Estaba sin blanca y no encontraba trabajo, y vio en la Bolsa una posibilidad de salir adelante. Pidió un préstamo, apostó fuerte. La experiencia de Alexander Hurst es la de millones de 'millennials' que han encontrado en las inversiones 'on-line' una alternativa a la falta de trabajo, de vivienda, de futuro... Y la desesperación —unida a la adicción al algoritmo— acaba haciéndolos caer en un pozo aún peor. Él mismo nos lo cuenta.
«Gané 1,6 millones invirtiendo desde mi habitación. Luego lo perdí todo»
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