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Vivir | Ocio Este es el motivo por el que te cuesta más leer en digital que en papel«Hay que buscar un equilibrio: no utilizar las pantallas para todo y apoyarnos en el formato en papel, sobre todo en los primeros años», explican los expertos
Lunes, 20 de abril 2026, 19:00
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Quizá lo has notado. Leer te cuesta un esfuerzo mucho mayor que antes. Si es así, tranquilo porque no estás solo. Cuando Maryanne Wolf, profesora ... de la Universidad de California en Los Ángeles y experta en dislexia, intentó volver a leer 'El juego de los abalorios', de Hermann Hesse, tuvo que dejarlo a medias. Había sido una de sus novelas de juventud favoritas, pero muchos años más tarde, fue incapaz de sumergirse en su lectura. Por un momento, pensó en no decírselo a nadie porque, para una neurocientífica cognitiva y especialista en cerebro lector como ella, era casi motivo de vergüenza. Luego, entendió cuál había sido el problema (entre 8 y 10 horas diarias frente a una pantalla) y terminó escribiendo un poderoso ensayo.
Según el estudio 'Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España' elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España y publicado en enero, el 33% de los lectores ya lo hacen en soporte digital. Y es una tendencia al alza. Lo hacen en su mayoría en 'e-books', el 16%, pero también en el móvil (11,8%) o en el ordenador (11,1%). Pero eso podría tener un peaje.
El papel favorece la lectura profunda, que implica procesos cerebrales complejos
En 2019, un metaanálisis desarrollado por la Universitat de València demostró el llamado «efecto de superioridad del papel» por el que las personas comprenden mejor un mismo texto si lo leen en un libro de los de toda la vida que si lo hacen en un soporte digital. «Cuando el esfuerzo cognitivo tiene que ser mayor, aparece con más fuerza la diferencia a favor del papel y también cuando se utilizan textos expositivos o informativos en comparación con los textos narrativos», explica Pablo Delgado Herrera, principal autor de aquel estudio. Y quizá lo más sorprendente de todo: en las personas menores de 20 años la superioridad del papel era aún mayor. «Por eso, hasta los más jóvenes prefieren el papel cuando, por ejemplo, tienen que estudiar», analiza Delgado.
Según Wolf, la diferencia reside, fundamentalmente, en la capacidad para llevar a cabo la denominada lectura profunda. «No es una habilidad única, sino una compleja constelación de procesos que nos definen como seres pensantes: el razonamiento analógico que vincula los conocimientos previos con las ideas nuevas; el inferencial que extrae significado más allá de lo que se afirma; la empatía y la capacidad de adoptar otras perspectivas, que nos permiten entrar en los pensamientos y sentimientos de los demás; el análisis crítico, que evalúa las afirmaciones sobre la verdad; y la intuición reflexiva, que conecta el texto con la experiencia vivida por cada uno», describe. Cada uno de estos procesos utiliza regiones específicas del circuito cerebral y contribuye «no solo a la lectura experta, sino también a la calidad del pensamiento y al desarrollo intelectual, socioemocional y ético de la especie», ilustra la investigadora. Y todo eso funciona mejor cuando se lee en papel.
El cerebro bialfabetizado
Wolf, sin embargo, defiende que deberíamos aspirar a tener un «cerebro bialfabetizado». Es decir, entrenarlo para ser capaces de realizar esa lectura profunda sin importar el soporte. Un paso más en el desarrollo evolutivo de nuestro cerebro lector. Delgado coincide. «Cada vez vamos a leer menos en papel por muchas razones. Por eso, el objetivo tiene que ser la lectura profunda también en el medio digital. Hay que buscar un equilibrio: no utilizar las pantallas para todo y apoyarnos en el formato en papel, sobre todo en los primeros años. Pero tampoco soy partidario de eliminar por completo los dispositivos digitales de las escuelas», matiza el experto.
Otras teorías, como la que defienden los partidarios de la cognición encarnada, explica Pablo Delgado Herrera, defienden que «los procesos cognitivos no solo ocurren en nuestra mente, sino también en la interacción física con el medio, que leer en papel ofrece elementos que favorecen la inmersión en la lectura, desde sostener un libro hasta pasar las páginas». Por no hablar, claro, de aspectos más intangibles como una edición bonita, el propio tacto del papel o, incluso, el olor de un libro nuevo, o de uno viejo. Detalles que quizá no afectan al cerebro lector, pero que, desde luego, alimentan nuestro placer por la lectura.
Un soporte para cada uso
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Cuándo y para qué se puede leer en formato digital y en qué ocasiones es más recomendable acudir al libro clásico? «El correo electrónico y la lectura no esencial se adaptan bien a los medios digitales. Los textos importantes y aquellos que deseamos apreciar por su contenido y por la belleza del lenguaje, se disfrutan mejor en formato impreso», resume Maryanne Wolf, para quien la pantalla ofrece ventajas como la lectura rápida y la multitarea, pero dificulta enormemente la lectura profunda. Lo más importante, en opinión de la experta, es asegurarse de que, en edades tempranas, el papel sea predominante para garantizar que los procesos de lectura profunda «como la empatía, la inferencia, el pensamiento crítico y la perspicacia», se fomenten en la adquisición y el desarrollo de la lectura en los niños.
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