No tiene que ver con la privacidad... o no solo. Recordamos peor aquellos instantes que fotografiamos, advierten los expertos
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 23/08/2026 Actualizado a las 00:14h.Irse de vacaciones es sinónimo de llenar la galería del teléfono de fotos y vídeos de nuestra estancia, ya sea en Singapur, las Maldivas, Dakar ... o Rodrigatos de la Obispalía, provincia de León. También es sinónimo de dedicar más minutos de los que nos gusta reconocer a editar esos documentos, subirlos a redes, consultar los 'me gusta'... Y de perdernos parte de esos momentos de disfrute y descubrimiento. Porque sí, mientras compartimos la imagen de ese atardecer en una cala paradisiaca bañada por el Mediterráneo lo único que vemos es nuestro 'smartphone' y no cómo se esconde el sol y cambia el tono de la luz que nos baña.
Esto último se explica porque delegamos la responsabilidad de recordar a la cámara de nuestro móvil, codificamos menos detalles de cuanto vemos al saber que podremos consultarlo a posteriori. Además, al estar centrados en aspectos técnicos como el encuadre, el enfoque o la propia toma de las imágenes, invertimos menos recursos mentales en procesar la experiencia en sí misma, lo que en último término supone no disfrutar plenamente de aquellos momentos que llevamos todo un año esperando. «La memoria está muy ligada a los sentidos. Ver, oír, tocar u oler una escena la imprime con más viveza en nuestras mentes. Al empeñarnos en captar el mejor ángulo de una foto descuidamos dichas entradas sensoriales y creamos recuerdos más débiles», explica Deepak Sharma, educador y director de Orbit Clinics, especializado en desórdenes del estilo de vida y condiciones psicosomáticas, en el blog de su clínica.
Cuidado con el dron
Pasar más tiempo pendientes del móvil que de disfrutar una puesta de sol o de las explicaciones del guía turístico no son las únicas consecuencias negativas de la toma compulsiva de fotografías o vídeos. En el caso de los drones, también podemos enfrentarnos a problemas legales, con multas que oscilan entre el centenar y las decenas de miles de euros. Porque por muy populares que sean, no podemos usarlos en cualquier sitio ni podemos volar cualquier modelo.
Si el dron que hemos adquirido pesa más de 250 gramos estamos obligados a registrarnos como operadores y realizar un curso online (sin coste) proporcionado por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Además, debemos suscribir un seguro de responsabilidad civil para aquellos modelos de C1 a C4 (una etiqueta relativa al peso y las características de seguridad del equipo).
Las cifras
6
de cada diez
viajeros elige su destino de vacaciones pensando en las publicaciones que les permitirán compartir en Instagram o TikTok, según varias encuestas.
70
%
de nosotros tiramos de 'smartphone' para inmortalizar nuestras vacaciones, aunque cada vez se usan más las cámaras de acción (11%) y los drones (4%), según un estudio de Bitkom, la mayor asociación empresarial del sector digital en Alemania.
Y luego está el tema de que solo podemos usarlos en zonas autorizadas. Para saber cuáles son hay que consultar la web drones.enaire.es.«Sobrevolar cerca de aeropuertos y aeródromos, helipuertos, instalaciones militares, infraestructuras críticas, edificios gubernamentales, zonas de concentración de personas al aire libre (a menos que se cumplan condiciones muy estrictas), parques nacionales y ciertos espacios naturales protegidos sin permiso específico puede acarrearnos disgustos», explican desde el centro de instrucción Formadron.
Otro dispositivo muy en tendencia son las gafas inteligentes (provistas de micrófonos y cámaras). Es su primer verano como gadget 'mainstream'. Y aunque cómodo y útil, presenta un problema con el derecho a la privacidad de quienes se cruzan en nuestro camino. ¿Tengo derecho a subir a redes esa foto en la playa que he hecho con ellas pese a que sale mi vecina de toalla comiéndose el bocata? Nos responde César Córcoles, profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación de la Universidad Oberta de Catalunya(UOC): «Debe quedar claro que no estamos enfocando a una persona en concreto» para no tener problemas con su derecho a la intimidad. Así que conviene emplearlas con precaución.
Cámaras de acción
¿Y qué pasa con las cámaras de acción, cuyo uso suele estar asociado a determinadas prácticas deportivas (ciclismo de montaña, surf, buceo, paracaidismo…)? Muchas de estas actividades requieren de una concentración plena para evitar riesgos, por lo que ir pendientes de lo que recogemos con la 'sport cam' no es lo más recomendable.
Cuando el piloto de Fórmula 1 Michael Schumacher sufrió el accidente de esquí que le ha dejado postrado en una cama allá por 2013, la investigación policial advirtió de que el accidente podría haber estado relacionado con el uso de una de estas cámaras, ya que en el casco llevaba un soporte para ellas. Se especuló, de hecho, que fue la causa de que la protección se partiese a la mitad.
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