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Fracaso en el intento de desalojo de las playas del Trampolín y Benítez, que siguen superpobladas: "Han salido de la nada"

Fracaso en el intento de desalojo de las playas del Trampolín y Benítez, que siguen superpobladas: "Han salido de la nada"
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Las 1.700 plazas habilitadas en el muelle de Ceuta se completan al poco de iniciarse la operación de traslado, lo que obliga a los que no tienen plaza a retornar a las chabolas que habían levantado Leer

Eran la 13.00 horas de este viernes y un niño de algo menos de tres años pateaba un balón por los improvisados callejones formados entre las infraviviendas de los inmigrantes instalados en la Playa del Trampolín, en Ceuta. A su alrededor, miles de personas seguían ocupando un espacio que las autoridades pretendían vaciar con los nuevos campamentos instalados en el Muelle Oeste del puerto de Ceuta, polémica judicial mediante.

Hacia el niño se dirigían Saladín y su grupo de amigos. Todos rondaban la veintena, aunque podían ser más jóvenes, pero 45 días malviviendo entre palos y telas habían hecho mella en los cinco. Venían de la entrada del lado oeste del puerto, donde a media mañana se habían desarrollado diversos incidentes repletos de tensión entre los inmigrantes y las autoridades. Ellos, como otros, intentaron mejorar sus condiciones accediendo a ese campamento con capacidad para 1.700 personas en las que iban tener acceso a baños públicos, duchas y un área de atención médica.

Se levantaron a las cinco de la mañana, una hora antes de la prevista para iniciar el operativo, para ponerse en la cola para acceder al campamento. Nunca pudieron llegar. Centenares de migrantes escondidos por la ciudad y las lomas detrás de la playa de Trampolín y Benítez llegaron antes que ellos.

Pulsera, cacheos y alegría: así han llegado los primeros migrantes a las nuevas instalaciones del puerto de Ceuta

"Han salido de la nada", explica a EL MUNDO un miembro de la UIP presente en el operativo de traslado de inmigrantes. La idea de la operación era desalojar la parte occidental de playa Benítez, ocupada por más de un millar de personas, cuyas improvisadas tiendas siguen por el espigón hasta la desalinizadora que la separa de la del Trampolín. Este policía pertenecía a la treintena de efectivos que llevaba embolsados a medio centenar de personas de vuelta a las playas. "Gracias por vuestra labor", les gritaba un ceutí que se cruzaba con la comitiva.

Ahmed, uno de los residentes ocasionales en una tienda de la playa Benítez, ni intentó ir al campamento. Cuando vio la masa, decidió quedarse en su espacio. Aunque entendía algo de español, quería hablar a través de ChatGPT para entender las preguntas. Sonreía sin parar pese a llevar también malviviendo mucho tiempo en condiciones infrahumanas. Ese campamento era la oportunidad para 1.700 de ellos, pero lo cierto es que el número de migrantes que vagan por Ceuta es muy superior al comunicado de manera oficial.

Personal del campamento del puerto colocan pulseras a los magrebíes que han logrado acceder a las instalaciones.EFEEPA

Son 6.000 las plazas habilitadas en los espacios temporales de acogida. Unos lugares que las autoridades consideran "indispensables" para "que estas personas estuvieran bien atendidas en lugares acotados", "ser filiadas" e "iniciar los trámites de devolución". Tras el operativo, las playas del Trampolín y Benítez siguen con la misma ocupación que hace 24 horas.

El operativo se ha extendido en torno a las cinco horas. Ha concluido a media mañana y han participado efectivos de la Policía Nacional, la Guardia Civil y el Ejército de Tierra. Los vehículos y miembros de estas Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado recorrían desde la carretera Benítez, que se extiende por las playas del Trampolín y la del mismo nombre, hasta la calle Explanada de Poniente, que circula paralela al mar hasta el acceso oeste del puerto de Ceuta, por donde se ha realizado el acceso de los migrantes. Será un recorrido algo mayor a dos kilómetros.

Salvas al aire

La operación la han conducido miembros de la Unidad de Intervención Policial y se ha realizado por medio de embolsamientos (grupos controlados) de en torno a medio centenar de migrantes que han ido avanzando por etapas hasta el acceso final. En algún momento, y por el lento discurrir de la operación, el ansia de la masa ha provocado ciertos altercados que han tenido que ser sofocados con salvas al aire y algún porrazo. Varios inmigrantes mostraban heridas menores por los empujones y tropezones a la hora de continuar su avance. La Guardia Civil vigilaba también los espigones por los que los migrantes intentaban colarse a la masa y no perder así la oportunidad de entrar al campamento.

En el operativo también había miembros de Protección Civil que se ocupaban, principalmente, de los menores que habían acudido también junto con la masa al campamento. El centro de acogida está destinado únicamente a varones adultos a diferencia del ocurrido en Loma Colmenar, donde sí se acogió a menores no acompañados inicialmente.

A las 14.00 horas de la tarde, varios de los migrantes que no habían podido entrar en el campamento volvían con bolsas de supermercado repletas de víveres, pan y agua, principalmente, a la espera de una nueva oportunidad o una solución. En ese trayecto, un ceutí recibió y respondió a insultos de varios de los residentes de playa Benítez cuando estos le recriminaron que les estuviera grabando. "Estamos en España y grabo donde quiero", respondía a otro que le increpaba por su actitud. Han pasado 50 días desde la "invasión" de un número de personas casi igual al de habitantes de la ciudad autónoma y, pese a que muchos volvieron, la paciencia de la población comienza a agotarse porque son conscientes de que la cifra de los que se quedaron es mayor que la que les indican. 13.000 según el Gobierno del presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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