Nigel Farage, líder de Reform UK, durante un acto de campaña en las elecciones de Gorton&Denton. Reuters
Europa Farage carga contra el sistema electoral en Reino Unido y pide eliminar el derecho a voto de personas de la CommonwealthEl líder de Reform sugiere que el voto de estos ciudadanos residentes en Reino Unido evitó que ganara las elecciones parciales en un distrito de Manchester.
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Sandro Herves Garrido Publicada 9 marzo 2026 02:38hLas claves nuevo Generado con IA
Nigel Farage, el líder de la formación de derecha populista Reform UK, ha vuelto a situar la reforma electoral en el centro del debate político británico. Según él, el voto de inmigrantes legales pertenecientes a países de la Commomwealth (Mancomunidad) británica distorsiona la realidad y el deseo de cambio de la mayoría de los ciudadanos con nacionalidad del Reino Unido.
Tras la reciente derrota de su formación en la elección parcial, Farage ha defendido públicamente que el derecho al voto en las elecciones generales del Reino Unido debería limitarse exclusivamente a ciudadanos británicos. Esto excluiría a los ciudadanos de países de la Commonwealth que residen legalmente en el país.
Farage ha señalado que el voto de estos extranjeros, residentes en Reino Unido con derecho a participar en los comicios si están inscritos en el censo electoral, ha influido en el resultado. Estos comicios se produjeron debido a la renuncia de un diputado laborista alegando motivos de salud.
Starmer hunde al laborismo: queda tercero, por detrás de los Verdes y la ultraderecha, en unas elecciones parcialesSegún el impulsor de la salida de la Unión Europea, si únicamente hubieran votado ciudadanos británicos en la circunscripción en disputa, el resultado habría sido diferente, señalando las diferencias culturales entre votantes. Los incluidos bajo esta normativa incluyen desde irlandeses, canadienses y australianos a indios y paquistaníes.
Estas declaraciones se producen tras la derrota de Reform en la reciente elección en Gorton & Denton, un pequeño distrito de Manchester en el que la formación de derecha populista fueron los segundos más votados, pero lejos del Partido Verde, que logró el escaño.
De hecho, la eliminación del voto para los residentes en Reino Unido pertenecientes a países de la Mancomunidad de Naciones no es la única reforma electoral que propone si logra ser primer ministro.
Farage también ha transmitido que el voto por correo debe eliminarse, alegando que es un modo de votación que alimenta la opción de "fraude electoral", pues asegura que el voto por correo alimenta el "voto familiar", donde una persona puede influir en lo que votan otros miembros de la familia.
El diputado Nigel Farage. en el Parlamento de Westminster. Reuters
La sugerencia del líder de la derecha populista británica es la de restringir el voto por correo a excepciones muy puntuales. Para Farage, solo deberían poder votar por correo las personas mayores, discapacitados o ciudadanos británicos que residan en el extranjero.
En todo caso, esta elección parcial en el área de Manchester, ha sido interpretada por muchos analistas como un síntoma de un cambio más profundo en la política británica, lo que ha conllevado una radicalización en el discurso de Farage.
Un Reino Unido desconocido post-Brexit avanza hacia los extremos mientras caen los apoyos a partidos tradicionalesEn primer lugar, el día siguiente de producirse la votación, el medio inglés Sky News difundió un análisis interactivo que mostraba una marcada división territorial del voto.
Los barrios con mayor diversidad étnica y presencia de inmigrantes se inclinaron claramente por el Partido Verde, que cuenta con una importante presencia de figuras que se han mostrado especialmente sensibles con la situación que se vive en Gaza y que defienden a la comunidad musulmana del país.
Por otro lado, las zonas con mayor presencia de población blanca, nacida en el país registraron un apoyo significativamente mayor a Reform UK.
🇬🇧 El distrito electoral de ‘Gorton and Denton’ está dividido demográficamente en dos áreas y el voto se ha repartido siguiendo esa línea.
— Frontera (@Frontera_es) February 27, 2026
En el área habitada por ingleses, ha arrasado Reform UK; en el área habitada por inmigrantes, los votos han ido a ‘verdes’ y socialistas. https://t.co/7Nb4mxHSkdpic.twitter.com/gr5b5Zsy27
Este patrón ha sido rápidamente incorporado al discurso político de Farage. Sin embargo, establecer una relación directa entre el mapa demográfico y el derecho de voto de ciudadanos de la Commonwealth resulta más complejo.
De hecho, muchas de estas personas pertenecientes a minorías étnicas en ciudades como Manchester son ciudadanos británicos, por nacimiento o naturalización.
Varios analistas y académicos británicos han señalado que las diferencias de voto observadas en circunscripciones urbanas como Gorton and Denton no pueden explicarse únicamente por la nacionalidad o el origen migratorio de los votantes, sino por una combinación de factores sociales.
Entre ellos John Curtice, uno de los politólogos electorales más influyentes del país y profesor en la Universidad de Strathclyde. Ha explicado que el comportamiento electoral está más vinculado a factores como la edad, el nivel educativo o un entorno urbano o rural, más allá del origen.
También desde centros de investigación como Institute for Government se ha subrayado que interpretar los resultados únicamente a través de la inmigración es simplista.
En paralelo, esta elección parcial se ha cruzado con un dato más significativo. Las últimas encuestas apuntan a que el sistema bipartidista tradicional del Reino Unido está entrando en una fase de ruptura.
A la caída de los tories, se sumaría la del Partido Laborista, con un Starmer en horas bajas. El actual primer ministro continúa disminuyendo su popularidad. A su incapacidad para gestionar los problemas de los británicos, se le suma la grave crisis que tuvo que afrontar debido a los vínculos de algunos miembros de su gabinete con el pederasta Jeffrey Epstein.
En este contexto, un sondeo reciente de YouGov, para The Times, sitúa al partido de Nigel Farage como ganador de las elecciones, con un 23% del voto, seguido de muy cerca por el Partido Verde, con el 21%.
Por detrás quedarían tanto el Partido Laborista como los conservadores, ambos en torno al 16 %, algo inédito en décadas en la política británica.
El resultado de este estudio demoscópico sugiere la posibilidad de que las próximas elecciones se articulen no tanto como una competencia entre los dos partidos históricos, sino como una batalla entre dos proyectos insurgentes situados en polos ideológicos muy distintos.
Además, Farage tiene que hacer contrapeso a la aparición del exdiputado de Reform, Rupert Lowe que le está adelantando por la derecha con medidas polémicas y electoralistas.
Lowe acaba de crear la formación política Restore Britain, que está siendo apoyada desde el mundo MAGA estadounidense.
El diputado ha anunciado que se presentará a las elecciones y ha llegado a asegurar que "hará deportaciones masivas", apuntando a fenómenos como la creciente islamización del país o el aumento de la inseguridad.
Voto con raíces históricas
Lo cierto es que vel derecho al voto de ciudadanos de la Commonwealth en el Reino Unido no es una anomalía reciente. Se trata de una disposición histórica que hunde sus raíces en la relación poscolonial británica.
Desde hace años, sectores conservadores han defendido que el voto en elecciones generales debería limitarse estrictamente a ciudadanos británicos.
Nigel Farage, líder de Reform UK, en un acto en Birmingham, Reino Unido. Reuters
Durante el debate del Brexit ya se plantearon discusiones sobre quién debía tener derecho a participar en este tipo de consultas y en elecciones nacionales, asegurando que el voto de ciudadanos que no disponen de la nacionalidad británica es diferente al de los británicos.
La propuesta de Farage no es nueva. Algunos diputados conservadores en etapas anteriores también sugirieron revisar este sistema, aunque nunca se materializó en un proyecto legislativo con apoyo mayoritario.
La principal diferencia respecto a anteriores ocasiones, es que no se trata de una valoración de un desconocido a nivel nacional.
En esta ocasión, ha sido un líder como Farage, con gran proyección tanto dentro de su país como a escala internacional el que ha colocado esta idea en el centro de la opinión pública.