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«Ganar una medalla sin ayudas fue un gran zasca»

«Ganar una medalla sin ayudas fue un gran zasca»
Artículo Completo 951 palabras
Con cuatro metales paralímpicos en judo, se prepara para competir en escalada en Los Ángeles 2028

Vermú de domingo | Marta Arce, judoca paralímpica

«Ganar una medalla sin ayudas fue un gran zasca»

Con cuatro metales paralímpicos en judo, se prepara para competir en escalada en Los Ángeles 2028

Regala esta noticia Añádenos en Google Marta Arce, judoca paralímpica, conferenciante y coach. (José Ramón Ladra)

Rosa Palo

28/06/2026 a las 00:05h.

«El judo es una analogía de la vida. Lo primero que me ha enseñado es que, para no caer, tienes que moverte», dice Marta ... Arce. Y lo cierto es que ella no deja de hacerlo: nacida con un albinismo óculo-cutáneo que le provoca una intensa fotofobia y reduce su visión a un 10%, la judoca vallisoletana, ganadora de dos medallas de plata y dos de bronce en cuatro Juegos Paralímpicos, es conferenciante, fisioterapeuta y madre de tres hijos. Durante la entrevista, se ríe con frecuencia de sí misma y de sus circunstancias, aunque esa alegría no rebaja su espíritu reivindicativo: «Si el entorno no es accesible es porque ha sido diseñado por muchas personas que no han pensado en el prójimo», afirma. Sin embargo, las barreras no han logrado frenar ni su energía ni su capacidad de superación: tras abandonar la escalada hace muchos años, la retomó en un rocódromo de Sputnik Climbing (que acaba de inaugurar un nuevo centro en La Guindalera, Madrid) y redescubrió la pasión por esta disciplina. Imparable, a sus 48 años va a por medalla en los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028.

—Por supuesto. Pero el vermú me lo tomo jugando a la pocha con mi hermana y mi cuñado.

—¿Y es tan competitiva jugando a la pocha como en el judo?

—Horrible, soy lo peor. Compito hasta con los desconocidos subiendo las escaleras del metro, ja, ja, ja.

—Nació con un albinismo óculo-cutáneo. ¿Cuándo fue consciente de esa particularidad?

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Marta Arce, judoca paralímpica, conferenciante y coach.. (José Ramón Ladra)

—Eso acaba dañando.

—Te va dejando poso, sí. Y luego, telita. Hay que hacer mucha terapia, ja, ja, ja.

—¿Es cierto que la única adaptación que había entonces era levantarse para ver la pizarra de cerca?

—Tal cual. Solo te digo que no se bajó una puñetera persiana hasta que me afilié a la ONCE con 16 años y me explicaron que yo tenía unos derechos. La primera vez que entró un profesor y fue a abrirla, le dije: «Por favor, no la subas». Empecé a ponerme la gorra en clase, que también era un disgusto. Pero es que me fui a dar una charla a un instituto y, al entrar, una bedel de recepción me dijo que me quitara la gorra porque no estaba permitido llevarla en el centro. «Mira, es que soy muy fotofóbica y no puedo quitármela», le dije. Pero nada. Todavía estamos así.

—Nadie creía que fuera a llegar a nada. Tampoco usted.

—Claro, porque pensaba: «Si en mi pequeño mundo de ahora no puedo hacer nada igual que los demás, ¿por qué voy a poder hacerlo en otro?».

—Pero todo cambió cuando descubrió el deporte.

—Sí. Mi primer deporte fue la escalada, con 16 añitos. Pero no supimos hacerla accesible, porque entonces yo todavía no estaba afiliada a la ONCE. Además, la piedra es muy difícil para guiar. No me fue muy bien y la dejé.

—Y empezó en el judo. ¿Qué encontró en esa disciplina?

—Pues un entorno accesible, básicamente. Y gente muy maja. Empecé a entrenar en un club donde el profe era seleccionador de la ONCE, y tenía un instinto superguay para enseñar a personas que no ven. Después, cuando ves que las cosas van saliendo y tienes un 'feedback' positivo, te vas animando.

—¿Cuál ha sido el combate más importante de su vida?

—En este último ciclo, aprender que, aunque seas perro viejo, es muy fácil que la vida te vuelva a echar para atrás y ni siquiera te des cuenta de cómo estás cayendo en las trampas.

—¿A qué se refiere?

—A que me decían que era muy mayor para el deporte, para competir, para tener expectativas. La frase que más he escuchado en los últimos años es: «¿Cuándo te retiras?». Yo llevo toda la vida conciliando porque el deporte paralímpico no te da para no trabajar, y tengo tres hijos, y tengo casa, y trabajo, y esto, y aquello, ¿y quieres que deje el deporte, que es lo que más me mola de todo? Encima, me quitaron las ayudas porque decían que no tenía opción de medalla. Eso me afectó muchísimo, más de lo que yo pensaba. Pero me ayudó estar en un equipo donde la gente me quería y me apoyaba.

—¿Y luego?

—¡Luego gané una medalla! No me dieron las ayudas, pero yo tenía razón. Eso fue un gran zasca.

—Se quedaría a gusto.

—Más a gusto que un arbusto. Sobre todo porque otras personas, de las cuales también se dudaba de su potencial debido a la edad y a los resultados de los últimos juegos, sacaron medalla. Y eso me sirvió de inspiración.

—Ahora, además, quiere competir por medalla en escalada en Los Ángeles 2028.

—Sí, estoy haciendo ambas cosas. En escalada todavía no he competido a nivel internacional, pero quiero hacerlo para ver qué nivel hay. He hecho algunos campeonatos y copas de España y me ha ido bien.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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