Para ello, los autores realizaron una revisión sistemática de la evidencia disponible en las bases de datos PubMed y la Biblioteca Cochrane. El análisis se centró en ensayos clínicos controlados y aleatorizados que incluían hombres de entre 18 y 65 años tratados con algún medicamento GLP-1, cuyos resultados fueron comparados con los de grupos de control.
El estudio examinó diversas hormonas relacionadas con la función reproductiva masculina, entre ellas la testosterona total, la hormona luteinizante (LH), la hormona foliculoestimulante (FSH) y la globulina fijadora de hormonas sexuales (SHBG). Asimismo, consideró otros factores asociados con la fertilidad, como la calidad del semen, además de indicadores metabólicos como el peso corporal, el índice de masa corporal (IMC), los niveles de colesterol y la glucosa en sangre.
De todos los trabajos identificados, únicamente cinco cumplieron con los criterios de inclusión definidos por los investigadores.
Más testosterona y esperma de mejor calidad
Dos de esos estudios mostraron que la administración del GLP-1 natural en hombres sanos no produjo cambios significativos en los niveles promedio de testosterona, LH o FSH. Resultados similares se observaron en un tercer ensayo que evaluó los efectos de la dulaglutida en individuos sanos, en el que tampoco se detectaron alteraciones relevantes en las hormonas reproductivas, la función sexual ni la calidad del semen.
Sin embargo, los estudios que incluyeron a hombres con obesidad e hipogonadismo funcional mostraron resultados más prometedores. En uno de estos ensayos, 30 pacientes con bajos niveles de testosterona y sobrepeso fueron asignados aleatoriamente para recibir liraglutida o terapia de reemplazo de testosterona (TRT), una de las opciones más utilizadas para tratar el déficit hormonal masculino.
Después de 16 semanas, los investigadores observaron un incremento en los niveles de testosterona total, así como en las concentraciones de LH y FSH entre quienes recibieron el medicamento. Además, este grupo presentó mejores indicadores generales de salud en comparación con los participantes sometidos a TRT.
En una línea similar, el quinto estudio analizado examinó la evolución clínica de 25 pacientes con hipogonadismo funcional y diabetes tipo 2. Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos: uno recibió semaglutida y el otro terapia de reemplazo de testosterona. Tras 24 semanas de seguimiento, ambos grupos registraron un aumento en los niveles de testosterona, aunque el incremento fue ligeramente mayor entre quienes recibieron TRT.
Aun así, los pacientes tratados con el agonista GLP-1 mostraron una mejor calidad seminal. En particular, el porcentaje de espermatozoides con una morfología adecuada aumentó del 2%, al inicio del estudio, al 4%, al término de la intervención.
Con base en estos resultados, los autores concluyen que “los agonistas del receptor GLP-1 podrían mejorar las hormonas reproductivas y los parámetros del semen en hombres obesos con hipogonadismo, principalmente en el contexto de la pérdida de peso”.
Pese a ello, los investigadores advierten que la evidencia disponible sigue siendo limitada. Señalan que los estudios incluidos evaluaron grupos reducidos de pacientes y que existen diferencias importantes entre ellos en cuanto a medicamentos utilizados, dosis administradas y periodos de seguimiento.
Por ello, consideran necesario realizar ensayos clínicos aleatorizados de mayor tamaño y específicamente diseñados para evaluar los efectos de estos tratamientos sobre los resultados reproductivos masculinos.