Imagen del río Green, situado en el Parque Nacional Canyonlands (Utah, Estados Unidos). Mdf Wikipedia
Ciencia Estupor entre los científicos por el río que fluye cuesta arriba: "Parece desafiar las leyes de la física"Un fenómeno a 200 kilómetros de profundidad resolvió un enigma fluvial que había desconcertado a los geólogos durante décadas.
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Vicent Selva Publicada 23 febrero 2026 01:52hLas claves nuevo Generado con IA
El río Green, en Utah, atraviesa una cordillera que no debería poder cruzar según las reglas más básicas de la geología. El fenómeno ha reavivado el interés científico porque combina una paradoja visual con procesos profundos del planeta, capaces de reorganizar ríos, montañas y continentes durante millones de años.
Durante más de un siglo, el recorrido del río Green a través de las montañas Uinta, en el noreste de Utah, ha sido uno de los grandes enigmas de la geología norteamericana. Los ríos suelen adaptarse al relieve y evitar las barreras orográficas. En este caso, el cauce corta de forma directa una cordillera levantada hace unos 50 millones de años.
El resultado es el Cañón de Lodore, una garganta de cerca de 700 metros de profundidad excavada en roca dura. Para muchos investigadores, este trazado "parece desafiar las leyes de la física", ya que el río no solo cruza la montaña, sino que lo hace ignorando el comportamiento habitual del agua y la pendiente del terreno.
Los tres ríos y lagos para bañarse en España que tienen más bacterias fecales que el SenaLa contradicción se agrava al considerar el tiempo geológico. El río Green sigue este curso desde hace unos 8 millones de años, cuando las montañas Uinta ya estaban completamente formadas. Un río relativamente joven no debería ser capaz de perforar una barrera tan antigua y elevada sin un cambio previo en el relieve.
Nunca fluyó cuesta arriba
La respuesta no estaba en la superficie, sino en el interior profundo del planeta. Un equipo liderado por Adam Smith, de la Universidad de Glasgow (Escocia), ha publicado en Journal of Geophysical Research una explicación sólida. El río nunca fluyó cuesta arriba. Fue la propia cordillera la que descendió de forma temporal.
El proceso responsable es el goteo litosférico. Ocurre cuando la raíz profunda y densa de una montaña se vuelve inestable y comienza a hundirse hacia el manto terrestre. Al perder ese lastre, la superficie se deforma y desciende, creando una depresión transitoria que el río pudo atravesar.
Las pruebas llegaron desde la sismología. Las imágenes revelaron una masa fría y circular a unos 200 kilómetros de profundidad, identificada como "probablemente el goteo en cuestión". Tras ese hundimiento, la cordillera recuperó su flotabilidad y volvió a elevarse unos 400 metros, dejando al río atrapado en su trazado.
Para entonces, el río Green ya estaba profundamente encajado en su cauce. A medida que el relieve ascendía de nuevo, el agua siguió erosionando. Smith explica que "la unión de los ríos Green y Colorado hace millones de años alteró la divisoria continental de América del Norte", con efectos duraderos sobre el paisaje.
El caso de Utah encaja en una categoría más amplia de ríos conocidos como antecedentes, aquellos que mantienen su curso mientras el relieve se eleva lentamente. Ejemplos clásicos son el Indo y el Brahmaputra, que atraviesan el Himalaya pese a tratarse de una de las cordilleras más jóvenes y activas del planeta.
En estos sistemas asiáticos, el levantamiento tectónico fue lo bastante gradual como para que los ríos conservaran su trazado, excavando cañones profundos mientras la montaña crecía. Más que una anomalía aislada, se trata de una carrera prolongada entre la erosión fluvial y la elevación del relieve.
Asier Madarieta, geólogo, sobre su asombroso descubrimiento: "La Península Ibérica gira en el sentido de las agujas del reloj"También existen ríos superpuestos, como algunos tramos del Colorado o del Susquehanna, que heredaron su curso de paisajes hoy desaparecidos. Cuando el terreno cambió, los ríos mantuvieron su dirección original y comenzaron a tallar el nuevo relieve, creando valles que parecen geométricamente imposibles.
Realidad física o percepción visual
Frente a estos procesos reales, existen lugares donde la sensación de movimiento ascendente no tiene origen geológico, sino perceptivo. En distintas partes del mundo, carreteras aparentemente imposibles engañan al ojo humano y crean la ilusión de que los objetos se mueven cuesta arriba.
Uno de los ejemplos más conocidos es la llamada Cuesta del Viento, en la Patagonia argentina. Situada en un valle encajonado de la provincia de San Juan, la carretera parece ascender cuando en realidad desciende suavemente. La ausencia de un horizonte claro rompe la percepción correcta de la horizontal.
Un fenómeno similar ocurre en Magnetic Hill, en la región india de Ladakh, a más de 4.000 metros de altitud. Durante años se habló de una supuesta fuerza magnética capaz de atraer vehículos o aviones. Los estudios topográficos demostraron que se trata de una ilusión óptica creada por la disposición del Himalaya.
En Europa, el caso más clásico es Electric Brae, en Escocia. La carretera parece dirigirse hacia el mar, y nuestra mente asume que cualquier camino que se acerque a la costa debe descender. En realidad, el terreno cae hacia una depresión previa al acantilado, engañando al sistema visual.
El Everest sigue creciendo: los geólogos descubren que ha ganado hasta 50 metros en los últimos 89.000 añosEn España, la conocida "cuesta mágica" de Crevillent (Alicante), la falsa percepción se debe a la falta de referencias fiables y la inclinación del entorno que engañan al sistema visual, haciendo que una ligera pendiente descendente sea interpretada como una subida.
La diferencia con Utah es fundamental. En estos casos falla nuestra percepción. En el río Green, la corteza terrestre se movió de verdad. El estudio concluye que las redes fluviales de las montañas Uinta "preservan una topografía relicta", funcionando como un archivo natural de los movimientos profundos del manto.