La investigación abierta para esclarecer las causas del brutal descarrilamiento de dos trenes en Adamuz debe servir para devolver la tranquilidad a los millones de pasajeros de un medio de transporte seguro y moderno
Martes, 20 de enero 2026, 01:00
... ha causado una profunda consternación en España, de nuevo teñida de luto por una catástrofe ferroviaria tras el accidente de un Alvia en la curva de Angrois en el que murieron 80 viajeros en 2013. El fatal descarrilamiento el domingo por la tarde de un convoy de Iryo cuando se cruzaba con otro de Renfe en una recta a 200 kilómetros por hora, desatado por el mal estado de la vía según las primeras hipótesis oficiales, constituye un golpe a la alta velocidad, en lo que es el primer siniestro de gravedad en una línea de esta naturaleza en el país. La investigación abierta para esclarecer las causas del incidente debe servir para devolver la tranquilidad a los millones de viajeros que confían sus desplazamientos a un medio de transporte seguro, sostenible y moderno como es el AVE.Es de agradecer la imagen de lealtad institucional ofrecida ayer por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y por su homólogo en Andalucía, Juanma Moreno, durante su visita a la zona del accidente y en la organización de toda la ayuda necesaria para los damnificados. Para llegar a «la verdad» de lo sucedido como promete Sánchez, el comité de expertos que lidera la investigación necesitará de la cooperación tanto de Adif, que avisó de ocho incidencias técnicas en Adamuz durante el pasado año, como de la operadora italiana Iryo, que ya ha reclamado al fabricante Hitachi Rail un informe sobre los últimos mantenimientos de un tren con apenas cuatro años de antigüedad. Las sospechas sobre una posible «rotura» de la vía en la que descarriló el convoy de Iryo, confirmadas anoche por los investigadores, ponen sobre la mesa la necesidad de mejorar la prevención.
El «deterioro» denunciado en agosto por el sindicato mayoritario de maquinistas, Semaf, en las líneas entre Madrid y Andalucía obliga a los expertos a retomar ahora sus quejas, centradas en por qué los trenes circulaban «botando» en algunos tramos. Lo cierto es que una red de alta velocidad tan amplia como la española -la más extensa de Europa y la segunda del mundo tras China- exige extremar el mantenimiento de las plataformas ferroviarias y la renovación de trenes. Sobre todo desde que en 2020 se decretó la liberalización del servicio con la entrada en liza de los operadores Iryo y Ouigo, lo que ha causado un mayor trasiego, ocupación y competencia en las vías. En paralelo a la investigación, se antoja urgente el apoyo a las víctimas y a la angustiosa tarea de identificación de los viajeros cuyos cuerpos aún son dados por desaparecidos entre los restos de los vagones.
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