El continente ha cerrado unas 35 plantas en 15 años y ha perdido cerca del 20% de su capacidad de refino, mientras España conserva ocho instalaciones y una mayor diversificación de suministros
Regala esta noticia Añádenos en Google Refinería de Repsol en Cartagena. (R.C.) 21/09/2026 Actualizado a las 13:23h.Europa ha perdido cerca de una quinta parte de su capacidad de refino en solo quince años. El cierre de unas 35 refinerías ha reducido ... su capacidad para producir gasóleo, queroseno y otros derivados que todavía necesita, aumentando la dependencia de las importaciones de productos no terminados en un momento en que la guerra en Oriente Medio y la interrupción del tráfico de petróleo por el estrecho de Ormuz, ha dejado a los europeos a merced de los mercados internacionales del gasóleo y la gasolina y han vuelto a poner a contra las cuerdas la seguridad energética del continente.
El 97% de las necesidades energéticas del transporte de la Unión Europea continúa cubriéndose con combustibles líquidos, según los datos aportados por Repsol. La electrificación avanza, pero no permite todavía prescindir del diésel, la gasolina o el queroseno en buena parte del transporte y la industria. Y la paradoja es que cuando se cierra una refinería, no se dejan de consumir esos productos, «simplemente pasamos a importarlos ya elaborados en países terceros» enfatizó Ramírez en una jornada sobre seguridad de suministro organizada por Enerclub.
«Aunque Europa siempre pueda pagar más para asegurar productos de otras regiones, esto encarece los costes y mina la competitividad»
Bassam Fattouh, director del Oxford Institute for Energy Studies, situó precisamente los productos refinados en el centro de las tensiones actuales del mercado. Para este experto, el problema no se debe únicamente a la crisis de Ormuz. El cierre de refinerías en distintas regiones, las interrupciones provocadas por la guerra entre Rusia y Ucrania y las restricciones a las exportaciones de algunos países están reduciendo los colchones disponibles. «Aunque Europa siempre pueda pagar más para asegurar productos de otras regiones, esto encarece los costes y mina la competitividad», señaló Fattouh. De hecho, la pérdida de capacidad de refino afecta además a la industria química y a otros sectores estratégicos. De ahí que la discusión haya dejado de ser únicamente energética para convertirse también en un debate sobre autonomía industrial.
Ocho refinerías en España
Con este telón de fondo, España afronta este escenario en mejores condiciones para actuar como una barrera frente a estas perturbaciones. «No hemos desmantelado nuestro parque de refinerías y eso nos hace estar mejor preparados para enfrentar las crisis de Ucrania y Oriente Medio», señala fuentes del sector. España mantiene ocho grandes refinerías -cinco de Repsol, dos de Moeve y una de BP- y una red logística que permite diversificar el origen del petróleo. Las instalaciones de la península Ibérica representan más del 13% de la capacidad de refino europea. En concreto, las refinerías de la petrolera que dirige Josu Jon Imaz forman un sistema integrado capaz de procesar crudos procedentes de más de 25 países. Y la apuesta del sector pasa además por transformar esas instalaciones y que puedan incorporar la producción de combustibles renovables, utilizar residuos agrícolas e industriales y desarrollar nuevos materiales y productos bajos en carbono.
Todo esto mientras el precio del diésel continúa disparado, las reservas de gas son escasas, el precio de la electricidad se está disparando y todo apunta a que la gasolina podría registrar una importante subida de precios en las próximas semanas o meses pese a que en España tanto el gasóleo como la gasolina se mantienen ligeramente por debajo de la media europea.