Las luces de Hessdalen son un fenómeno misterioso que se ha reportado en el valle del mismo nombre, en Noruega, desde 1811. Sin embargo, fue en la década de 1980 cuando se empezaron a tener más en cuenta, especialmente en 1984, cuando se constituyó el proyecto Hessdalen, dirigido a monitorizarlas e intentar darles una explicación. Desgraciadamente, a pesar de todos los esfuerzos que se han puesto en ello, actualmente no se sabe con exactitud a qué se deben. Aunque sí que es cierto que hay algunas hipótesis.
Un fenómeno muy dispar. Tanto los testigos que las han visto alguna vez como los científicos que las han grabado o fotografiado describen las luces de Hessdalen como un fenómeno muy dispar. Unas veces se forman a ras del suelo, otras sobre los tejados o a la altura de las cimas de las montañas. Algunas veces se desplazan de forma más o menos homogénea, otras veces se mueven de manera errática, cambiando de dirección sin razón aparente.
Normalmente son blancas y amarillas, aunque se han observado en otros colores. Las hay que duran solo unos pocos segundos, mientras que algunas pueden permanecer en el aire durante más de una hora. Incluso las formas varían de un balón de fútbol americano a un árbol de Navidad invertido. En lo único que parecen coincidir la mayoría de testigos es en que tienen más o menos el tamaño de un coche.
En Xataka
El turismo ha convertido Noruega en el último parque temático. Y el negocio de cazar auroras boreales en un deporte de riesgo
Proyecto Hessdalen. Un equipo multidisciplinar de científicos de varias instituciones noruegas puso en marcha un proyecto dirigido a monitorizar las luces de Hessdalen. Desde entonces, se han ido siguiendo gracias a la instalación de analizadores de espectro radioeléctrico, magnetómetros, sismógrafos, cámaras de fotos, contadores Geiger y cámaras de infrarrojos. Es decir, se analizan los temblores de tierra, el magnetismo, la radiactividad y, en definitiva, la emisión de energía en distintas longitudes del espectro electromagnético. Este sistema de seguimiento comenzó a funcionar en 1984 y sigue activo actualmente.
Una hipótesis peculiar. Una de las hipótesis más peculiares que se han hecho en torno a las luces de Hessdalen es que podrían ser el resultado visible de la formación de un agujero de gusano micrométrico que conecta dos puntos del espacio tiempo. En realidad, esta hipótesis se planteó en una revista de poca reputación científica, muy dada a la teoría de la conspiración y lo sobrenatural, por lo que no es para nada la más aceptada.
Hipótesis en el aire. Gracias a la monitorización que se hace de estas luces existen hipótesis mucho más plausibles. Para empezar, se piensa que las luces de Hessdalen podrían deberse a la desintegración del radón, un gas muy abundante en la atmósfera noruega. Dicha desintegración produciría partículas alfa capaces de ionizar las moléculas presentes en el aire y el polvo, dando lugar a unas estructuras capaces de emitir luz, llamadas cristales de Coulomb.
Hipótesis en el suelo. También hay hipótesis que apuntan a la geología del valle. Por ejemplo, se cree que podría deberse a la combustión en presencia de aire de nubes de polvo ricas en escandio, un elemento que abunda en el suelo de esta región noruega. También podría ser un efecto piezoeléctrico. Este es el efecto por el cual algunos materiales son capaces de emitir electricidad cuando se presionan o deforman. El cuarzo, por ejemplo, tiene una gran piezoelectricidad y resulta que es muy abundante bajo el suelo del valle. También abunda el cobre, que es un gran conductor de la electricidad.
Y hablando de electricidad, también podría estar produciéndose un efecto pila. A un lado del río en el valle hay rocas muy ricas en zinc y hierro. Al otro lado, rocas muy ricas en cobre. Las primeras podrían actuar como el ánodo de una pila y las segundas como el cátodo. A su vez, las minas locales ricas en azufre podrían estar liberando al río este elemento, que actuaría como el puente de una batería, favoreciendo que fluya la electricidad.
Si hay electricidad, hay luz. Todas esas emisiones de electricidad podrían estar provocando la ionización de moléculas presentes en el aire, dando lugar a un proceso en el que se emite luz. Es algo parecido a lo que ocurre con las auroras boreales, aunque el origen de las partículas ionizantes es totalmente diferente.
El color de la luz depende de las moléculas que haya en el aire. Por eso no es exactamente el mismo siempre, aunque suelen abundar el blanco y el amarillo. En definitiva, aún no se sabe de dónde proceden estas luces tan misteriosas, que se pueden ver tanto de día como de noche. Pero precisamente por eso son tan fascinantes.
Imagen | Bjørn Gitle Hauge, Østfold University College, Fredrikstad, Norway
En Xataka | Noruega trabaja poco pero produce mucho y eso les estresa. La generación Z ha encontrado la solución: la semana de cuatro días
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La noticia
Este valle noruego tiene rocas a cada lado del río que actúan como una pila gigante. Puede que eso explique sus luces fantasma
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Azucena Martín
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Este valle noruego tiene rocas a cada lado del río que actúan como una pila gigante. Puede que eso explique sus luces fantasma
Ya van más de 40 años intentando descifrar el misterio, pero sigue sin estar claro
Las luces de Hessdalen son un fenómeno misterioso que se ha reportado en el valle del mismo nombre, en Noruega, desde 1811. Sin embargo, fue en la década de 1980 cuando se empezaron a tener más en cuenta, especialmente en 1984, cuando se constituyó el proyecto Hessdalen, dirigido a monitorizarlas e intentar darles una explicación. Desgraciadamente, a pesar de todos los esfuerzos que se han puesto en ello, actualmente no se sabe con exactitud a qué se deben. Aunque sí que es cierto que hay algunas hipótesis.
Un fenómeno muy dispar. Tanto los testigos que las han visto alguna vez como los científicos que las han grabado o fotografiado describen las luces de Hessdalen como un fenómeno muy dispar. Unas veces se forman a ras del suelo, otras sobre los tejados o a la altura de las cimas de las montañas. Algunas veces se desplazan de forma más o menos homogénea, otras veces se mueven de manera errática, cambiando de dirección sin razón aparente.
Normalmente son blancas y amarillas, aunque se han observado en otros colores. Las hay que duran solo unos pocos segundos, mientras que algunas pueden permanecer en el aire durante más de una hora. Incluso las formas varían de un balón de fútbol americano a un árbol de Navidad invertido. En lo único que parecen coincidir la mayoría de testigos es en que tienen más o menos el tamaño de un coche.
Proyecto Hessdalen. Un equipo multidisciplinar de científicos de varias instituciones noruegas puso en marcha un proyecto dirigido a monitorizar las luces de Hessdalen. Desde entonces, se han ido siguiendo gracias a la instalación de analizadores de espectro radioeléctrico, magnetómetros, sismógrafos, cámaras de fotos, contadores Geiger y cámaras de infrarrojos. Es decir, se analizan los temblores de tierra, el magnetismo, la radiactividad y, en definitiva, la emisión de energía en distintas longitudes del espectro electromagnético. Este sistema de seguimiento comenzó a funcionar en 1984 y sigue activo actualmente.
Una hipótesis peculiar. Una de las hipótesis más peculiares que se han hecho en torno a las luces de Hessdalen es que podrían ser el resultado visible de la formación de un agujero de gusano micrométrico que conecta dos puntos del espacio tiempo. En realidad, esta hipótesis se planteó en una revista de poca reputación científica, muy dada a la teoría de la conspiración y lo sobrenatural, por lo que no es para nada la más aceptada.
Hipótesis en el aire. Gracias a la monitorización que se hace de estas luces existen hipótesis mucho más plausibles. Para empezar, se piensa que las luces de Hessdalen podrían deberse a la desintegración del radón, un gas muy abundante en la atmósfera noruega. Dicha desintegración produciría partículas alfa capaces de ionizar las moléculas presentes en el aire y el polvo, dando lugar a unas estructuras capaces de emitir luz, llamadas cristales de Coulomb.
Hipótesis en el suelo. También hay hipótesis que apuntan a la geología del valle. Por ejemplo, se cree que podría deberse a la combustión en presencia de aire de nubes de polvo ricas en escandio, un elemento que abunda en el suelo de esta región noruega. También podría ser un efecto piezoeléctrico. Este es el efecto por el cual algunos materiales son capaces de emitir electricidad cuando se presionan o deforman. El cuarzo, por ejemplo, tiene una gran piezoelectricidad y resulta que es muy abundante bajo el suelo del valle. También abunda el cobre, que es un gran conductor de la electricidad.
Y hablando de electricidad, también podría estar produciéndose un efecto pila. A un lado del río en el valle hay rocas muy ricas en zinc y hierro. Al otro lado, rocas muy ricas en cobre. Las primeras podrían actuar como el ánodo de una pila y las segundas como el cátodo. A su vez, las minas locales ricas en azufre podrían estar liberando al río este elemento, que actuaría como el puente de una batería, favoreciendo que fluya la electricidad.
Si hay electricidad, hay luz. Todas esas emisiones de electricidad podrían estar provocando la ionización de moléculas presentes en el aire, dando lugar a un proceso en el que se emite luz. Es algo parecido a lo que ocurre con las auroras boreales, aunque el origen de las partículas ionizantes es totalmente diferente.
El color de la luz depende de las moléculas que haya en el aire. Por eso no es exactamente el mismo siempre, aunque suelen abundar el blanco y el amarillo. En definitiva, aún no se sabe de dónde proceden estas luces tan misteriosas, que se pueden ver tanto de día como de noche. Pero precisamente por eso son tan fascinantes.
Imagen | Bjørn Gitle Hauge, Østfold University College, Fredrikstad, Norway