La larga precampaña arranca con un posible duelo Le Pen-Mélenchon en el horizonte mientras la irresuelta división de candidatos del centro-derecha reduce sus posibilidades en las presidenciales
Regala esta noticia Añádenos en Google Édouard Philippe saluda a un agricultor en un acto de precampaña en el norte de Francia. (AFP) 31/08/2026 a las 18:21h.«Una segunda vuelta entre los extremos nos agobia». Koumaran Pajaniradja, presidente de la Federación Francesa de la Vivienda, resume con estas palabras su preocupación ... ante una hipótesis que gana enteros en Francia: un duelo electoral entre Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon en las próximas elecciones presidenciales. «Los extremos proponen anular la deuda pública —se trata del 18% que posee el Banco Central Europeo— o echar a los extranjeros y esto no nos gusta a los empresarios», denunciaba Pajaniradja en declaraciones a este medio. Eran las cuatro de la tarde del pasado jueves y faltaba poco más de media hora para que empezara el primer debate televisado de los comicios.
Temida por los empresarios, la hipótesis de un duelo Le Pen-Mélenchon gusta a una parte de la ciudadanía gala. Y eso se nota en los sondeos, que deben cogerse con pinzas. Esta 'rentrée' ha estado marcada en Francia por la publicación de los primeros estudios de opinión desde principios de julio. Estos muestran que la ultraderechista Le Pen mantiene su favoritismo de cara a la primera vuelta (34-33%). Además, prevén un casi empate en la segunda posición entre el exprimer ministro Édouard Philippe y Jean-Luc Mélenchon de la Francia Insumisa (afines a Sumar o Podemos), con una intención de voto de entre el 18 y el 17%.
Verano poco fructífero
La mala noticia para Philippe es que los sondeos contemplan esta baja intención de voto —diez puntos inferior al resultado de Emmanuel Macron en 2022— en el caso de que fuera el único aspirante macronista. Pero además del que fuera responsable del Ejecutivo entre 2017 y 2020, el exprimer ministro Gabriel Attal también anunció su candidatura. El centro-derecha está dividido ahora mismo con dos presidenciables. Y podrían ser más si el chiraquista Dominique de Villepin y Xavier Bertrand terminan presentándose. En el caso del actual presidente, no puede aspirar a su reelección a causa del tope constitucional de dos mandatos.
A diferencia de lo que esperaba su equipo, este verano no ha servido para que el líder de Horizontes se distancie en los sondeos del de Renacimiento, partido fundado por Macron en 2016. «La lección de este verano es la caída de Philippe. (…) Está perdiendo su apuesta de convertirse en el freno de Mélenchon en la primera vuelta y de Le Pen en la segunda», destacaba esta semana un miembro de la candidatura de Attal, con una intención de voto del 14% en el caso de que fuera el único aspirante macronista y del 8% si compite con Philippe. A este último no le ha sentado bien el verano, en el que se ha centrado en denunciar la situación en Ceuta y proponer medidas duras contra la inmigración en el archipiélago galo de Mayotte.
Este casi empate entre Attal y Philippe resulta una situación envenenada para el espacio macronista, puesto que no tiene prevista la celebración de unas primarias para resolver este entuerto. Además de su fragmentación, el centro-derecha sufre por el pobre balance a nivel económico de Macron, que ha aumentado en un billón de euros la deuda francesa durante sus dos mandatos. Tanto Philippe como Attal han intentado marcar sus distancias con su legado, algo que no ha gustado ni un pelo al jefe del Estado. A principios de esta semana, criticó a aquellos que «piensan que más vale hacer un inventario en lugar de asumir con convicción lo que hemos hecho».
Preocupación en el centro-derecha
«Si los aspirantes del centro-izquierda, centro-derecha y del centro no son capaces de unirse en una sola candidatura, esto beneficiará a Agrupación Nacional y la Francia Insumisa. Si hay demasiados candidatos centristas, habrá una segunda vuelta entre Le Pen y Mélenchon», advierte el politólogo Luc Rouban, investigador emérito en el CNRS y miembro del Cevipof de Sciences Po París.
Tras un primer mitin multitudinario en Saint-Denis en junio, el veterano líder de los insumisos hizo otra demostración de fuerza el 23 de agosto con más de 10.000 personas reunidas cerca de Valence (sudeste) para asistir al acto final de la universidad de verano de su partido. Su buen arranque de campaña le ha servido para coger cierta ventaja respecto a sus rivales de una izquierda dividida. «Pienso que Mélenchon conseguirá más del 20% de los votos en la primera vuelta», ha alertado el ministro de Justicia, Gérald Darmanin. Aunque todavía faltan ocho meses para las elecciones, crece el temor en las filas macronistas ante el riesgo de quedar fuera de juego desde la primera vuelta.
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