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Estampas de Málaga | Magdalena Ayola, fotógrafa en la Málaga de finales del S. XIX Regala esta noticia Añádenos en Google 09/09/2026 a las 23:45h.Patrocinado por:
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Baños de Apolo en la Cortina del Muelle
A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX y primera del XX, la mujer contribuyó de manera más que notable al desarrollo y ... eficacia de los talleres de producción fotográfica. Notable quiere significar aquí, DRAE mediante, relevante; no aquella otra acepción de «hacerse notar», que fue lo que no ocurrió. Por el contrario, las mujeres, encargadas por lo general de tareas imprescindibles en el complejo proceso fotográfico de aquella época —el retoque, la ilustración a color de originales en blanco y negro, el trato con el público, sobre todo cuando eran mujeres y niños, la puesta en escena, la toma fotográfica o el archivo y registro de materiales— quedaron de forma habitual en segundo e inapreciable plano, ocultas tras la marca del estudio casi siempre a nombre del titular del negocio, es decir, un hombre. Algunas excepciones confirman la regla, como es el caso de Joaquina Mayor (o Mayol) de Lorichon —también viuda de Lorichon o madame Lorichon—, con estudio en calle Calderería en la temprana fecha de 1860. La figura de esta pionera ha sido bien estudiada por Teresa García Ballesteros y Juan Antonio Fernández Rivero que la consideran la primera fotógrafa andaluza con estudio propio.
(Foto Ayola. Archivo Casa de Los Tiros. Granada. Reproducción digital a partir de copia en papel gelatina)Antonio Jesús González en el documentado trabajo Andaluzas tras la cámara. Fotógrafas en Andalucía, 1844-1939 (2020), enumera siete fotógrafas (seis profesionales y una amateur) que, en esos casi cien años de historia de la fotografía en la transición del siglo XIX al XX, estuvieron vinculadas a Málaga. Entre ellas destaca el investigador, además de a Joaquina Mayor, a Sabina Muchart, cuyo estudio se ubicaba en plaza de la Constitución 16-22.
No hace mucho, publiqué en estas Estampas un artículo que llevaba por título «la Alhambra del Colesterol»; allí veíamos una fotografía de Roisin en la que sobresale el edificio de estilo alhambrista de la fachada sur de la plaza desaparecido en la guerra civil. En aquella imagen, el anuncio FOTOGRAFÍAS S. MUCHART ocupa la balconada del tercer piso; sobre éste, se hace notar la terraza ático acondicionada para estudio fotográfico con luz solar directa. Fue el trabajo de investigación de J. A. Fernández Rivero quien vino a aclarar en nuestra época que aquella «S.», lejos de Sebastián, Serafín o cualquier otro nombre masculino que empezara por S era el de Sabina, fotógrafa que desplegará una intensa actividad en Málaga entre las dos últimas décadas del siglo XIX y la primeras del XX.
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Vista general del Puerto
Coetánea de Sabina es Magdalena, hija de José García Ayola, uno de los más prestigiosos fotógrafos andaluces de la segunda mitad del S. XIX. Con residencia en Granada, su ciudad natal, inicia (1863) una exitosa y larga trayectoria profesional que amplía con estudios fotográficos a su nombre en Almería (1890) y Málaga (1895). Aquí, bajo la marca Ayola, se anuncia como «Fotógrafo de S.M.» (La Unión Mercantil, 1897/09/15). Las tres vistas de Málaga que aquí presento debieron producirse unos años antes de fijar su residencia en nuestra ciudad.
Ayola tuvo un hijo y dos hijas que dieron continuidad a la marca. La historiografía suele ignorar a ellas para seguir la pista de Francisco —el hijo— en Granada. No es el caso de Antonio Jesús González en la obra que cito; aunque no da cuenta del destino de Magdalena y Matilde —las hijas— sí las nombra como asociadas al negocio familiar. No podemos saber si Magdalena participó junto a su padre en la producción de estas tres imágenes, pero nos consta que desde 1897 hasta 1905 la firma Ayola (José) —con estudio en calle Sánchez Pastor, 1— cambia a «Ayola (M.)». En 1906, localizamos a la fotógrafa en el mismo estudio de Sánchez Pastor con su nombre y apellidos: Magdalena García Quiles.
El ninguneo de la mujer en el hacer fotográfico podría parecer un residuo de la sociedad patriarcal decimonónica, pero si tiráramos hoy del hilo de esa madeja nos encontraríamos con una situación que aún perdura.
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