Víctor Fernández, de 51 años, presente hace quince años en la protesta social que se concentró también en Sol, ve similitudes con la acampada que copa el centro de Madrid
Regala esta noticia Añádenos en Google Víctor y Arantxa, en su tienda de campaña en Sol. (CPS.) 27/09/2026 a las 20:44h.«El desahucio de Maricarmen ha marcado un antes y un después». Éste era el sentimiento compartido de más de mil manifestantes, que el pasado ... sábado decidieron desplegar centenares de tiendas de campaña en plena Puerta de Sol, con el fin de denunciar la crisis de vivienda que mantiene en jaque las expectativas vitales de varias generaciones en España. Una frustración que se materializó en un estallido social que obliga a echar la vista atrás, pero no tanto. Concretamente, 15 años, cuando otro movimiento de protesta ciudadana se congregó en el mismo lugar durante semanas para reclamar cambios en el sistema político y económico por los altos niveles de desempleo y corrupción, así como una participación ciudadana.
Los dos amigos estuvieron presentes en la marcha por el centro de Madrid convocada por el Sindicato de Inquilinas, pero no fue hasta el domingo por la mañana cuando tomaron la decisión de clavar su tienda de campaña en frente de la Real Casa de Correos. «Esta noche la vamos a pasar aquí, y hasta que nos echen», afirma Arantxa. No es el caso de Arturo y Marina, ambos de 31 años, que ya llevan una noche a la intemperie. «Ayer vinimos a la manifestación y nos quedamos a dormir un poco improvisado, pero cada vez vamos trayendo más cosas», relata Marina, que tuvo que abandonar su anterior piso de alquiler en cuestión de dos meses. «De un día para otro me dijo que lo necesitaba para su hija, y me tuve que ir de mi barrio de toda la vida».
La misma experiencia tuvo Arturo, aunque poco después descubrió que no había sido del todo así. «Me dijo que me tenía que ir del piso en un mes, pero a los dos meses vi que el piso estaba en Idealista por 600 euros más», cuenta el madrileño, que asegura que mantendrán su tienda de campaña hasta que «suceda algo». «Esta noche ya la pasaremos mejor organizada, y aquí estaremos hasta que nos echen», defienden los dos amigos. Una situación más complicada vive Marcos (nombre falso) de 30 años, al que su casero ya le ha avisado de que no le va a renovar el contrato y le quedan 5 meses en su vivienda. «Lo peor de todo es que no te dan mucha explicación, de hecho ya no me responde los mensajes», se lamenta el joven, que ya teme los precios que se va a encontrar a la hora de buscar un nuevo hogar.
«Al 'decreto Maricarmen' no se le puede llamar así si no se incorporan los contratos indefinidos»
A pesar de que la iniciativa de montar la acampada fue algo «espontáneo e improvisado», es el Sindicato de Inquilinos quien ha tomado la batuta y se está encargando de coordinar, en cierta manera, a la gente que se encuentra en Sol. Su objetivo inmediato es la aprobación del decreto ley el próximo martes en el Consejo de Ministros, en el que alertan de que «no se le puede llamar 'decreto Maricarmen' si no se incorporan los contratos indefinidos». Pero van más allá y apuntan al carácter estructural del problema. «A partir del martes veremos, porque queda mucho camino por recorrer para que el modelo de vivienda cambie en este país y pase de ser un negocio a un derecho», reivindican desde la organización, aunque se centran en ganar adeptos y aumentar su presencia en los barrios para que «cada bloque cuente con la ayuda del sindicato».
comentarios Reportar un error