinosa ha defendido el motivo que ha llevado a los díscolos a impulsar el manifiesto que pide la convocatoria de un congreso extraordinario en Vox, señalando que es necesario celebrar una asamblea para debatir sobre el rumbo ideológico de la formación -por ejemplo, sobre la alianza con el húngaro Viktor Orban- y sobre la forma de operar internamente. En este sentido, Espinosa ha dicho que se está "enterando ahora" de los aspectos de la contabilidad de Vox que distintas voces están cuestionando -como el dinero que se destina a pagar asesores externos-, y ha sostenido que no sabía de ello porque él nunca estuvo en el Comité Ejecutivo Nacional del partido, su máximo órgano de dirección.