Nutrición
Fiebre por la proteína en el súper: ¿cuestión de salud o estrategia de marketing?El dietista San Adrián advierte sobre la trampa de los alimentos 'high protein' y explica por qué la mayoría de la población no necesita recurrir a procesados enriquecidos para cubrir sus necesidades nutricionales
Regala esta noticia Añádenos en Google Una clienta compra yogur alto en proteínas en un supermercado. (SUR)Málaga
29/09/2026 a las 06:44h.Yogures, pan, cereales e incluso café. Basta con darse una vuelta por los pasillos de cualquier supermercado para comprobar que la etiqueta «alto en proteína» ... o «high protein» ha conquistado los estantes. Sin embargo, la omnipresencia de estos productos responde a una «tendencia comercial más que a una verdadera deficiencia nutricional», según alerta el dietista San Adrián.
«Las legumbres, el pescado o la carne aportan toda la proteína que el organismo necesita»
San Adrián desgrana tres motivos fundamentales por los cuales priorizar estos productos enriquecidos frente a la comida real no resulta una estrategia interesante ni conveniente:
- Desplazamiento de alimentos esenciales: El consumo abusivo de estos ultraprocesados proteicos suele desplazar la presencia de alimentos clave como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, reduciendo drásticamente la ingesta de fibra y otros micronutrientes indispensables.
- El peligro del «efecto halo»: Se tiende a considerar un producto como saludable simplemente por llevar la etiqueta de «rico en proteína». Esta percepción distorsionada hace pasar por alto la presencia de ingredientes poco recomendables como azúcares añadidos, aditivos o grasas trans.
- El sobrecoste económico: Muchos de estos artículos encarecen su precio hasta en un 50% en comparación con su versión convencional, aportando a cambio una cantidad insignificante de proteína extra (en ocasiones, apenas un par de gramos más). Alcanzar un nivel óptimo de proteínas en la dieta no requiere desembolsos extra en productos de moda.
La solución sigue estando en la cesta de la compra tradicional: alimentos frescos y no procesados. «Las legumbres, el pescado o la carne aportan toda la proteína que el organismo necesita».
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