Tráfico alcanza una cifra récord de recaudación superior a los 246 millones de euros tras registrar un aumento del 14%
Regala esta noticia Añádenos en Google Tramo de la carretera Ma-10 en Mallorca. (Autocasión)J. Bacorelle
El Barco de Ávila
31/08/2026 Actualizado a las 11:25h.Si hay una carretera en España donde sobrepasar los límites de velocidad resulte prácticamente imposible sin ser detectado, esa es la Ma-10 en Mallorca. ... Con una extensión de 112 kilómetros a través de la Sierra de Tramontana y municipios como Pollença, esta vía de trazado sinuoso ostenta el récord absoluto de densidad de controles de velocidad del país: acumula un total de 32 dispositivos (entre radares de tramo, fijos y cámaras de vigilancia).
Esta aparente paradoja entre densidad de radares y recaudación tiene su explicación en la tipología de la vía. La presencia masiva de dispositivos en la Ma-10 responde a un plan de blindaje disuasorio.
Se trata de una carretera muy transitada en época estival, caracterizada por giros cerrados y curvas críticas que entrañan un elevado riesgo para colectivos vulnerables como motoristas y ciclistas. Su objetivo prioritario es reducir la siniestralidad, no incrementar la recaudación.
Recaudación récord: más de 246 millones de euros
Según el último informe presentado por la organización de defensa de los conductores Automovilistas Europeos Asociados (AEA), las sanciones por velocidad alcanzaron la cifra récord de 246.802.934 euros, lo que supone un incremento del 14% respecto al ejercicio anterior.
Desde AEA aclaran que este repunte no se debe a un empeoramiento del comportamiento de los conductores, sino a la activación de nuevos radares situados en puntos estratégicos. A día de hoy, el dinero obtenido por excesos de velocidad representa ya el 41,5% de los ingresos totales por multas de tráfico en España (excluyendo las competencias autonómicas del País Vasco y Cataluña).
El informe de AEA pone al descubierto la extrema eficiencia de un reducido grupo de cinemómetros. De los más de 1.000 radares operativos en las carreteras españolas, solo 50 dispositivos concentraron 1.342.285 denuncias, asumiendo prácticamente la mitad de todo el impacto económico del país.
El punto más crítico para los conductores se localiza en la provincia de Valencia: el radar de la A-7 en el km 326 (La Canyada) se ha coronado como el más activo de España, con un récord de 90.766 multas. Le sigue en la misma comunidad el dispositivo de la CV-905 en Alicante (km 7), con 72.557 denuncias. Otros radares con ritmos implacables de sanción se ubican en la A-15 en Navarra (km 127) y en la A-7 en Málaga (km 968).
¿Prevención o recaudación?
Con estos resultados sobre la mesa el presidente de AEA, Mario Arnaldo, sostiene que «la DGT debería replantearse su política de radares, ya que no se está consiguiendo el objetivo de evitar los excesos de velocidad ni los accidentes, convirtiendo los radares en meros instrumentos de recaudación».
Arnaldo enfatiza la contradicción del modelo actual: mientras que el 70% de los accidentes con víctimas mortales se producen en carreteras secundarias, la inmensa mayoría de las denuncias y los radares más agresivos se concentran en autovías y autopistas. Un contraste evidenciado por la comparativa entre la Ma-10 (seguridad y prevención en tramos revirados) y la A-7 (alta recaudación en tramos de alta capacidad).
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