Jon Sistiaga reconstruye el secuestro del concejal a manos de ETA en un desgarrador documental de Netflix en el que participa por primera vez el Rey
Regala esta noticia Añádenos en Google El rey Felipe VI en el documental de Netflix. (Netflix) 06/07/2026 a las 12:20h.El trágico final de Miguel Ángel Blanco se ha contado muchas veces, pero hay dos momentos del documental dirigido por Jon Sistiaga y Juanjo López ... que siguen provocando una honda emoción. Uno es la llegada al humilde piso de Ermua del padre, desconocedor de que su hijo ha sido secuestrado. Un currela que desciende del coche desconcertado por la nube de periodistas que se arremolinan ante el portal. Hasta que una reportera le suelta a bocajarro que Miguel Ángel está en poder de ETA.
Tres décadas después del crimen que marcó el inicio del final de ETA, no es fácil ver sin llorar 'Miguel Ángel Blanco: las 48 horas que lo cambiaron todo', que Netflix estrena este viernes 10 de julio. Una obra importante, muy trabajada, que cuenta con los testimonios de protagonistas que vivieron de primera mano los hechos en julio de 1997. Entre ellos el rey Felipe VI, que nunca antes había participado en una película. «Habla de una manera muy íntima y personal de un suceso que le marcó en su etapa de príncipe. Sintió el peso de la corona por primera vez a los 29 años en un lugar hostil», agradece Sistiaga, que cuenta como la reina Letizia estuvo presente en la grabación en Zarzuela y hasta se interesó por las cámaras utilizadas.
El entierro de Miguel Ángel en Ermua fue uno de los primeros actos en los que Felipe VI intervino en representación de la Corona, un momento delicadísimo que afrontó con toda la entereza de la que era capaz. El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, el alcalde de Ermua, Carlos Totorika, y la hermana de Miguel Ángel, María del Mar Blanco, también se sinceran en la cinta, que ha utilizado casi 200 horas de material documental de archivo y decenas fuentes audiovisuales españolas y extranjeras, periódicos, archivos y bibliotecas.
Jon Sistiaga fue testigo directo de aquellos días. Tenía 29 años y trabajaba en Telecinco. «Tengo el recuerdo vertiginoso de que faltan quince minutos para que se cumpla el plazo fatal y estoy con mi colega Jimi Guerra y un operador de cámara en un coche por los montes cercanos a Ermua, a cinco kilómetros de donde apareció Miguel Ángel. Pasamos de ser encañonados por un control de la Ertzaintza a ver a Policías Nacionales con antenas para asegurar las comunicaciones. Una colaboración entre fuerzas de seguridad como nunca se había visto. Porque todos sabíamos que la única oportunidad de salvarle era encontrar al comando antes de que cumpliera su amenaza».
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