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Juanma Moreno, con una vecina afectada por el temporal el pasado viernes en Dúdar. Efe / J. A.Sevilla
Domingo, 8 de febrero 2026, 00:01
... suele usar 'gestión de crisis' cuando un político se ve obligado a reaccionar a una situación o a una noticia gravemente adversa a sus intereses, pero también cuando en el ejercicio de su labor tiene que enfrentarse a un episodio de gran complejidad o que ha provocado un impacto negativo en la sociedad que se ha desencadenado al margen de su responsabilidad directa.Más allá de las consecuencias humanitarias que todas estas situaciones generan, que siempre deben estar en el primer plano de cualquier análisis, a las puertas de un proceso electoral como se encuentra Andalucía resulta inevitable analizar cómo ejerció el liderazgo al que está obligado el presidente de la Junta ante estas situaciones sobrevenidas y qué repercusiones puede tener lo que está sucediendo durante estos días en su imagen ante la opinión pública.
La estrategia adoptada por Juanma Moreno supone también un potente mensaje hacia el interior del PP
Puede suponerse a simple vista que elegir cómo actuar ante estas situaciones era sencillo para el equipo del presidente de la Junta. Había que limitarse a tomar ejemplo de Carlos Mazón y hacer todo lo contrario. Estar sobre el terreno desde el primer momento, acercarse a las personas más afectadas, actuar con previsión en la medida de lo posible y ejercer la máxima transparencia posible.
Dos opciones
Pero había que tomar también una decisión de gran calado político, porque lo primero que salta a la luz es que tanto en el accidente de Adamuz como, posiblemente en menor medida, frente a la crisis meteorológica de estos días, Juanma Moreno tenía dos opciones. Una era la que eligió: poner la gestión y la cercanía con las víctimas por encima de la confrontación política y ofrecer una imagen de colaboración institucional máxima y sin reparos. La otra hubiese sido dejarse vencer por la tentación de utilizar los episodios para desgastar a sus rivales, llamar la atención sobre las responsabilidades directas del Gobierno y ganar el aplauso fácil de los más afectados.
A pesar de todo lo que se ha conocido desde el accidente de Adamuz no hubo ni una sola referencia del presidente de la Junta a la falta de inversión del Ministerio de Transportes en la red ferroviaria andaluza, ni en la ausencia de destituciones a pesar de los 46 muertos, como tampoco se está escuchando en estos días que refiera a las obras hidráulicas que el Gobierno tiene pendiente de ejecutar en Andalucía y que la Junta reclamó insistentemente durante los años de sequía.
En la Junta de Andalucía lo tenían fácil: tomar el ejemplo de Carlos Mazón y hacer todo lo contrario
Esta elección estratégica de Juanma Moreno, que indudablemente lo favorece frente a la opinión pública andaluza, no hace otra cosa que fortalecer un proyecto político de largo alcance con vocación transversal y que aspira a establecer un espacio no solamente electoral que va mucho más allá del voto tradicional a su partido. La aspiración de consolidar este año el respaldo obtenido en 2022 con lo que entonces el propio PP reconoció como 'voto prestado' parece en las últimas semanas más cercano que antes de que todas estas crisis se desencadenaran.
Mensaje potente
La opción con la que el presidente de la Junta ha elegido reaccionar a todo lo que ha sucedido en lo que va de año -2026 lleva menos de 40 días, pero con una intensidad inusitada- constituye además un mensaje de una gran potencia ante sus compañeros de partido y también frente a sus adversarios.
A los primeros les ha señalado el terreno en el que al Partido Popular más le conviene moverse frente a la amenaza que le llega desde la extrema derecha por parte de un partido a quien algunos dirigentes populares se empeñan en ver como un potencial aliado sin entender que el proyecto de Vox no es sostener al PP frente al PSOE, sino sustituir al PP. Cuando se pone por delante a las personas el discurso ultra se queda sin espacio.
Pero la manera en que Moreno ha decidido afrontar estas crisis también ha permitido marcar el terreno a sus adversarios y poner en evidencia sus debilidades. La breve visita de Pedro Sánchez al centro de mando avanzado de San Roque en una comparecencia sin preguntas al mismo tiempo que Juanma Moreno se enfrentaba por enésima vez a los micrófonos, la imagen de María Jesús Montero ofreciendo una rueda de prensa en la Delegación del Gobierno en Sevilla y la falta de reflejos para presentarse desde el primer momento sobre el terreno en municipios gobernados por alcaldes socialistas vuelven a exhibir en estos días la capilaridad perdida y la desconexión del territorio de lo que una vez fue el potente PSOE de Andalucía.
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