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Francia quiere sustituir Windows por Linux. Extremadura y Múnich lo intentaron antes, y ambas fracasaron

Francia quiere sustituir Windows por Linux. Extremadura y Múnich lo intentaron antes, y ambas fracasaron
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El 8 de abril de 20226, la Dirección Interministerial Digital de Francia (DINUM) anunció que migrará sus puestos de trabajo de Windows a Linux. Ordenó a todos los ministerios presentar un plan antes del otoño con el objetivo de eliminar dependencias de software no europeo. El anuncio de hecho va más allá de cambiar Windows por Linux: afecta también a herramientas colaborativas, antivirus, IA, bases de datos, virtualización o telecomunicación. Es, sobre el papel, la mayor operación de sustitución de software propietario por software libre que haya intentado jamás un Estado occidental. Y si algo nos enseña la historia de este tipo de proyectos, es que muchos han acabado en fracaso. Soberanía francesa. No es que Francia sea amante del software libre; lo que ha pasado es que la relación con Estados Unidos ha cambiado. Los aranceles de Trump acelerarón un debate que llevaba años posponiéndose: ¿Hasta qué punto es sostenible depender de la infraestructura digital de EEUU? Empresas francesas como OVHCloud y Scaleway no pararon de crecer en 2025, pero es que Francia ya ha dado algunos pasos previos recientemente.  En enero de 2026 se anunció el plan para sustituir Microsoft Teams y Zoom por su propia plataforma de videoconferencia, llamada Visio, con el objetivo de que sus 2,5 millones de funcionarios la utilizaran. De momento la están usando 40.000 de ellos, y queda por ver si el despliegue acaba siendo total. Así era LinEx, la distribución Linux derivada de Debian que se usó en la en organismos públicos en Extremadura. España lo intentó en 2002. La Junta de Extremadura es uno de los casos más famosos de intento de reemplazar Windows por Linux en la administración pública. En 2001 lanzó LinEx, una distribución Linux basada basada en Debian, y trató de implantarla de forma masiva en el entorno educativo y en el sistema sanitario de la comunidad autónoma.  Aquello fue imitado en otras regiones españolas: Andalucía tenía Guadalinex, Valencia tenía LliureX, Madrid tenía MAX, Galicia tenía Galinux, Cataluña tenía Linkat y Castilla La Mancha tenía Molinux. Todos estos proyectos planteaban una alternativa al dominio absoluto de Windows en los escritorios de los funcionarios públicos, y todos fracasaron, pero el mayor fracaso fue el que más prometía: el de LinEx. Mitos y realidades de LinEx. Aunque esta distribución funcionó razonablemente en los citados entornos de la educación y la sanidad, jamás llegó a penetrar del todo en la administración pública general de la Comunidad Autónoma. En 2011 el proyecto fue transferido a una fundación estatal por recortes presupuestarios y para entonces solo el 1% de los puestos de la administración autonómica extremeña usaba software libre.  El golpe definitivo llegó cuando SAP, que gestionaba el sistema de historias clínicas de la comunidad, decidió dejar de dar soporte a Linux. Eso hizo que este organismo volviera a Windows, y de hecho en 2024 la Junta eliminó formalmente la obligatoriedad de usar gnuLinEx.  En Xataka Munich migrará sus sistemas a Windows 10, trágico fin para toda una era de Linux y Open Source Auge y caída de Linux en Múnich. Otro caso aún más famoso a nivel europeo fue el de Múnich. En 2003 el ayuntamiento de esta ciudad alemana anunció que migraría 14.000 ordenadores de Windows a LiMux, su distribución Linux basada en Debian. En 2013 el proyecto parecía un éxito: había 12.000 equipos migrados y teóricamente se habían ahorrado más de 11 millones de euros en licencias y otros costes.  Sin embargo en 2014 comenzaron las quejas sobre pérdida de productividad y el debate acabó de forma tajante: a finales de 2017 los gobernantes de Múnich decidieron micrar 29.000 PCs de sus funcionarios a Windows 10 desde LiMux. La migración inicial nunca fue completa, y en muchos casos había mezcla de sistemas Windows y Linux para poder completar los procesos, algo que parecía ineficiente y que nunca logró eliminar la dependencia de Windows y sobre todo de aplicaciones heredadas ("legacy"). Pero hay éxitos silenciosos. LinEx y LiMux fracasaron en España y Alemania, pero hay un precedente que demuestra que abandonar Windows en favor de Linux puede funcionar. Lo demuestra GendBuntu, una versión de Ubuntu que se implantó en la Gendarmería Nacional Francesa. Este organismo ya fue pionero en la adopción de la suite ofimática OpenOffice.org en 2005, y desde 2008 el plan fue el de abandonar Windows en favor de una distribución Linux propia. En junio de 2024, GendBuntu corre en 103.164 puestos de trabajo, lo que supone el 97% del parque informático de este organismo. Eso ha permitido además ahorrar unos dos millones de euros al año en licencias, y ha reducido el coste total de propiedad (TCO) en un 40%.   Otro ejemplo prometedor: Schleswig-Holstein. Este estado alemán inició su migración de Windows y Office a Linux y LibreOffice en 2021. A principios de 2026 ya había completado casi el 80% de la transición en sus 30.000 puestos de trabajo y según sus datos eso permitió ahorrar cerca de 15 millones de euros en licencias solo en 2026. Está prevista una inversión única de 9 millones de euros para completar el 20% del proceso, que sigue estando atado a ciertas aplicaciones especializadas y que por tanto llevará algo más de tiempo. Este es el modelo que más se aproxima a la iniciativa francesa: migración gradual y sobre todo una voluntad política que se mantiene entre las legislaturas que van teniendo el poder. Lo que distingue el éxito del fracaso. Los casos que funcionan comparten tres características. La primera, la migración gradual y por fases, no repentina y masiva. La segunda, un apoyo técnico interno real que vaya más allá de las declaraciones políticas. Y la tercera (y probablemente la más importante), una voluntad sostenida más allá de un ciclo electroral. Los que fracasan comparten otras tres: intentar migrarlo todo a la vez, subestimar el coste de las aplicaciones legacy y depender de que el proyecto no cambie de gobierno, que desde luego contribuyó por ejemplo al fracaso de LinEx.  Un reto colosal. Instalar Linux en un ordenador es hoy en día trivial y es cierto que a día de hoy la curva de aprendizaje se ha reducido de forma notable y su manejo es muy similar al de Windows o macOS. El problema real está en las aplicaciones que corren encima. En la administración pública suele haber software crítico hecho a medida para Windows, formularios que solo funcionan en ciertos navegadores (incluido el viejo Internet Explorer), sistemas de gestión que no tienen equivalentes en Linux o proveedores que sencillamente no ofrecen soporte para Linux como ocurrió con SAP en LinEx. Cada excepción es una pequeña grieta en estos proyectos, y el reto de migrar absolutamente todo es colosal. En Xataka Satya Nadella logró que el mundo volviese a amar Microsoft. La IA está provocando que la gente la odie de nuevo Francia ya tiene una ventaja sobre sus predecesores. DINUM ha ido desarrollando la llamada Suite Numérique, un conjunto de herramientas ofimáticas y de productividad que están mantenidas por el propio Estado. Esto elimina precisamente uno de los grandes obstáculos históricos: la falta de alternativas funcionales a Microsoft Office. Múnich por ejemplo optó por LibreOffice, y aunque esta suite es fantástica, seguía generando problemas de compatibilidad con documentos de otros organismos que sí usaban la suite de Microsoft. Queda por ver si la solución francesa realmente ha eliminado estos problemas, pero es cierto que esos conflictos de incompatibilidades son cada vez más improbables. El otro gran obstáculos: funcionarios que no quieren cambios. Otro factor a tener en cuenta es el de los propios funcionarios de estas administraciones. Acostumbrados a hacer las cosas de cierta forma durante años con las soluciones de Microsoft, que ahora les quieran cambiar todo puede provocar un lógico rechazo. En Múnich la resistencia de los funcionarios fue uno de los factores centrales del fracaso final. Josef Schmid, entonces uno de los máximos responsables del gobierno de la ciudad alemana, explicaba en 2014 que los empleados estaban "sufriendo" con la transición. Otros dirigentes lo confirmaban y hablaban de cómo los usuarios "no estaban felices y el software esencial para el sector público está sobre todo disponible en Windows". Imagen | Anthony Choren |  En Xataka | La travesía de Ubuntu cumple 20 años: así ha evolucionado la distribución que prometió poner Linux al alcance de todos - La noticia Francia quiere sustituir Windows por Linux. Extremadura y Múnich lo intentaron antes, y ambas fracasaron fue publicada originalmente en Xataka por Javier Pastor .
Francia quiere sustituir Windows por Linux. Extremadura y Múnich lo intentaron antes, y ambas fracasaron
  • El plan francés de soberanía digital es uno de los más ambiciosos que recuerda la historia de la informática pública

  • Pero el historial de proyectos similares es un cementerio lleno de proyectos con buenas intenciones

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Javier Pastor

Editor Senior - Tech

Javier Pastor

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El 8 de abril de 20226, la Dirección Interministerial Digital de Francia (DINUM) anunció que migrará sus puestos de trabajo de Windows a Linux. Ordenó a todos los ministerios presentar un plan antes del otoño con el objetivo de eliminar dependencias de software no europeo. El anuncio de hecho va más allá de cambiar Windows por Linux: afecta también a herramientas colaborativas, antivirus, IA, bases de datos, virtualización o telecomunicación. Es, sobre el papel, la mayor operación de sustitución de software propietario por software libre que haya intentado jamás un Estado occidental. Y si algo nos enseña la historia de este tipo de proyectos, es que muchos han acabado en fracaso.

Soberanía francesa. No es que Francia sea amante del software libre; lo que ha pasado es que la relación con Estados Unidos ha cambiado. Los aranceles de Trump acelerarón un debate que llevaba años posponiéndose: ¿Hasta qué punto es sostenible depender de la infraestructura digital de EEUU? Empresas francesas como OVHCloud y Scaleway no pararon de crecer en 2025, pero es que Francia ya ha dado algunos pasos previos recientemente. 

En enero de 2026 se anunció el plan para sustituir Microsoft Teams y Zoom por su propia plataforma de videoconferencia, llamada Visio, con el objetivo de que sus 2,5 millones de funcionarios la utilizaran. De momento la están usando 40.000 de ellos, y queda por ver si el despliegue acaba siendo total.

Así era LinEx, la distribución Linux derivada de Debian que se usó en la en organismos públicos en Extremadura.

España lo intentó en 2002. La Junta de Extremadura es uno de los casos más famosos de intento de reemplazar Windows por Linux en la administración pública. En 2001 lanzó LinEx, una distribución Linux basada basada en Debian, y trató de implantarla de forma masiva en el entorno educativo y en el sistema sanitario de la comunidad autónoma. 

Aquello fue imitado en otras regiones españolas: Andalucía tenía Guadalinex, Valencia tenía LliureX, Madrid tenía MAX, Galicia tenía Galinux, Cataluña tenía Linkat y Castilla La Mancha tenía Molinux. Todos estos proyectos planteaban una alternativa al dominio absoluto de Windows en los escritorios de los funcionarios públicos, y todos fracasaron, pero el mayor fracaso fue el que más prometía: el de LinEx.

Mitos y realidades de LinEx. Aunque esta distribución funcionó razonablemente en los citados entornos de la educación y la sanidad, jamás llegó a penetrar del todo en la administración pública general de la Comunidad Autónoma. En 2011 el proyecto fue transferido a una fundación estatal por recortes presupuestarios y para entonces solo el 1% de los puestos de la administración autonómica extremeña usaba software libre. 

El golpe definitivo llegó cuando SAP, que gestionaba el sistema de historias clínicas de la comunidad, decidió dejar de dar soporte a Linux. Eso hizo que este organismo volviera a Windows, y de hecho en 2024 la Junta eliminó formalmente la obligatoriedad de usar gnuLinEx. 

En XatakaMunich migrará sus sistemas a Windows 10, trágico fin para toda una era de Linux y Open Source

Auge y caída de Linux en Múnich. Otro caso aún más famoso a nivel europeo fue el de Múnich. En 2003 el ayuntamiento de esta ciudad alemana anunció que migraría 14.000 ordenadores de Windows a LiMux, su distribución Linux basada en Debian. En 2013 el proyecto parecía un éxito: había 12.000 equipos migrados y teóricamente se habían ahorrado más de 11 millones de euros en licencias y otros costes. 

Sin embargo en 2014 comenzaron las quejas sobre pérdida de productividad y el debate acabó de forma tajante: a finales de 2017 los gobernantes de Múnich decidieron micrar 29.000 PCs de sus funcionarios a Windows 10 desde LiMux. La migración inicial nunca fue completa, y en muchos casos había mezcla de sistemas Windows y Linux para poder completar los procesos, algo que parecía ineficiente y que nunca logró eliminar la dependencia de Windows y sobre todo de aplicaciones heredadas ("legacy").

Pero hay éxitos silenciosos. LinEx y LiMux fracasaron en España y Alemania, pero hay un precedente que demuestra que abandonar Windows en favor de Linux puede funcionar. Lo demuestra GendBuntu, una versión de Ubuntu que se implantó en la Gendarmería Nacional Francesa. Este organismo ya fue pionero en la adopción de la suite ofimática OpenOffice.org en 2005, y desde 2008 el plan fue el de abandonar Windows en favor de una distribución Linux propia. En junio de 2024, GendBuntu corre en 103.164 puestos de trabajo, lo que supone el 97% del parque informático de este organismo. Eso ha permitido además ahorrar unos dos millones de euros al año en licencias, y ha reducido el coste total de propiedad (TCO) en un 40%.  

Otro ejemplo prometedor: Schleswig-Holstein. Este estado alemán inició su migración de Windows y Office a Linux y LibreOffice en 2021. A principios de 2026 ya había completado casi el 80% de la transición en sus 30.000 puestos de trabajo y según sus datos eso permitió ahorrar cerca de 15 millones de euros en licencias solo en 2026. Está prevista una inversión única de 9 millones de euros para completar el 20% del proceso, que sigue estando atado a ciertas aplicaciones especializadas y que por tanto llevará algo más de tiempo. Este es el modelo que más se aproxima a la iniciativa francesa: migración gradual y sobre todo una voluntad política que se mantiene entre las legislaturas que van teniendo el poder.

Lo que distingue el éxito del fracaso. Los casos que funcionan comparten tres características. La primera, la migración gradual y por fases, no repentina y masiva. La segunda, un apoyo técnico interno real que vaya más allá de las declaraciones políticas. Y la tercera (y probablemente la más importante), una voluntad sostenida más allá de un ciclo electroral. Los que fracasan comparten otras tres: intentar migrarlo todo a la vez, subestimar el coste de las aplicaciones legacy y depender de que el proyecto no cambie de gobierno, que desde luego contribuyó por ejemplo al fracaso de LinEx. 

Un reto colosal. Instalar Linux en un ordenador es hoy en día trivial y es cierto que a día de hoy la curva de aprendizaje se ha reducido de forma notable y su manejo es muy similar al de Windows o macOS. El problema real está en las aplicaciones que corren encima. En la administración pública suele haber software crítico hecho a medida para Windows, formularios que solo funcionan en ciertos navegadores (incluido el viejo Internet Explorer), sistemas de gestión que no tienen equivalentes en Linux o proveedores que sencillamente no ofrecen soporte para Linux como ocurrió con SAP en LinEx. Cada excepción es una pequeña grieta en estos proyectos, y el reto de migrar absolutamente todo es colosal.

En XatakaSatya Nadella logró que el mundo volviese a amar Microsoft. La IA está provocando que la gente la odie de nuevo

Francia ya tiene una ventaja sobre sus predecesores. DINUM ha ido desarrollando la llamada Suite Numérique, un conjunto de herramientas ofimáticas y de productividad que están mantenidas por el propio Estado. Esto elimina precisamente uno de los grandes obstáculos históricos: la falta de alternativas funcionales a Microsoft Office. Múnich por ejemplo optó por LibreOffice, y aunque esta suite es fantástica, seguía generando problemas de compatibilidad con documentos de otros organismos que sí usaban la suite de Microsoft. Queda por ver si la solución francesa realmente ha eliminado estos problemas, pero es cierto que esos conflictos de incompatibilidades son cada vez más improbables.

El otro gran obstáculos: funcionarios que no quieren cambios. Otro factor a tener en cuenta es el de los propios funcionarios de estas administraciones. Acostumbrados a hacer las cosas de cierta forma durante años con las soluciones de Microsoft, que ahora les quieran cambiar todo puede provocar un lógico rechazo. En Múnich la resistencia de los funcionarios fue uno de los factores centrales del fracaso final. Josef Schmid, entonces uno de los máximos responsables del gobierno de la ciudad alemana, explicaba en 2014 que los empleados estaban "sufriendo" con la transición. Otros dirigentes lo confirmaban y hablaban de cómo los usuarios "no estaban felices y el software esencial para el sector público está sobre todo disponible en Windows".

Imagen | Anthony Choren

En Xataka | La travesía de Ubuntu cumple 20 años: así ha evolucionado la distribución que prometió poner Linux al alcance de todos

Fuente original: Leer en Xataka
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