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Franjo Von Allmen es oro en descenso con una bajada monstruosa

Franjo Von Allmen es oro en descenso con una bajada monstruosa
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El suizo, campeón del mundo en vigor, resiste al ataque italiano, con la plata para Giovanni Franzoni y el bronce para Dome Paris. Odermatt fuera del podio
EsquíFranjo Von Allmen es oro en descenso con una bajada monstruosa

El suizo, campeón del mundo en vigor, resiste al ataque italiano, con la plata para Giovanni Franzoni y el bronce para Dome Paris. Odermatt fuera del podio

Von Allmen, radiante, celebra el tiempo que le iba a dar el oro.MICHAEL BUHOLZER/EFE
  • MIGUEL ANGEL LARA
Actualizado 07/02/2026 - 12:55CETMostrar comentarios2

La imponente pista Stelvio alzó el telón del esquí alpino en los Juegos de Invierno de 2026. Pocas horas después de la extraordinaria ceremonia de apertura vivida en Milán, 36 esquiadores de 17 países buscaban los primeros metales. Estaba en juego la gloria olímpica en la prueba reina de la velocidad.

Entre los inscritos en busca del oro olímpico no estaba ninguno de los tres primeros de hace cuatro años en Pekín: Beat Feuz (Suiza), Johan Clarey (Francia) y Matthias Mayer (Austria). Eso aseguraba que, una vez más, el campeón olímpico de descenso iba a estrenar título. Porque desde la primera edición, en 1936 en Garmisch, nadie ha repetido oro olímpico en la máxima expresión de la velocidad

El ambiente en Bormio.Rebecca Blackwell

La lucha por el Olimpo del descenso arrancaba con Marco Odermatt como gran favorito. Dominador absoluto de la Copa del Mundo, el suizo era el enemigo a batir en unos Juegos a los que llegaba como número uno del esquí mundial y vigente campeón olímpico de gigante, logrado hace cuatro años. Pero él sabía que la pelea iba a ser feroz, porque lo vive semana a semana.

Al poderío de Odermatt, ganador esta temporada en los descensos de Beaver Creek, Val Gardena y Wengen, oponía Italia un potente equipo formado por Franzoni, Paris, Casse y Schieder. Y desde dentro de su propio equipo, el suizo, Von Allmen, Monney y Rogentin eran una amenaza de primer nivel. Además, Kriechmayr, Cochran-Siegle, Crawford, Cameroon… Un nivel extraordinario.

La puesta en escena estuvo en manos del equipo austriaco. Daniel Hemetsberger tuvo el honor de abrir el esquí alpino en los Juegos de 2026. Con siete campeones olímpicos en su historia, más que nadie, los austriacos partían un escalón por detrás de suizos e italianos, pero con el pedigrí de ser la potencia número uno de la historia.

El de Vöcklabruck, con una pista con mucha mejor luz que cuando se ataca en la Copa del Mundo, partió a las 11.30 en punto. Con una mañana espléndida y la pista dura, el austriaco detuvo el crono en 1:52.58. Esa era la primera referencia.

El primer susto de la mañana llegó pronto con la caída del francés Muzaton. Todo quedó en el golpe.La exigencia física de la pista le pasó factura y se fue al suelo en el estreno de su tercera experiencia olímpica. Sin caída, pero con otro monumental susto que le acercó mucho a las vallas, llegó el siguiente, otro francés: Nils Alphand.

Marco Odermatt, agotado al llegar a la meta.Rebecca Blackwell

Llegaba entonces el turno de los grandes. Abrió el fuego el suizo Monney, y lo hizo para tomar el mando de la prueba por veintidós centésimas. Era el preámbulo del gran momento, la bajada de Odermatt. En verde desde arriba, Marco puso precio al oro con una bajada en la que fue perdiendo ventaja para mejorar a Monney en solo cinco centésimas. Era líder, pero también estaba claro que no estaba todo dicho.

Apareció luego Von Allmen, ganador la semana pasada en Crans-Montana y campeón del mundo de la especialidad. Su bajada fue una auténtica barbaridad y destrozó el crono de Odermatt (-0,70), poniendo fin al sueño de los tres oros en una sola edición para el suizo. Algo que solo tiene dos precedentes: el austríaco Anton Sailer (1956) y el francés Jean-Claude Killy (1968). Los sectores cuarto y quinto de Von Allmen levantaron un muro de protección al oro insalvable. Para Suiza, como en 2022, era el oro. Es la segunda vez que un paìs defiende con éxito el oro en descenso. Antes sólo lo había logrado Austria, en 1976 y 1980, con Franz Klammer y Leonard Stock.

Giovanni Franzoni, durante su bajada en la Stelvio.Gabriele Facciotti

Primeros metales italianos como locales

Franjo había encarecido el oro de manera extraordinaria. Así llegaba la hora de la armada italiana. El primero en salir fue la revelación de la temporada: Giovanni Franzoni. La perla lombarda mantuvo la intriga hasta el final. Superó a Odermatt, pero se quedó veinte centésimas por detrás de Von Allmen. Italia tenía al alcance su primera medalla en unos Juegos en casa, tras no lograrlo en 1956 (Cortina) y 2006 (Turín). 

Ese honor tiene a Franzoni como estandarte, el muchacho que creció en las pistas de esquí compitiendo con otro que es una gran estrella mundial: Jannik Sinner. El número dos del tenis mundial felicitó con mucho cariño en redes sociales a Franzoni por su gran triunfo en la catedral de Kitzbühel. 

Le tocaba al rey de Bormio: Dome Paris y sus seis victorias en esa pista. En su terreno fetiche, con un ambiente enloquecido a su favor, el italiano sacó del podio a Odermatt. El mejor de la temporada se quedaba sin metal olímpico. Paris tenía a tiro su primer metal olímpico. Pero aún quedaba madera por quemar.

Se entraba en el terreno de las sorpresas. El equipo de Estados Unidos agotó pronto su mejor carta, porque Cochran-Siegle no se acercó ni de lejos a lo logrado en Crans-Montana ni en los entrenamientos. Las bajadas se iba acumulando y los bervios de los tres primeros se iban templando. Las amenazas iban desapareciendo a la par que los tiempos crecían. 

Cuarto en la clasificación final, Odermatt buscará en el Supergigante la medalla de velocidad que le falta en los Juegos. Y Von Allmen, que se estrena en la cita olímpica, buscará un doblete inédito para los hombres en los Juegos, algo que solo ha logrado una mujer: la austriaca Michaela Dorfmeister en 2006

Vonn, tercera en los entrenamientos

Mañana es la hora del descenso en las mujeres. En la pista de Cortina d'Ampezzo, todos los ojos estarán puestos en Lindsey Vonn y su rodilla izquierda, con el cruzado roto. En el entrenamiento de hoy, la estadounidense dio un paso más que en los de ayer. Si en el primer entrenamiento fue undécima, esta mañana se colocó en la tercera plaza. No es una referencia absoluta para imaginar el podio, pero sí indica que Vonn está dispuesta a dar guerra a cualquiera

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Fuente original: Leer en Marca
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