Una candidata socialista y un exrepublicano son las opciones del Partido Demócrata en dos elecciones clave este noviembre en Florida. El resultado podría definir el camino de las próximas presidenciales
Regala esta noticia Añádenos en Google Angie Nixon. (AFP)Corresponsal. Nueva York
20/08/2026 a las 09:06h.Este otoño, el Partido Demócrata volverá a enfrentarse a la cuestión que divide al partido con fuerza en la última década: ¿el camino al poder ... está en el izquierdismo o en la moderación? El asunto se discute desde las primarias históricas de 2016, las de la irrupción del socialista Bernie Sanders. El veterano senador por Vermont puso contra la pared a su rival Hillary Clinton y al propio partido, que hizo todo lo posible para parar los pies su movimiento de populismo izquierdista. Muchos progresistas todavía consideran que si se hubiera dado alas a Sanders la historia reciente de Estados Unidos sería diferente: la movilización juvenil provocada por Sanders habría impedido la victoria de Donald Trump.
Allí, las primarias celebradas este martes por la noche han convertido al estado sureño en un laboratorio para el Partido Demócrata. Las dos grandes elecciones que se celebran en Florida este noviembre -un escaño decisivo para el Senado, el puesto de Gobernador- tendrán perfiles opuestos: una candidata socialista, Angie Nixon, y un candidato que fue republicano y no se registró como demócrata hasta el año pasado, David Jolly. De su desempeño -en especial, si alguno da el campanazo y gana la elección a su rival republicano- muchos extraerán conclusiones para 2028.
Debate abierto
Desde aquellas primarias con Sanders, el debate está abierto en cada cita electoral. Buena parte del partido, su 'establishment' y los grandes donantes consideran que el camino para ganar elecciones clave está en la moderación, en atraer a independientes y moderados. El discurso progresista contra los multimillonarios, a favor de reformas estructurales en el estado de bienestar, la justicia social o la reforma policial están muy bien en los bastiones demócratas. Pero hacen perder elecciones en los territorios donde las fuerzas con los republicanos están ajustadas: esos mensajes asustan a los moderados e independientes.
Los izquierdistas hacen un análisis opuesto: las elecciones se ganan desde la movilización. No es cuestión de agradar a los moderados, sino de activar a las bases del partido con ilusión y mensajes de cambio.
Este otoño, estas dos visiones contrapuestas convivirán en la campaña electoral en Florida de cara a las elecciones legislativas de noviembre. La presencia inesperada es la de Nixon, que derribó al favorito en las primarias, Alex Vindman.
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