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Fran Cabello pronunció el pregón de las Glorias en la casa hermandad de la Cofradía del Rocío. Juan Miguel Salvador Fran Cabello afirma en su pregón de las Glorias de Málaga que las hermandades «dan una fortaleza enorme a la fe en sus entornos»El pregonero de la Agrupación letífica destacó la importancia social de estas corporaciones, muy arraigadas en sus barrios, y reivindicó con fuerza el carácter mariano de la ciudad
Málaga
Sábado, 18 de abril 2026, 22:23
... de la Jerusalén malacitana, la Agrupación de Glorias nos congrega para anunciar la llegada del tiempo de celebración, del tiempo de la alegría en la que la Málaga mariana celebra días grandes a lo largo del año y en toda la extensión de la ciudad». Con estas palabras, Fran Cabello, hermano de las cofradías de pasión del Cautivo, Esperanza y Soledad de San Pablo, y de la Real Hermandad del Rocío de Málaga, filial de Almonte, y Carmen del Perchel, abría su pregón dedicado a las hermandades letíficas, que este año ha variado su formato, al separarlo de la presentación del cartel, que se desarrolló la semana pasada, y su fecha, tras retrasarlo al segundo sábado del tiempo de pascua.Fran Cabello tomaba la palabra para introducir al auditorio en un pregón construido desde sus vivencias y entronque familiar, después de tantos años vinculados al mundo de las cofradías de penitencia y de gloria, no en vano, se definía como «un cofrade que ama su ciudad, sus tradiciones, su Semana Santa y, por supuesto, a las Glorias de la ciudad», afirmaba. Desde esa perspectiva, Fran Cabello pasó a defender la continuidad del compromiso cofrade más allá de los tiempos centrales del calendario, ya que «el cofrade, el hermano lo es durante 365 días al año y en los bisiestos, 366», subrayó el también comunicador, al tiempo que insistió en que la pertenencia a una hermandad no se limita a una salida procesional, sino que implica una forma de vida. De hecho, profundizó en esta idea al señalar que «ser hermano de una hermandad o cofradía, ya sea de gloria o de pasión, es un honor, pero también una responsabilidad», dijo. «Ser parte de tu hermandad significa ser una extensión de ella», indicó el pregonero.
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Fran Cabello, durante su intervención. Juan Miguel SalvadorAsimismo, Cabello abordó el contexto social actual, contraponiendo la inmediatez del mundo contemporáneo con el valor del encuentro que ofrecen las hermandades. Sobre este asunto, el exaltador de las Glorias comentó que en una sociedad en la que la inmediatez impera, «las agendas ahogan y el tiempo ya no nos pertenece apenas», las hermandades «siguen siendo ese punto de reunión donde el tiempo se para y compartes ratos con aquellos que fueron tus amigos y hoy son tus hermanos», recalcó con emoción. Una reflexión que completó con una mirada crítica hacia determinados hábitos, toda vez que, en su opinión, «hemos dejado atrás, en múltiples ocasiones, el disfrutar del momento o compartirlo con la persona que nos acompaña», se lamentó.
En esa línea, defendió el papel de las corporaciones vinculadas a la piedad popular como espacios de convivencia real, donde nacen vínculos duraderos. «De muchas de nuestras hermandades han surgido amistades, uniones indispensables e incluso noviazgos que se convirtieron en relaciones estables hasta el punto de consolidar familias», recordó, un aspecto que, a su juicio, refuerza la importancia social de las hermandades.
Por otro lado, el pregonero de las Glorias de Málaga dedicó una parte significativa de su pregón a subrayar la dimensión evangelizadora de las hermandades y cofradías, tanto de pasión como de gloria, «pues somos instrumentos de la iglesia», insistió. «Somos ese punto o nexo de unión que hace que las personas se acerquen a la iglesia», afirmó Fran Cabello, para añadir a continuación una llamada directa a la responsabilidad de todos. «Tenemos la obligación indisoluble de custodiar el legado que nos dejaron nuestros mayores y engrandecer la fe, el amor fraterno al que lo necesite, ofrecer la mano amiga al que siente soledad y la luz al que solo ve oscuridad a su alrededor», comentó.
Cabello, en el atril, junto a la bandera de la Agrupación de Glorias de Málaga. Juan Miguel SalvadorEl pregonero trazó además un recorrido por la geografía devocional de Málaga, destacando el carácter cercano de las hermandades de gloria. «Si bien las cofradías de pasión bajan al Centro de la ciudad, las de gloria son las familias, son la cercanía en las que se hunden sus principios, sus bases y se propagan a través del boca a boca», matizó. «Las hermandades y cofradías de gloria dan una fortaleza enorme a la fe en sus entornos», apuntó para, seguidamente, poner en valor su arraigo en parroquias y barrios. En este punto, Cabello reivindicó con fuerza el carácter mariano de la ciudad, «desde la Carihuela hasta Olías, desde las playas de la Malagueta hasta Churriana, la tierra de María Santísima se llena de fe a raudales y no se conforma con eso sino que, además, lleva su devoción al cerro del Cabezo, Archidona, Córdoba o las veredas y caminos que llevan hasta la ermita cuya espadaña se eleva al cielo con sus campanas que no dejan de repicar cada Lunes de Pentecostés, cuando la Blanca Paloma, la madre de los rocieros se alza sobre hombros almonteños», una afirmación que resume la amplitud y diversidad de las devociones letíficas malagueñas.
Las romerías ocuparon igualmente un lugar destacado en su exaltación, tanto desde el punto de vista espiritual como humano. Así, Fran Cabello insistió en el sentido profundo de estas manifestaciones «que nadie olvide que se va de romería», subrayando el valor del sacrificio, la convivencia y la fe compartida, expresó el pregonero que tuvo palabras para todas las corporaciones que forman parte de la Agrupación de Gloria y para la imagen de Santa María de la Victoria, la patrona de Málaga y la diócesis.
De igual modo, Cabello también puso el acento en la dimensión formativa de las hermandades, afirmando que «las cofradías y hermandades son enseñanzas», y destacó su capacidad para transmitir valores a lo largo del tiempo, poniendo el ejemplo de la devoción por María Auxiliadora y su espíritu salesiano.
Tono más íntimo
En el tramo final del pregón, el discurso adquirió un tono más íntimo, centrado en sus propias devociones. Especialmente significativa fue su referencia a la Virgen del Carmen, la devoción de su abuelo Pepe de la que siempre le hablaba su madre, a la que dedicó una de las declaraciones más emotivas de la noche, al definirla como «la luz de mis días, el consuelo de mis plegarias y el encuentro anual con el abuelo que deposita su mano en mi hombro mientras te regalo mi devoción bajo tus varales», declamó para, posteriormente, recordar la coronación canónica de la Divina Pastora de las Almas. «Un cuatro de octubre, tus varales se llenaron de fieles que te llevaron en volandas hacia el primer templo de la ciudad y, cuando el reloj doblaba las esquinas de las 12.30 tus benditas sienes fueron coronadas por el amor de un pueblo rendido a tus divinas plantas», rememoró Cabello.
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La presidenta de las Glorias, Victoria Eugenia Ribes, entregó al pregonero un abanico enmarcado con la imagen de Jesús Cautivo. Juan Miguel SalvadorDel mismo modo, su vínculo con la Virgen del Rocío quedó patente en palabras cargadas de emoción y vivencias personales, de la que dijo: «El camino hasta ti es amor, es devoción, es felicidad, es momento de reencuentro y celebración», expuso. «Mi pregón toca a su fin y no podía ser de otra manera que caminando las sendas de arenas que me llevan hasta ti. Una abuela almonteña fue mi nexo de unión a ti. Sus ganas con las que luchaba por mantenerse bajo tus varales me hicieron ver que la fe mueve montañas. No vi tu cara. Estabas tapada para que las arenas no te quemaran, pues volvías a tu santuario tras meses visitando tu pueblo de Almonte», una escena que fue clave para que Fran Cabello se acercara a la Blanca Paloma y que compartió con los allí presentes. «Ni el tiempo, ni las dolencias, ni la enfermedad ni las tempestades frenan al peregrino cuando se trata de ir a tu encuentro. Almonte es tu pueblo, Andalucía tu reino y las marismas las puertas del cielo», concluyó Fran Cabello su exaltación entre aplausos.
A acto acudieron, entre otros, la primera teniente de alcalde, Elisa Pérez de Siles; la concejala de Cultura, Mariana Pineda, el delegado episcopal de Hermandades, Salvador Guerrero; el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga, José Carlos Garín, así como hermanos mayores de las corporaciones letíficas y la presidente de la Agrupación, Victoria Eugenia Ribes.
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