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José Domingo Jiménez, el pasado viernes en Badajoz. J. V. ARNELAS José Domingo Jiménez, montador de pladur «Estoy en shock, me han tratado 21 años de una enfermedad que no tengo»Vecino de Guadiana (Badajoz), de 47 años, solicitará una indemnización al SES por las secuelas de un largo tratamiento fruto de un «diagnóstico equivocado»
Ana B. Hernández
Lunes, 30 de marzo 2026, 10:54
... diagnóstico que en 2005 me dio el reumatólogo del Hospital Universitario de Badajoz que me llevaba», explica José Domingo Jiménez Jaramillo, vecino de Guadiana (Badajoz) de 47 años.Según cuenta HOY, el diagnóstico lo recibió el 14 de octubre de 2005. «Me lo dio el reumatólogo, había acudido al médico por un dolor continuo de la espalda. Soy montador de pladur y este trabajo requiere un esfuerzo físico, pensé que era por eso».
Pero tras analíticas y pruebas diagnósticas le comunicaron que tenía espondilitis anquilosante. «El reumatólogo me dijo que era una enfermedad crónica y que con el tiempo perdería flexibilidad, que podría incluso quedar en una cama».
José Domingo asegura que escuchar eso con 26 años le resultó «durísimo». Tanto, cuenta, que «dejé a mi pareja y tomé la decisión de no tener ninguna, me he pasado años de casa al trabajo y nada más, porque no quería ser una carga para nadie».
El tratamiento
En 2005, con el diagnóstico, recibió también el tratamiento: «Nueve pastillas diarias entre antiinflamatorios, analgésicos y relajantes musculares». Lo mantuvo durante cuatro años.
«Transcurrido este tiempo, en otra revisión, me la hacían cada ocho meses, me cambiaron las pastillas por un tratamiento químico, inflisimac». Un fármaco que le han venido administrando cada 12 semanas, cuatro veces al año. «Era intravenoso y me lo ponían en el hospital. Tardaba entre tres horas y media y cinco y me inyectaban 200 mililitros», concreta.
José Domingo reconoce que con ambos tratamientos, primero las pastillas y después inflisimac, «no tenía el dolor de espalda, era como una contractura y me desapareció». De hecho, «yo me he encontrado bien todo este tiempo», asegura.
«Cuando me diagnosticaron la enfermedad dejé a mi pareja, no quería ser una carga para nadie»
En la revisión de 2023 el reumatólogo que le llevaba desde el inicio le comunicó por primera vez que parecía que la enfermedad había desaparecido. «O va muy bien o me equivoqué en el diagnóstico», me dijo. «Pero mantuvo el tratamiento».
En la siguiente revisión en 2024, el nuevo reumatólogo le aseguró que no encontraba signos de espondilitis anquilosante y suspendió el tratamiento. «Pero me mandó más pruebas para confirmarlo, que me realizaron entre 2024 y 2025».
Alta médica
El pasado 5 de febrero José Domingo recibió el alta médica. «Fue la última revisión, me confirmaron que no tenía nada y, como ocurrió hace 21 años, me quedé en shock, creo que es algo inexplicable. Entiendo que se puede cometer un fallo médico, pero no sé si durante tanto tiempo».
Ha puesto su caso en manos del abogado José Luis Díaz. «Estamos recogiendo los informes precisos para presentar una reclamación patrimonial ante el SES», confirma el letrado.
«No he tenido espondilitis anquilosante pero sufro los efectos secundarios de un tratamiento durante tantos años: fatiga, entumecimiento de manos y pies, dolores de cabeza muy fuertes, picores... Y ahora me harán estudios para ver si tengo algún órgano dañado». Por eso ha decidido acudir a la justicia: «El daño moral no se puede recuperar, pero ese fallo en el diagnóstico ha condicionado toda mi vida».
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