Los dos líderes nacionales de la derecha intervenían hoy en actos de campaña en Castilla y León. Alberto Núñez Feijóo lo hacía en un auditorio de Ávila, mientras que Santiago Abascal respondía a los medios en Guardo (Palencia, 5.502 habitantes). Casi simultáneamente, los dos han proclamado sus consignas para atraer a un sector muy específico de la población, el campo, que en esta comunidad emplea al 5,9% de la población. Y lo han hecho, como es habitual, lanzándose reproches cruzados, pese a que en paralelo a la disputa por el voto que vienen haciendo en Castilla y León, sus equipos se sientan en Extremadura y Aragón en busca de un consenso que desbloquee la gobernabilidad.
Feijóo no ha esquivado referirse, veladamente, a este asunto, utilizando la falta de acuerdo en otras comunidades como argumento para atraer al votante del campo. "Me comprometo a defender los intereses de los agricultores como hemos hecho siempre", ha proclamado ante la mirada del presidente de la Junta y candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, que ya sabe lo que es compartir ejecutivo con Vox. "Y no vamos a aceptar lecciones de los que nunca han gobernado en ningún sitio. Y, cuando gobernaron, se fueron", ha añadido así Feijóo.
El presidente del PP ha defendido la Política Agraria Común y ha abogado por aplicar el acuerdo sellado entre la Unión Europea y Mercosur "con garantías". "Seremos los que blindaremos esas garantías", ha insistido, consciente de que este pacto comercial genera cierta oposición en el sector primario español. Abascal, abanderado del no a Mercosur, ha recurrido también a esta cuestión para chocar con los argumentos de Feijóo: acusándole de haber impuesto en Europa este acuerdo, se ha comprometido a "preguntar a los españoles" por su opinión de esta iniciativa. "Que haya un referéndum nacional sobre algo que ha sido decidido a espaldas de todos nosotros", ha reclamado el líder de Vox.
Insistiendo en situar el campo entre sus prioridades en Castilla y León, el presidente del PP ha querido impulsar a su candidato ensalzando que el gobierno de Mañueco "se preocupó de lo importante, y lo importante es el sector primario". Y, al hilo de esta afirmación, ha vuelto a arremeter contra Vox por su salida de los ejecutivos autonómicos compartidos en 2024 y por sus reticencias a volver a gobernar con el PP en las comunidades. "Mañueco no se pone de perfil ante los grandes desafíos, no hace de comentarista, sino que da la cara", ha valorado Feijóo, tildando de "curioso" que "te vayan a dar lecciones aquellos que nunca han solucionado ningún problema".
El popular ha hecho de sus críticas a la inexperiencia en gestión de Vox su principal argumento contra el partido de Abascal, que por ahora mantiene el suspense sobre su voluntad de volver a compartir consejo de gobierno con el PP en Extremadura y Aragón. "No estamos hablando en estos momentos sobre reparto de cargos, sobre entrada o no entrada en los gobiernos", se ha limitado a afirmar Abascal hoy. La investidura de María Guardiola, que se votará el miércoles, será el primer termómetro real de la situación.
"Hay políticos que se presentan a las elecciones para no estar en el gobierno", deslizaba casi al mismo tiempo Feijóo en su mitin en Ávila, insistiendo en la crítica al partido a su derecha, con el que las negociaciones no terminan de dar fruto. "'Me presento para no gobernar, y para que no gobierne el que gane, y para que al que gane lo pueda bloquear todo el tiempo que quiera'...", ha ironizado el popular emulando la que, a su juicio, es la actitud de Vox. Sin mencionar al partido expresamente, ha instado a los de Abascal a "explicar" esto "tan claramente".
"Va a ser que Castilla y León no va a apostar por aquellos que no han solucionado un problema nunca", ha dicho Feijóo al término de su intervención, para después lanzar un dardo envenenado a la formación a su derecha: "Va a ser que no va a apostar por aquellos que no han solucionado ningún problema casi ni en su casa". Vox afronta la campaña de Castilla y León inmerso en una sucesión de polémicas internas: de la expulsión de Javier Ortega Smith hace una semana a la crisis abierta en Murcia con la salida forzada -desde la dirección nacional- de José Ángel Antelo.