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Faltan goles y sobran pitos<br>

Faltan goles y sobran pitos<br>
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El meta juega la última media hora en una selección española que regala la primera parte y luego paga la falta de puntería
Selección Española de fútbol0-0 y Joan García de portero

El meta juega la última media hora en una selección española que regala la primera parte y luego paga la falta de puntería

0-0 y Joan García de porteroEspaña 0-0 Egipto Resumen amistoso
  • JOSÉ LUIS HURTADO
Actualizado 31/03/2026 - 23:03CESTMostrar comentarios211

Primero faltó fútbol; luego, puntería. La selección española regaló la primera parte a una aseada Egipto. Cuando espabiló en la segunda mitad, con los revolucionarios Fermín y Víctor Muñoz, se bloqueó sin un pistolero de área. 

Esa fue la vitamina española. En una fábrica, en una panadería, en una redacción o en un equipo de fútbol hacen falta individuos que vivan de la agitación, que nunca se conforman, que buscan oro en una tubería. España los tiene en muchachos como Fermín y Víctor Muñoz, gente necesaria en un Mundial, donde hay partidos de todos los colores. 

A la media hora de partido Rodri y Pedri empezaron a calentar por la banda. De la Fuente pulsó el botón del disgusto ante lo que se estaba viendo. España, petada de suplentes y de jugadores que no habían coincidido en su carrera, se mostraba incapaz de hilar una jugada. Había nueve cambios con respecto al acta del partido contra Serbia. Ni siquiera cuando el balón llegaba a Lamine Yamal, desconectado como los demás, existía motivo para las fanfarrias.

El remate de Marmoush

España era víctima de su sosería e impaciencia y de un rival, Egipto, que se puso a tocar el balón como si fueran los faraones del fútbol. Bien organizada, con facilidad para la combinación y el despliegue, la selección egipcia exhibía un fútbol de pajarita. Tanto, que la mejor ocasión de la primera mitad llevó el sello de Marmoush, miembro de la agrupación de atacantes del City, que envió un remate a la madera de David Raya.

No había costumbre de ver a España por detrás hasta en la posesión del balón, una noticia para los estadísticos, que le daban a la tecla de refrescar por si había algún error. Era un equipo sin sociedades. La defensa no encontraba al centro del campo y esta línea tampoco pegaba con la delantera. El virus era general. Sin Pedri, Rodri, Zubimendi, Fabián o Merino en la sala de máquinas era normal un bajón en la producción, pero no tan profundo.

De lo poco que se puede llevar a la mochila de la ilusión en el tramo inicial fue presenciar algún corte de Mosquera, seguro y veloz en el centro de la zaga junto a Huijsen. Era el momento de dar un revolcón al plan inicial. Le tocaba a De la Fuente coger el bote de pintura y buscar otra pared. 

La revuelta de la segunda mitad se inició con Fermín, Víctor Muñoz, Rodri y Pedri, dos agitadores y dos registradores de la propiedad del balón. España, de golpe, se hizo reconocible. Víctor cogió la pelota, hizo un regate y la grada se alborotó. 

La entrada de Joan García

A Fermín no hace falta animarle. Entra en el partido como si se fuera a abolir el fútbol mañana. Se colocó en la mediapunta, en la delantera, en el interior, en las refriegas y en la nuez de Egipto, salvado en varias ocasiones por Shobier. 

Por si hacía falta un poco de salseo, De la Fuente dio entrada a Joan García a falta de media hora. El portero fue recibido con una silbatina mayoritaria. Ha pasado, pasa y pasará. El fútbol y los sentimientos. El partido se disputaba en la otra área. Se acumulaban las ocasiones y Grimaldo lanzaba una falta al larguero. 

Sin Fathi, expulsado, tocaba resistir a Egipto, empotrada en su área. Para la selección africana era un título igualar a España, una selección que regaló un tiempo. 

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Fuente original: Leer en Marca
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