Viajar a Marte no es como suele pensarse
La distancia entre la Tierra y Marte varía entre unos 56 y 400 millones de kilómetros. De igual manera que con las misiones a la Luna, salir disparados en línea recta no es una opción realista. La mecánica orbital obliga a que una nave trace curvas y apunte hacia un lugar donde el planeta estará en un determinado tiempo, no a donde se encuentra en ese momento.
Las misiones actuales no tripuladas usan una maniobra que permite saltar de la órbita terrestre a la marciana sin gastar demasiado combustible, aprovechando el tirón gravitacional del Sol. En términos simples, la nave cargada sale y hace una media elipse alrededor de la estrella describiendo una larga curva hasta llegar al destino.
Ese mecanismo (conocido como transferencia de Hohmann) hace que la trayectoria no sea la más corta en distancia, pero sí la más eficiente en consumo de combustible. Una misión de ida termina convirtiéndose en una elipse de 480 millones de kilómetros y entre seis y nueve meses de trayecto.
Pero ¿y si existiera otra forma de moverse entre planetas? Marcelo de Oliveira Souza, autor del paper e investigador del Laboratório de Ciências Físicas (LCFIS) de la Universidade Estadual do Norte Fluminense (en Brasil), sostiene que la perspectiva orbital de algunos asteroides puede revelar trayectorias más directas entre la Tierra y Marte, sin la curva amplia que hoy damos por inevitable.
Según su análisis, si observas el sistema solar desde el plano de CA21, encuentras un momento en el que la Tierra y Marte se alinean de forma más recta que la trayectoria tradicional. Esa alineación ocurrirá en 2031. Una misión hipotética podría tardar entre 33 y 56 días de ida y entre 153 y 226 días en completar el viaje, gracias a una trayectoria geométricamente favorable.Este es solo un caso de estudio, pero permite pensar que basta cambiar de perspectiva para encontrar pasadizos que permitan viajes más cortos entre planetas. El método podría replicarse con otros asteroides y otros destinos.
El documento no afirma que habrá una misión a Marte en 2031. Incluso si existiera una, aún falta investigar si estas rutas reveladas por la perspectiva de los asteroides pueden aplicarse en la práctica. Por ahora, la NASA y otras agencias mantienen su prioridad en la Luna.