El exdirector del Departamento de Seguridad Nacional, Miguel Ángel Ballesteros, durante la entrevista con EL ESPAÑOL. Nieves Díaz
EspañaHABLANDO SOBRE ESPAÑA General Ballesteros: "El problema que tendría España si cortara con EEUU multiplicaría por 100 el generado con Israel""Podemos tener problemas para que empresas como Navantia o Airbus sigan fabricando fragatas o barcos que usan equipos con tecnología americana".
"Hay que separar la ideología de las necesidades reales. No estamos en condiciones de prescindir de ningún tipo de energía. Eso incluye la nuclear".
"Marruecos es una amenaza, no desaparece su reivindicación de Ceuta y Melilla".
"Están llegando cadáveres de soldados americanos a territorio estadounidense, y eso Trump lo va a acabar pagando".
Brais Cedeira Publicada 22 marzo 2026 01:49hLas claves nuevo Generado con IA
No muchos saben que el general de brigada Miguel Ángel Ballesteros (Segovia, 1953) es un sabio de las matemáticas. Impartió clase durante casi dos décadas en la universidad y acaba de cumplir 50 años desde que salió de la Academia militar. Estos días celebra ese hito con su promoción.
Hoy no es capaz de quitar el ojo de la convulsa política internacional, en la que la guerra de Irán amenaza con poner al planeta nuevamente al borde del abismo.
Ballesteros aúna el bagaje de la docencia con su capacidad analítica y la experiencia en puestos de gestión, desde donde todo se aprecia de forma panorámica. Pero también conoce el detalle de las cosas. Por ello es considerado uno de los principales maestros de la geoestrategia en el seno de las Fuerzas Armadas.
Pedro Sánchez le ungió en 2018 como director del Departamento de Seguridad Nacional (DSN) a su llegada a la Presidencia del Gobierno. Hasta ese momento, Ballesteros dirigía el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), el think tank del Ministerio de Defensa.
Como responsable de Seguridad Nacional, su trabajo se centraba en el análisis de riesgos globales y nacionales que servían de base al Gobierno para la toma de decisiones. Su perfil técnico-militar le permitía aportar una visión estratégica de largo alcance, integrando información procedente de distintos organismos del Estado.
En su etapa al mando del DSN, Ballesteros se enfrentó a situaciones críticas como la gestión de amenazas terroristas tras los atentados de Las Ramblas, las secuelas del procés en 2019, la pandemia de la Covid-19 o la invasión de Ucrania.
Dos años y medio después de su salida, reflexiona desde el salón de su vivienda en el centro de Madrid acerca de las posibles consecuencias de la situación que vive Oriente Medio.
Ante todo ello, este hombre que ha volcado toda su vida en el estudio y el desarrollo de la geopolítica exhorta a que Europa (España incluida) despierte de su interminable letargo, en un mundo cada vez más hostil en el que nos van quedando escasos aliados.
Lo que está ocurriendo en Oriente Próximo parece que nos hace olvidar el gran enemigo que la OTAN fijó en su radar durante la cumbre de Madrid en 2022: Rusia. ¿Qué conflicto debería preocuparnos más?
A corto plazo, el de Irán, porque está incidiendo ya y va a incidir muchísimo en la economía si Trump no lo para. Se está poniendo de manifiesto que la OTAN que pervive es otra OTAN distinta a la que conocíamos. Es una OTAN donde Estados Unidos nos pide que nos hagamos cargo del esfuerzo principal de nuestra propia defensa.
Pero a medio y largo plazo, nuestro problema es Rusia, la principal potencia nuclear por número de cabezas nucleares. Y eso no podemos olvidarlo.
Apenas llevamos 20 días de guerra en Irán. ¿Cuánto cree que puede durar este conflicto?
Es difícil saberlo, pero mi opinión es que no puede durar mucho. La ha iniciado Israel convenciendo al presidente Trump. Netanyahu tiene un objetivo claro, pero da la sensación de que Estados Unidos no lo tiene.
Para planear una operación necesitamos lo que se llama un end state: el estado final deseado, y aquí no lo hay.
Para la vida de un español, ¿qué consecuencias puede tener esta guerra conforme se extienda en el tiempo?
Cuando termine la guerra, sus efectos van a durar mínimo cuatro o cinco meses en términos económicos. Un país como España tiene reservas de combustible para tres. Ahora menos, porque se han liberado 12 días de reservas. A medida que avance el conflicto, los precios subirán y los efectos serán más duraderos.
El general de brigada Miguel Ángel Ballesteros, durante la entrevista. Nieves Díaz
La Estrategia de Seguridad Nacional dictada el pasado año por la Casa Blanca defendía que la mirada de Estados Unidos regresaba a su propio continente. ¿Qué ha cambiado?
Que le ha convencido Netanyahu. Están primando los intereses del Gobierno de Israel. Hay un error monumental en este planteamiento: que no coinciden los intereses americanos con lo que está haciendo su gobierno.
Decía Liddell Hart, un británico referente en el mundo de la estrategia militar de la primera mitad del siglo XX, que cuando los intereses del ciudadano no coinciden con los del gobierno, la guerra está abocada al fracaso. Y decía otra cosa: el honor de la victoria no justifica la prolongación de la guerra.
Trump tiene que encontrar la fórmula para decir "he ganado, hemos conseguido todos los objetivos y aquí se termina".
¿Por qué Trump se ha dejado conducir a una ratonera por parte de Netanyahu? Es una guerra, como usted menciona en el boletín de su newsletter de la consultora Opina 360, muy cara para Estados Unidos.
Cada misil Patriot PAC-2 vale aproximadamente un millón y medio de dólares frente al dron de los iraníes, que cuesta entre 35.000 y 50.000 euros. La diferencia es brutal. Y todo esto lo están pagando los norteamericanos, porque el arsenal de Israel quien lo llena es Estados Unidos.
Washington le da cada año a Netanyahu entre 3.800 y 6.800 millones de dólares, la mayoría en ayuda militar. Pero cuando hay conflicto, la cifra se incrementa de forma exponencial. Este miércoles el Pentágono le pidió a su gobierno 200.000 millones más. Esto lo tiene que aprobar el Congreso. Al final, ni los republicanos le van a querer aprobar ese gasto, porque va contra el propio movimiento MAGA.
Aunque el presidente Trump se ha acostumbrado a ir contra el sistema y romper las reglas, y se lo perdonan todo, quizás al final no sea así. Están llegando cadáveres de soldados americanos a territorio estadounidense, y eso lo va a acabar pagando.
Cuando nadie le creía capaz, en una noche secuestró al presidente de Venezuela. En una mañana, junto a Israel, acabaron con toda la cúpula del régimen iraní...
Trump es un narcisista, pero es un narcisista que con frecuencia dice lo que piensa. Además lo dice con frases muy claras, no esconde las cartas. Y cuando ha creído que estaba ganando la guerra, ha querido compartir el éxito con quienes le asesoraron: su yerno, Jared Kushner, su íntimo amigo Steve Witkoff, y el secretario de la Guerra, Pete Hegseth.
Ninguno de los tres tiene experiencia militar, ni geopolítica. Si el presidente se deja asesorar por estas personas para tomar una decisión unilateral como esa, Estados Unidos está en manos poco adecuadas. Hay que recordar que su yerno es judío, que su amigo es judío.
Estaban negociando en Ginebra, con la intermediación de Omán, un nuevo tratado de limitación de enriquecimiento de uranio, que es el problema que ha habido desde hace décadas con el régimen de los ayatolás, evitar que consigan la bomba atómica.
Irán no puede tenerla porque es firmante del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares, y sería un problema de desestabilización y de riesgo para la región y para toda la humanidad.
Omán, el día anterior, dijo que las negociaciones iban bien y, sin embargo, el sábado 28 se inicia la guerra. ¿Qué había pasado? Todo indica que Netanyahu llamó a Trump.
"Tenemos esta oportunidad", le vino a decir. "El Mosad me dice que el sábado a las 9.00 se reúnen el ayatolá Ali Jamenei y toda la cúpula de la Guardia Revolucionaria con el ministro de Defensa. Tenemos una oportunidad de oro que no podemos desaprovechar". Trump decidió hacerle caso. Un tremendo error.
Hace dos años, un exministro israelí, Shlomo Ben Ami, en una entrevista en EL ESPAÑOL, decía: "Si Netanyahu atacase Irán, la guerra sería apocalíptica". Es verdad que Irán no tiene armas nucleares, pero posee material radiológico. ¿Tenía razón? ¿Cree que esto puede ocurrir?
El Mosad, que siempre tiene muy buena información de lo que ocurre dentro de Irán, ha sostenido que Irán ya tiene uranio enriquecido al 60%. Cuando realizaron con Estados Unidos la operación Martillo de Medianoche, el 22 de junio del año pasado, se desmanteló la mayor parte de la infraestructura nuclear, pero ¿dónde está el uranio ya enriquecido? Eso no lo sabe nadie. Es un secreto muy bien guardado.
En este momento, el escenario más plausible y lógico es terminar la guerra cuanto antes, porque nos interesa a todos. Otro escenario es extenderla en el tiempo y en el espacio, y eso es lo que va a hacer Irán si no se acaba. Ya lo está haciendo.
¿Cómo podemos paliar en España las consecuencias de la presión energética?
Hay que replantearse bien la seguridad energética, y probablemente ese replanteamiento nos lleve a una conclusión: no estamos en condiciones, en este momento, de prescindir de ningún tipo de energía. Eso incluye la nuclear.
El general Ballesteros, en el salón de su casa. Nieves Díaz
Von der Leyen reconocía la semana pasada que renunciar a las nucleares "fue un error estratégico para Europa".
Hay que separar la ideología de las necesidades reales. Nos gustaría no tener energía nuclear, pero la realidad es que hoy casi el 20% de la producción de energía eléctrica tiene ese origen. Todavía no hay suficiente energía renovable para prescindir de esa fuente.
Hemos de replantearnos seriamente si estamos en condiciones de desmantelar las centrales nucleares. En España hemos sido políticamente contrarios, los dos grandes partidos, al tema de los residuos. Nadie los quiere tener, pero hay que buscar una solución. En efecto, toda energía tiene sus inconvenientes.
La Junta de Seguridad Nuclear tiene que hacer una inspección previa del estado de las plantas para dar la nueva licencia. Les tienen que dar un tiempo suficiente de amortización de las inversiones que tengan que hacer y probablemente van a pedir revisar el tema de impuestos o de las tasas. Hay que planteárselo.
Hace unos días, Josep Borrell, exjefe de la diplomacia europea, señalaba que el único freno real para el presidente de Estados Unidos son "los mercados financieros". ¿Lo comparte?
Totalmente de acuerdo. Lo primero que Trump mira es la Bolsa. Si sube, él está feliz y cree que es el héroe. Si cae, empieza a preocuparse. Realmente es un hombre de empresa, y se ha metido en un lío que refleja que no tiene ni idea de cómo funciona el mundo.
Llegó a decir que no conocía la importancia del Estrecho de Ormuz. Eso es de primero de Primaria en geopolítica. Todo el mundo sabe la importancia que tiene el Estrecho de Ormuz. Es el arma que siempre tiene Irán en su mano, y cuando quiere, lo que hace es bloquearlo.
Eso de "hay que hacer convoyes" no es realista. Ningún naviero va a exponer su petrolero, y los barcos de la marina americana no entran ahí. En este momento, la flota de EEUU está muy lejos del alcance de los misiles y muy protegida con sus barcos de escolta. Nadie entra en el Estrecho de Ormuz.
Él es un presidente que trata la gestión del Estado como una empresa. Y es un comunicador que basa su política en la gestión de la narrativa ante una cámara. Ha convertido el despacho Oval en un plató de TV. Ante el problema que supone la subida de precios de la energía en el mundo
Ballesteros estuvo al frente del Departamento de Seguridad Nacional desde 2018 hasta 2023. Nieves Díaz
Trump decía: necesitamos energía barata para industrializar Estados Unidos y que crezca la economía de las clases medias. Bueno, pues lo que está haciendo es exactamente lo contrario. Estamos subiendo el precio de la energía, porque cuando sube el precio del barril de petróleo, el combustible de la gasolinera en Madrid sube, pero también sube, aunque no suba en la misma proporción, el de cualquier Estado norteamericano.
Por otro lado, a él le han nombrado presidente precisamente para hacer todo lo contrario de lo que está haciendo. Desde la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha gastado muchísimo dinero y muchísimas vidas en guerras que al final no han conseguido nada. Irak, Afganistán, Vietnam... Aquí vamos camino de lo mismo.
Hace tan solo una semana, España retiró a su embajador de Israel y, además, se ha prohibido a Estados Unidos usar las bases de Rota y Morón. ¿Qué riesgos conlleva el enfriamiento de las relaciones con Washington?
Con Israel ya lo hemos visto: hemos cortado todo el suministro de tecnología israelí, pero ha habido que hacer excepciones en un momento determinado.
Este problema se multiplica por cien con los americanos. Si uno coge cualquier fragata de las que tenemos, como la Cristóbal Colón, que está ahora de escolta del portaaviones Charles de Gaulle, esa fragata lleva el sistema Aegis. Medio barco posee tecnología estadounidense. Todos los equipamientos que vende Lockheed Martin o las empresas norteamericanas necesitan autorización del Pentágono.
El general Ballesteros: "El proceso de radicalización del yihadista es muy similar al de los etarras"Podríamos tener problemas para conseguir repuestos para lo que ya tenemos en servicio y para que empresas como Navantia o Airbus sigan fabricando fragatas o aviones que usan equipos con tecnología americana.
Debemos dejar muy claro que España lo está haciendo bien en su posición contra esta guerra, porque es una guerra absolutamente ilegal, que nos hace daño y que se ha hecho sin cumplir ni los requisitos mínimos. Dicho esto, debemos ser cuidadosos de mantener las relaciones con quien, al final, nos proporciona la seguridad en Europa y con quien tenemos una dependencia tecnológica que no podemos sustituir por otro país.
¿Cuál es nuestro papel en el nuevo escenario internacional? ¿Corremos el riesgo de quedar en un lugar secundario?
Europa se tiene que resituar. Y dentro de Europa, España tiene que ocupar el lugar que le corresponde, que es el de la cuarta potencia de la UE.
Disfrutamos de un Estado del bienestar por el desarrollo económico, pero también porque alguien ha pagado gran parte de la factura de la seguridad. Eso está dejando de ser así.
En eso, Estados Unidos tiene razón.
¿Cuál es el problema de Europa? Los nacionalismos. Es el mal histórico de Europa. Todas las grandes guerras tienen su origen ahí. Si la UE no se integra más y más rápido es por culpa de esos nacionalismos. Hablo de todos.
Europa tiene que espabilar y ser consciente de que el tiempo se le acaba. Ya lo estamos viendo en la OTAN que los tres mandos clave en Europa eran siempre generales americanos está previsto que en el próximo relevo sean mandos europeos.
En el Mando Conjunto Aliado de Nápoles, por ejemplo, siempre ha sido liderado por un almirante americano, que además tenía bajo su mando la 6º Flota. En un futuro próximo será un italiano. EEUU quiere que Europa lleve el esfuerzo principal de su defensa.
El Brexit, o aquí en España, con el independentismo catalán. Usted lo vivió directamente desde Moncloa, fue quizás el momento más convulso de la última década.
Nacionalismo es igual a egoísmo. Europa necesita desprenderse de eso, necesita solidaridad, integración, ser conscientes de que juntos podemos seguir disfrutando de un Estado del bienestar como el que tenemos. Separados, nos van a comer.
Borrell decía en una entrevista que si no te sientas a la mesa, formas parte del menú. Europa tiene que decidir: ¿quiere formar parte del menú o sentarse a la mesa?
El mundo se lo está repartiendo tres grandes hegemones: China, Rusia y Estados Unidos. Juntos, los europeos tenemos más potencia económica que China o Rusia, aunque menos que Estados Unidos, pero mejor Estado del bienestar y una tecnología superiores a la rusa, en términos generales.
Si queremos hacer valer eso, tenemos que desarrollar nuestra propia tecnología en conjunto, y una mayor autonomía en seguridad y defensa.
En este sentido, está la inversión en Defensa. ¿El objetivo del 5% que se nos están pidiendo es suficiente o podemos arreglarnos con menos?
El problema no es el porcentaje. Hay otros indicadores que conviene tener en cuenta, como las capacidades.
Nosotros estamos en todas las misiones de la OTAN menos en una. Tenemos que poseer capacidades buenas, un armamento y equipamiento adecuados, una preparación y unas instalaciones sólidas y tecnológicamente avanzadas. España las tiene, pese a que con el poco presupuesto de los últimos 20 años se vean muchas carencias.
Las Fuerzas Armadas lo han pasado muy mal desde la crisis de 2008. Históricamente, a los militares se les ha pagado muy mal. Necesitan más gente, y más preparada, para las nuevas necesidades.
El militar español es excelente, y eso se ve en las operaciones en el exterior, desde el soldado hasta el general. Pero eso no se traduce en un mejor trato económico. Nadie está hablando de esto.
El exdirector del Departamento de Seguridad Nacional, Miguel Ángel Ballesteros, durante la entrevista con EL ESPAÑOL. Nieves Díaz
Hay que ponerse manos a la obra.
Y saber cómo se hace: trabajando conjuntamente para patentar un carro de combate europeo, una fragata europea, un portaaviones europeo. Ahí es donde vuelven a surgir las diferencias: "Mi industria no se toca, no comparto".
Si nadie cede, no hay forma de avanzar. El camino está trazado y es bueno. Debemos conseguir que exista un mercado europeo de defensa, para que quien quiera comprar material venga aquí igual que va a Estados Unidos, donde luego hay varias empresas, pero un mercado americano.
Europa tiene que asumir la responsabilidad de su propio destino y de su propia defensa.
Según el Informe de Seguridad Nacional 2024, los cinco riesgos y amenazas que muestran una peor evolución en un horizonte de 5 años son: las campañas de desinformación, la vulnerabilidad del ciberespacio, los flujos migratorios irregulares, la tensión estratégica y regional y el espionaje y las injerencias desde el exterior. ¿Comparte esa conclusión? ¿Y qué puede hacer el Gobierno para revertir este escenario?
Efectivamente, los flujos migratorios se han usado. Marruecos lo usó contra nosotros. Bielorrusia lo ha usado contra los países del Este. Por eso se están diseñando estrategias -la mayoría están en elaboración ahora mismo- y trabajar para minimizar los problemas, especialmente en el ciberespacio. Hay planes muy potentes en ese sentido.
¿Qué amenaza propia tiene España?
Al sur, Marruecos, mantiene reivindicaciones territoriales sobre territorio español. Es una amenaza no compartida: Francia no tiene ese problema.
Con Marruecos tenemos que llevarnos bien, y nos llevamos bien. Tenemos que colaborar y colaboramos. Pero no desaparece su reivindicación sobre Ceuta y Melilla.
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