SEMIFINAL DEL MUNDIAL
Funeral británico en MagalufLa afición inglesa pasa de los cánticos a la depresión en apenas diez minutos, en otra decepción para los 'Three Lions'
Regala esta noticia Añádenos en Google Desolación en los aficionados ingleses tras el segundo gol de Argentina. (A.L.)Andrés Lasaga
Magaluf
16/07/2026 a las 00:07h.Hay noches en las que Magaluf parece una ciudad costera inglesa trasladada al Mediterráneo. Y otras en las que el silencio pesa más que la ... música de los pubs. La derrota de Inglaterra frente a Argentina en las semifinales del Mundial dejó una imagen poco habitual en el principal enclave británico de Mallorca: miles de turistas abandonando los bares cabizbajos y el sueño de volver a conquistar un Mundial aplazado, una vez más.
Porque no era un partido cualquiera. Inglaterra y Argentina llegaban con décadas de cuentas pendientes sobre el césped. Cinco enfrentamientos mundialistas precedían al de este miércoles, incluidos el inolvidable México 1986 de la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo» de Diego Maradona, un encuentro que buena parte de la sociedad argentina interpretó como una revancha deportiva tras la guerra de las Malvinas.
Pero en Magaluf, antes del pitido inicial, la política parecía no existir. Lo único que se escuchaba era el inconfundible Football's Coming Home, repetido una y otra vez entre brindis, pintas de cerveza y un optimismo contagioso.
De la euforia a la decepción
El partido fue una montaña rusa de emociones para los seguidores británicos. Empezaron optimistas con los primeros minutos de su selección. Hasta el descanso todo seguía igual que al principio, pero los británicos mantenían el optimismo, que estalló cuando llegó el gol de Gordon al principio de la segunda parte. Celebración por todo lo alto, con vasos volando y euforia desatada. Pero cuando más felices se lo prometían los 'Three Lions', la noche empezó a torcerse. Primero llegó el empate a cinco minutos del descuento, tras varios avisos argentinos que habían bajado los decibelios de la afición británica. Y cuando muchos parecían conformarse con la prórroga, el tanto de Lautaro provocó un funeral, confirmado con el pitido final.
Los cánticos desaparecieron de golpe. Las pantallas gigantes mostraban la celebración argentina mientras en las terrazas apenas se escuchaban conversaciones resignadas y algún aplauso aislado de reconocimiento al esfuerzo de los suyos. Muchos aficionados permanecieron inmóviles durante varios minutos antes de levantarse lentamente y abandonar los locales.