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Fernando Alonso avisa: queda una travesía larga por el desierto

Fernando Alonso avisa: queda una travesía larga por el desierto
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El asturiano sitúa las primeras evoluciones serias de Aston Martin para después del verano y de puntuar siquiera, ni habla

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Fernando Alonso avisa: queda una travesía larga por el desierto

El asturiano sitúa las primeras evoluciones serias de Aston Martin para después del verano y de puntuar siquiera, ni habla

Regala esta noticia Fernando Alonso y su Aston Martin en el GP de Miami. (EFE)

David Sánchez de Castro

04/05/2026 Actualizado a las 16:02h.

Hay derrotas que se maquillan y otras que se asumen. Fernando Alonso ha optado por lo segundo, porque a estas alturas de la película cualquier ... otra cosa sería tomar por tontos a los que siguen la Fórmula 1. Sin ruido, sin reproches públicos, pero también sin refugiarse en discursos vacíos. «No estoy seguro de que haya más rendimiento por ahora, no creo que sea así», soltó en Miami. Y en esa frase cabe todo el presente de Aston Martin.

El diagnóstico no deja lugar a interpretaciones optimistas. «El coche es muy similar al de Japón y será así en Canadá y en las próximas carreras, vienen carreras muy duras». Ni hay evolución a corto plazo, ni hay margen de mejora inmediata ni se espera que lo haya. En un campeonato donde cada décima se persigue con urgencia, Aston Martin ha decidido detenerse, presuntamente no por incapacidad, sino por una estrategia que puede parecer suicida pero que a la larga les debería dar beneficios. O eso venden a quienes les escuchan.

«El coche es muy similar al de Japón y será así en Canadá y en las próximas carreras, vienen carreras muy duras»

Fernando Alonso

Alonso lo explicó con una crudeza poco habitual: «Estoy en paz porque entiendo la situación». La frase no es retórica. Es la aceptación de un plan que pasa por no gastar recursos en mejoras que no cambian nada. «Si traemos una décima en cada carrera, no cambia nuestra posición», detalló. «Estamos en la posición de P20 o P19 y a un segundo de los que tenemos justo delante». La conclusión es lógica: «Incluso si traemos dos décimas en cada carrera no cambia nuestra posición».

Esa es la clave. No se trata de mejorar, sino de hacerlo cuando realmente importe. «Hasta que no tengamos un segundo de mejora, es mejor no presionar el botón de producción porque gastamos dinero y recursos», explicó. En otras palabras, Aston Martin ha renunciado a la evolución constante para apostar por un salto más grande y, sobre todo, más eficiente. Una decisión lógica en términos de ingeniería y presupuesto, pero devastadora en lo competitivo a corto plazo.

Al menos ya no retiembla

Miami fue el reflejo perfecto de esa realidad. Mientras delante se libraban batallas condicionadas por la gestión energética, errores estratégicos y amenazas meteorológicas, Aston Martin rodaba en segundo plano. «Solo la fiabilidad ha mejorado, en Miami no hemos tenido ningún problema. Las vibraciones han desaparecido», resumía Alonso. Pero en la Fórmula 1 actual, la fiabilidad no te acerca a los puntos si te falta un segundo por vuelta.

El propio desarrollo de la carrera lo evidenció. Con Sainz consolidado en los puntos y un sorprendente Colapinto firmando un séptimo puesto, Aston Martin optó por convertir el gran premio en un laboratorio. Pruebas de neumáticos, configuraciones alternativas, tandas largas sin presión competitiva. Una carrera convertida en ensayo. Un síntoma más de que 2026, al menos en su primera mitad, está amortizado y Alonso no lo esconde. De hecho, insiste en ello con una mezcla de ironía y resignación consciente. «Va a ser repetitivo porque en cada gran premio tenemos sesiones con los medios todos los días», explicó. «¿Qué esperar en Canadá? Lo mismo. ¿Qué esperar en Austria? Lo mismo». La repetición no es un problema de comunicación, sino de realidad. No hay cambios que contar.

Sin embargo, en ese discurso plano hay una línea de fondo interesante. «Todos en el equipo tenemos que manejar la frustración, pero creo que estamos relajados». La elección de palabras no es casual. Habla de frustración —inevitable en un proyecto que aspiraba a mucho más—, pero también de control. De un equipo que, al menos de puertas afuera, no ha entrado en pánico.

Eso contrasta con el contexto general de la parrilla. Antonelli crece sin complejos, McLaren confirma su recuperación con Norris y Piastri, Ferrari sigue atrapada en sus errores estructurales y Red Bull ya no impone con la autoridad de otras temporadas. La Fórmula 1 se está moviendo, reconfigurando, abriendo ventanas de oportunidad. Pero Aston Martin nibestá en esa conversación ni se le espera a corto plazo. «Hasta después del verano será así», advirtió Alonso. El equipo ha decidido concentrar sus esfuerzos en un momento concreto de la temporada, probablemente con la mirada puesta en un cambio más profundo que en una simple evolución incremental.

«Si acabo quinto en una carrera con este coche, me retiro esa misma tarde»

Fernando Alonso

Eso plantea incógnitas inevitables. Sobre el proyecto, sobre la inversión, sobre el impacto de figuras como Adrian Newey o el acuerdo con Honda. Pero también sobre el propio Alonso. Su respuesta, fiel a su estilo, mezcla ironía y mensaje: «Si acabo quinto en una carrera con este coche, me retiro esa misma tarde». No es una amenaza, ni siquiera una broma al uso. Es una forma de dimensionar el reto.

Porque, en el fondo, todo gira en torno a eso: la distancia. Entre lo que Aston Martin esperaba ser y lo que es. Entre la promesa y la realidad. Entre el discurso de ambición que acompañó al proyecto y este presente de resistencia. Alonso lo ha entendido con resignación, ya que no es la primera vez que atraviesa un desierto así. «Estoy en paz», repite, pero esa paz no es conformismo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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