- JOSÉ LUIS HURTADO
En una semifinal de un Mundial, una fecha para elegidos, España despachó un espectáculo inolvidable. La selección española abrió de noche el Prado y el Louvre para plantarse en la segunda final de un Mundial de su historia. Oyarzabal y Porro hicieron los goles para una tropa en la que Rodri fue el líder.