Qué haces durante tu jornada laboral afecta (y mucho) al cerebro. Algunas actividades contribuyen a desarrollar una mayor reserva cognitiva
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Regala esta noticia (IA) 29/04/2026 Actualizado a las 16:57h.Pasamos ocho horas al día trabajando. A veces, incluso más. 'Grosso modo', un tercio de nuestras vidas. Mejor no echar la cuenta en años. Y, ... de la misma manera que no es lo mismo realizar un trabajo físico que uno sedentario, tampoco es igual desarrollar una actividad de alta intensidad intelectual que poner el piloto automático durante esa jornada laboral. Ahora, además, la ciencia está empezando a explicar el impacto que eso podría tener en nuestra salud cognitiva a largo plazo, pero también en nuestras posibilidades de padecer alzhéimer y otro tipo de demencias y problemas cognitivos.
Curiosamente, los resultados coincidían con los de otro célebre estudio anterior. «En 2006, se sometió a resonancia magnética a un grupo reducido de taxistas en Londres. Se observó que una parte de su hipocampo era más grande, lo que guardaba relación con su sentido de la orientación y su necesidad de recordar el mapa y el callejero», explica el neurólogo. «Eso venía a demostrar que el cerebro se fortalece con la actividad. Es un órgano con cierta plasticidad y capacidad de adaptación a las circunstancias y las necesidades. Y eso, como demostró el trabajo, puede dar lugar a cambios morfológicos. Además, el hipocampo está muy relacionado con la memoria, que es donde guardamos los recuerdos: los nombres, las historias, lo que hiciste aquel verano… Y es la zona más afectada en los pacientes de alzhéimer», apunta el experto.
El «fondo de ahorro» mental
Evidentemente, esto no es algo que afecte únicamente al gremio del taxi. Una investigación de 2022 liderada por la neurocientífica Jinshil Hyun, del Albert Einstein College of Medicine, demostró que la complejidad ocupacional puede ser predictiva de demencias a largo plazo. Según este estudio, la estimulación mental que implican los trabajos más complejos (entre los que se encuentran profesionales como abogados, profesores, ingenieros, mánagers o médicos, por ejemplo) puede ayudar a construir la conocida como reserva cognitiva, un concepto clave sobre el que giran todos estos estudios.
Hablamos de la capacidad que tiene el cerebro para resistir y compensar los daños que causa la demencia, permitiendo la funcionalidad pese a la presencia de la patología. Es una especie de 'fondo de ahorro' que se va construyendo a base del trabajo mental que implica la formación, el trabajo, la socialización… El experto lo explica en términos gráficos. «Si yo me caigo desde un avión a 10.000 metros de altura, tardo más en caerme que si me caigo de un avión a 2.000 metros. Esa es la reserva funcional. Lo que hace es retrasar la aparición de síntomas, porque estos comienzan cuando ya hay un daño importante en el cerebro. La persona que tiene una reserva funcional más grande, tarda más en manifestar la enfermedad», señala el doctor Rodríguez-Antigüedad para explicar el concepto.
«Una actividad que te obliga a tomar decisiones o reflexionar mantiene más en forma tu cerebro»
Alfredo Rodríguez-Antigüedad
Neurólogo
«Si tienes una actividad con muchos 'inputs' que te obliga a hacer muchas asociaciones, a tomar decisiones, a estudiar o reflexionar constantemente, conseguirás que tu cerebro esté más en forma. El sustrato de la enfermedad de alzhéimer no guarda relación con la actividad que realizas, pero es cierto que, dependiendo de a qué te dediques, puedes desarrollar una mayor o menor reserva funcional», explica el neurólogo.
Algo que, en 2024, volvió a ratificar un estudio que pretendía explicar por qué las personas con más formación académica padecen menos demencia. Los investigadores del University College London encontraron que la complejidad laboral era el factor más determinante de todos. De hecho, explicaba el 70% de la relación entre el nivel educativo y el riesgo de demencia. Así que, si tienes uno de esos trabajos que literalmente te fríe el cerebro, al menos te queda el (gran) consuelo de pensar que quizá lo estés entrenando, también, contra la demencia.
Qué hacer si tu empleo no es un desafío
Tienes un trabajo mecánico. Pongamos el ejemplo clásico de una cadena de montaje. Pero también cualquier actividad manual que se desarrolle en modo 'piloto automático'. ¿Cómo podemos paliar un horario laboral excesivamente 'cómodo' para nuestro cerebro durante nuestro tiempo libre? «Leer, participar en colectivos y actividades solidarias, tener un hobby, aprender un idioma… Todo lo que, de alguna manera, mantenga a tu cerebro ocupado y que no sea algo excesivamente rutinario», explica el neurólogo Alfredo Rodríguez-Antigüedad. Otro aspecto crucial, quizá el más importante de todos, son las relaciones personales. «Si tengo 75 años, pero una vida social intensa, colaboro en una ONG y hago otras actividades, eso ayuda a mantener el cerebro en forma», señala el experto. Los estudios científicos que apoyan esta tesis son numerosos. Uno de los más famosos, publicado en 'The Lancet' en el año 2000, concluyó que vivir solo y no contar con una red social estrecha aumenta el riesgo de padecer demencia hasta en un 60%.
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