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Gustavo Faverón, tras la estela de Vargas Llosa: «Me fascina la idea de pedir a la IA que escriba algo como 'Hamlet'»

Gustavo Faverón, tras la estela de Vargas Llosa: «Me fascina la idea de pedir a la IA que escriba algo como 'Hamlet'»
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El novelista peruano reflexiona sobre la inteligencia artificial y reivindica la ambigüedad frente a las tendencias moralistas de la literatura actual
Gustavo Faverón, tras la estela de Vargas Llosa: «Me fascina la idea de pedir a la IA que escriba algo como 'Hamlet'»

El novelista peruano reflexiona sobre la inteligencia artificial y reivindica la ambigüedad frente a las tendencias moralistas de la literatura actual

Regala esta noticia Añádenos en Google Faverón, durante su estancia en Málaga. (Migue Fernández)

Alberto Gómez

19/06/2026 a las 23:28h.

Novelista, crítico y profesor universitario, Gustavo Faverón se ha consolidado como una de las voces más singulares de la narrativa latinoamericana contemporánea. En 'Madame Vargas ... Llosa', una novela protagonizada por una mujer trans que lee con pasión al Nobel peruano hasta el punto de llegar a asumir su propia identidad, vuelve a adentrarse en uno de sus territorios predilectos: la difusa frontera entre realidad y ficción. Ahora, con motivo de su paso por Málaga para presentar el libro en el Centro Andaluz de las Letras (CAL), reflexiona sobre la inteligencia artificial, el futuro de la autoría y la necesidad de preservar la ambigüedad en tiempos de certezas morales.

–Mucha gente es pesimista con la literatura. Desde hace tiempo se habla del final de la novela. Algunos incluso hablan del final de la literatura y, en realidad, del final de casi todo. Hay quien sostiene que la novela está entrando en una fase terminal, que es menos creativa que en el siglo pasado o incluso que en el anterior. Ahora, además, la inteligencia artificial ha puesto en duda el futuro mismo de la literatura. Su talento más evidente parece ser la creación de textos. Por ahora no son textos especialmente brillantes, pero quién sabe qué ocurrirá dentro de unos años. Yo, sin embargo, creo más bien que la ficción es hoy un ejercicio especialmente interesante precisamente por todo eso.

–¿Por qué?

–Por la facilidad con la que circulan ficciones que ya no son literatura sino noticias falsas, rumores inventados o imágenes fabricadas. La pregunta que nos hacemos constantemente es: «¿Esto será real?». Ninguna generación en la historia de la humanidad había tenido que enfrentarse a eso todos los días. Abres el teléfono, ves noticias, imágenes, historias, y tu primera reacción es preguntarte si son verdaderas, si han sido generadas artificialmente, si quien las difunde es una persona o un bot. En una época en la que esa pregunta es tan frecuente, la disciplina que mejor se ha preparado durante siglos para responderla es la literatura.

«La próxima generación de escritores utilizará IA del mismo modo que se usa cualquier otra tecnología disponible»

–Pero cuando hasta la literatura empieza a poder ser simulada, ¿cómo cambia la idea de autoría?

–No sé exactamente cómo va a cambiar, pero cambiará. La próxima generación de escritores seguramente utilizará inteligencia artificial del mismo modo que la humanidad ha utilizado cualquier otra tecnología disponible. Cuando una herramienta existe, se usa. La diferencia es que nunca habíamos tenido una tecnología que pudiera reemplazar tan directamente al autor. Hace décadas Roland Barthes escribía sobre la muerte del autor, pero aquello era una especulación filosófica. Ahora parece algo más cercano: no sólo desaparece la idea del autor, sino quizá el propio autor como figura.

–¿Y qué opinión le merece?

–No me provoca pánico. Tampoco entusiasmo ingenuo. La inteligencia artificial tiene muchos peligros. Pero, en términos estrictamente literarios, a mí siempre me han interesado más los libros que los autores. Mientras alguien garantice que seguirá existiendo literatura, no me preocupa demasiado si quien la produce es un ser humano o una máquina.

–Pienso en Juarroz, por ejemplo. Siempre fue alérgico a los detalles biográficos y a la idea de que la vida del autor explicara su obra.

–En realidad, la concepción moderna del autor es muy reciente. Durante siglos importaba poco quién había escrito un texto. Hasta la idea de originalidad es relativamente nueva. Hace apenas trescientos años un buen escritor era quien dominaba las reglas. La idea de que el escritor valioso es quien las rompe llega mucho más tarde, con las vanguardias. Ha habido muchas ideas de autor. Aparecerá otra más. Y, sinceramente, me parece fascinante imaginar que algún día puedas levantarte y pedirle a una computadora: «Quiero leer algo a la altura de 'Macbeth' o 'Hamlet'. ¿Puedes escribirlo?». Me parece una posibilidad extraordinaria.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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