El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, este martes en el Congreso, junto a Cuca Gamarra. EFE
Política Feijóo pone el 1 de abril como fecha límite para cerrar los tres gobiernos autonómicos y Vox se resiste: "No tenemos prisa"Vox no descarta que Azcón sea investido antes que Guardiola pero, pese a las críticas al PP, dan por hecho que no se van a apurar los plazos.
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Íñigo ZuletAlberto D. Prieto Publicada 18 marzo 2026 02:45hLas claves nuevo Generado con IA
"No podemos irnos al mes de mayo sin una solución y, en mi opinión, no deberíamos entrar en el mes de abril sin un acuerdo en Extremadura, en Aragón y cerrar la Mesa de las Cortes de Castilla y León".
Alberto Núñez Feijóo fijó este martes el 1 de abril como fecha límite para cerrar los acuerdos pendientes que PP y Vox arrastran desde hace meses.
Pero en Vox no tienen "prisa" y se resisten a que sea el líder del PP quien marque los tiempos. Es más, apuntan a Génova como principal obstáculo.
"Si es por Azcón, Guardiola o Mañueco, pactamos en cinco minutos. El problema es Feijóo", se queja un alto cargo de Vox.
En cualquier caso, en el partido de Santiago Abascal dan por hecho que no se van a apurar los plazos, aunque descartan firmar un acuerdo "deprisa y corriendo".
Mañueco prefiere un gobierno en solitario, pero marca el camino a Vox: “El documento de hace cuatros años es la base”Además, esos pactos no tienen por qué cerrarse en el orden en el que se celebraron las elecciones, insisten fuentes de Vox. De hecho, Jorge Azcón podría ser presidente antes que María Guardiola.
A día de hoy no hay acuerdo cerrado en ninguna de las tres comunidades, aunque empiezan a moverse posiciones tras el resultado del domingo en Castilla y León.
La misma noche electoral, Abascal habló de la "urgencia" de reactivar las negociaciones para acelerar los acuerdos. "Tres regiones esperan un cambio de rumbo. Lo van a tener, podemos garantizarlo", dijo.
Al día siguiente, insistía en esa misma idea y confirmaba que su partido entrará en los gobiernos allí donde haya acuerdo programático.
Más allá de la guerra de relatos, el reloj ya ha empezado a correr en Aragón y Extremadura. Si el 3 de mayo no hay investidura, ambas comunidades irán a repetición electoral, con cita en las urnas a finales de junio.
Habrá que ver si los acuerdos llegan antes de Semana Santa como quiere Feijóo. Eso evitaría que los pactos puedan contaminar la campaña andaluza, prevista para el final de mayo o principios de junio.
Para el aragonés Azcón, hay una fechapsicológica, el 23 de abril, Día de Aragón.
Los tres candidatos del PP exigirán pactos de 4 años, con calendario de reformas, si Vox quiere entrar en los gobiernosCastilla y León, por ahora, sigue en modo resaca electoral. Han pasado apenas dos días desde los comicios, pero desde el PP regional asumen que el entendimiento será necesario y ya tienen claro cómo encarar la negociación.
Fuentes del entorno del presidente castellanoleonés consideran "fundamental" entenderse en el día en el que se constituyen las Cortes. El 14deabril será el primer test para medir el grado de sintonía entre PP y Vox.
Ese primer ensayo no funcionó ni en Extremadura ni en Aragón. En ambos casos, el PP se hizo con la presidencia de las cámaras sin un acuerdo previo con Vox, que quedó al margen de los principales pactos institucionales.
¿Baile de sillones?
En Aragón, el movimiento se resolvió con máximo hermetismo. Hasta el punto de que la actual presidenta de las Cortes, la popular María Navarro, no supo que iba a ser elegida hasta la misma mañana de la votación, el pasado 3 de marzo.
En Extremadura, además, Vox se ha quedado sin senador autonómico, lo que rompe el esquema de la legislatura anterior.
En Vox restan importancia a estos movimientos "de sillones" e insisten en que lo importante es cerrar un acuerdo "con medidas concretas, plazos y garantías de cumplimiento".
De todos modos, esos puestos no son definitivos. Es decir, que podrían volver a votarse y acabar en manos de Vox si finalmente hay pacto de gobierno.
En cuanto a los equipos, Vox mantiene un esquema fijo: las conversaciones las lidera Montserrat Lluís, secretaria general adjunta, junto a los referentes territoriales —Óscar Fernández en Extremadura y Alejandro Nolasco en Aragón—, aunque la última palabra la tiene siempre Madrid.
En el PP, la negociación recae en los propios presidentes en funciones —María Guardiola, Jorge Azcón y Alfonso Fernández Mañueco—, aunque bajo la supervisión de Génova.
Los principales puntos de fricción entre PP y Vox se anticipan en inmigración, cuestión que suscitó la salida de los de Abascal de los Gobiernos autonómicos.
Otros escollos son el papel de los sindicatos y las subvenciones públicas que reciben, además de la violencia de género y la memoria histórica.
Con información de Óscar Estaire Cabañas, Jorge Lisbona y J. I. Fernández.
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