Lo que todavía no se exploraba con precisión era el momento solar en que la basura espacial cae más rápido hacia la Tierra. En el campo del clima espacial, no hay “días” de alta actividad solar. Dependiendo del ciclo, puede durar semanas, meses o años. Para que las misiones en órbita baja no experimenten contratiempos o para prevenir la caída de escombros espaciales, es necesario contar con un umbral de actividad solar. En otras palabras, es necesario saber a partir de qué momento la orbita baja se vuelve “viscosa”.
Este trabajo ofrece uno de los datos más precisos hasta el momento. A partir del 70% del máximo de actividad solar, los satélites y residuos pueden caer más rápido. Para llegar a esa conclusión, los autores siguieron durante 36 años la evolución orbital de 17 piezas de chatarra, usándolas como sensores naturales de la densidad atmosférica.
son los primeros en caer cuando la órbita se espesa.Actualmente se estima que hay entre 12,000 y 15,000 satélites activos en órbita baja, aunque la cifra cambia cada semana por el ritmo de lanzamientos. En los próximos años, con la proliferación de las constelaciones de satélites, ese número ascenderá. Mientras tanto, el último pico de actividad solar fue en 2024 y 2025. El siguiente máximo esta proyectado para 2034, como parte del ciclo solar 26, y para entonces, algunas proyecciones calculan que habrá un mínimo de 60,000 satélites en orbita baja.
El umbral propuesto por el estudio permitirá anticipar el momento en que la órbita baja entre en zona de riesgo, un dato clave para planear maniobras, evitar reentradas no controladas y reducir el riesgo de colisiones en un entorno cada vez más saturado.