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La historiadora María Jesús González, fotografiada en su domicilio. Javier SalasMaría Jesús González | Historiadora
«Habitamos un universo de desencanto 'post democrático'»La entrevista ·
Ha escrito una monumental biografía de Antonio Maura, uno de los mayores dirigentes del siglo XX, que configuró un país en el que aún son perceptibles sus huellasSábado, 4 de abril 2026, 13:36
... una revolución desde arriba y regeneracionista, trató de acabar con el caciquismo y modernizar el Estado. Pero su soberbia y su rigidez también le granjearon muchos enemigos. Presidió cinco ejecutivos que en total apenas sumaron cinco años y medio y tuvo tiempo suficiente, sobre todo durante el llamado 'gobierno largo' (de enero de 1907 a octubre de 1909), de hacer reformas de gran calado cuya huella todavía es visible. María Jesús González, historiadora y catedrática de la Universidad de Cantabria, ha escrito una monumental biografía ('Maura. El estadista en su laberinto'. Ed. Taurus) sobre este político que es además un retrato de una España de hace un siglo que sin embargo nos es muy próxima en no pocos aspectos.- Liberal, luego conservador, regeneracionista, reformista, tiene que pelear a izquierda y derecha para sacar adelante sus políticas. La España de hoy parece compleja pero la de finales del XIX y comienzos del XX era peor.
- Maura desconcertaba y provocaba a ambos extremos. Pero esos adjetivos no definen, en su caso, rupturas internas reales. Desde sus inicios pensaba y decía las mismas cosas, aunque cambiara de partido. Respecto a la complejidad política, entonces se vivía un proceso de transición de la política de las élites hacia la de masas, del liberalismo a la democracia, y existían fuerzas significativas que no estaban integradas. Había una enorme desigualdad social, retraso económico, ineficacia administrativa, una corrupción política institucionalizada… Pero existía también una ilusión y perspectiva de avance hacia una 'multi definida' e idealizada democracia. No sabría decir si hoy es más fácil o más difícil. Habitamos un universo de desasosiego, irritación y desencanto 'post democrático'.
- Maura preside cinco gobiernos; el denominado 'gobierno largo' dura menos de tres años. ¿La inestabilidad ha marcado la política de este país desde mediados del XIX hasta ahora mismo?
- En la España de la época eran comunes los gobiernos de meses o incluso con el parlamento cerrado. Existía una inestabilidad 'controlada': el juego se producía entre partidos dinásticos, con programas a veces escasamente diferenciables. Pero la política en España no difiere demasiado de la de otros países europeos ni en su periodo liberal ni en el democrático. No somos excepcionales. Lo que verdaderamente ha marcado una trágica diferencia en nuestro país han sido la Guerra Civil y la dictadura de Franco.
Contexto«La política en España no difiere demasiado de la de otros países europeos ni en su período liberal ni el democrático»
- Maura encabeza una corriente que quiere hacer la revolución desde arriba para evitar la caída del régimen.
- Esa es la filosofía última de la revolución desde arriba. Aunque es Maura quien la verbaliza y la llena de significado y energía con un programa estructurado y coherente, esa idea de 'anticipación' no era extraña en el pensamiento conservador reformista de la época. Y constituye la base, por ejemplo, de la filosofía que inspiró al canciller Bismarck quien, con su política social, sin acabar con el socialismo como pretendía, lo reorientó hacia el reformismo.
Corrupción
- Su política es reformar la administración, acabar con la corrupción caciquil, integrar mejor a Cataluña en España… Da la impresión de que no han pasado más de cien años.
- Los ejes de su actuación eran las leyes de administración local, justicia municipal y la electoral para romper la cadena caciquil, junto a otras leyes modernizadoras. Solo consiguió implementar algunos cambios y establecer un sendero de actuación que, en algún caso, se mostró eficiente y duradero. Hoy no hay caciquismo y el funcionariado es profesional… pero existe 'otra' corrupción.
- ¿Y la cuestión catalana?
- En cuestiones estructurales, vinculadas con mentalidades o identidades la historia avanza muy despacio. Maura fue particularmente sensible y visionario en su actitud hacia la integración de Cataluña. Además de conectar positivamente con sus líderes, utilizó medidas políticas, económicas y simbólicas, incluyendo visitas del rey. Pero el nacionalismo catalán creció orgánica e ideológicamente tras la Primera Guerra Mundial y se consolidó en la República, fue duramente reprimido por el franquismo y no se sintió reconocido en la Transición. Toda esta trayectoria, muy alejada de ese catalanismo incipiente que trató Maura, hace que hoy hablemos de otra cuestión catalana, con perfiles y aristas más complejos.
- Una de las primeras decisiones importantes que toma es acabar con el fondo de reptiles y al tiempo promover la creación de un periódico favorable a sus ideas. Otra constante: los políticos necesitan medios que difundan sus ideas y los apoyen.
- Maura era muy consciente de la importancia de la opinión pública pero temía la manipulación e impunidad de cierta prensa ante una opinión influenciable. El fondo de reptiles consistía en un sistema de soborno por parte de los partidos a ciertos periodistas para que escribieran falsedades, amenazas o calumnias. Maura acabó con ello y esa acción le costó una campaña feroz. Todos los partidos y grupos tenían su periódico, pero eran más numerosos y más ruidosos y efectivos los rotativos antisistema. El hecho esencial comparable con el pasado persiste. Y el poder de los medios. Pero la realidad actual, sometida a juegos de post verdad, las redes, los tuits, bots, 'influencers' y manipulaciones de IA desborda con mucho la vieja situación.
Evolución«Los rasgos más positivos del parlamentarismo de comienzos del s. XX, como la elaborada oratoria y el respeto por las formas, se han diluido»
- Maura habla de dejar la religión a la puerta del Parlamento y alejar a la Iglesia de la política. De nuevo, sus mensajes tienen validez hoy.
- Era un católico devoto que aplaudía la influencia de la religión en la sociedad como referencia moral para su modelo de ciudadanía. Sin embargo, también era un liberal convencido y combatía cualquier interferencia de la Iglesia en la política. Y sí, ese mensaje tiene actualidad, considerando que el peso de la Iglesia, a través de sus jerarquías y de ciertos sectores integristas, siempre ha asomado en mayor o menor medida en la política española y aún lo sigue haciendo.
- Toda la clase política admiraba su preparación, pero recibió insultos terribles.
- Tenía profundos conocimientos jurídicos y era un gran orador, aunque no un intelectual. Sobresalía entre los políticos y, en general, era respetado. Pero, a la vez, era soberbio, rígido y frontal en decisiones polémicas. Por todo ello, actuaba como pararrayos. Suscitó odios y recibió insultos feroces, aunque más en la prensa que en el parlamento, donde se actuaba con más decoro que en la actualidad.
- ¿Qué influencias dejó el parlamentarismo previo a la dictadura de Primo de Rivera que aún hoy se puedan observar?
- Quizá los rasgos más positivos de ese viejo parlamentarismo, sobre todo la elaborada presentación oratoria y la argumentación política o el respeto y el cuidado de las formas entre sus diputados, se hayan diluido en una política actual muy bronca. Sin embargo, sus aspectos más criticables, como la escasa representatividad real de la opinión o la intervención de la monarquía (antaño cosoberana), se han superado con nuestro actual parlamentarismo democrático.
La cuestión social
- ¿La cuestión social le preocupó a Maura? ¿O estaba también afectado por lo que ahora llamamos 'síndrome de la Moncloa', esa incapacidad para escuchar a la calle?
- Sí le preocupaba la llamada cuestión social, como demostró con la impresionante batería de leyes sociales emitidas en su 'gobierno largo'. Se calificó 1908 como 'el año de oro de la legislación social': creación del Instituto Nacional de Previsión, ley de descanso dominical, de salario mínimo, de huelga, etc. Pero lo que le interesaba a Maura de manera obsesiva y predominante era la construcción jurídico-política de la democracia. Creo que sí era consciente de la voz de la calle y, sobre todo, de la del Parlamento que siempre quería abierto y funcionando. Aunque adolecía de un exceso de confianza en su proyecto, por encima de las críticas o el rumor de la opinión.
Personalidad política«Maura respetaba a sus adversarios y despreciaba a los corruptos»
- ¿La utilización por parte del franquismo de la figura de Maura ha contribuido a vincular a este con movimientos antidemocráticos?
- En el franquismo, alentado por ciertos influyentes mauristas de derechas, se quiso utilizar a Maura y su prestigio como legitimador de la dictadura. Ignoraban (o silenciaban) su anti pretorianismo, su parlamentarismo, su laicismo estatal o su rechazo a acaudillar partidos reaccionarios antisistema o a apoyar cualquier régimen dictatorial. A pesar de ello, quedó difusamente identificado con ideologías antidemocráticas. Pero no ha sido nunca una figura fácil de encuadrar o simple para utilizarla como banderín. Era un liberal de su tiempo. Ni un reaccionario, ni un demócrata (como hoy lo entendemos), pero anhelaba y se parecía más a lo segundo que a lo primero.
- Entre los seguidores de Maura los hubo más liberales y otros que apoyaron la dictadura de Primo de Rivera. ¿Es un político con tanto pensamiento que da para una cosa y para la otra?
- El maurismo que surgió en 1913 como un entusiasta movimiento de masas se inspiró pero también reinterpretó el pensamiento de Maura. Este se dejaba querer y alababa su idealismo y acción, pero ni lo dirigió ni lo aceptaba como partido propio. Tampoco marcó unas pautas. El movimiento evolucionó y se comenzó a dividir con la guerra mundial. Era mayoritariamente germanófilo frente a un sector más progresista de aliadófilos y un Maura neutral. Luego, hasta la dictadura, que unos apoyaron y otros no (como Maura), se dibujaron cada vez más claras las dos líneas del movimiento: una democristiana (en su momento colaboradora de la República) y otra monárquica o autoritaria-protofascista. Una división no muy diferente de la que afectó a sus propios hijos.
- Me ha llamado la atención que Pablo Iglesias, cuyo funeral es lo último que ve Maura, dijera que se justificaría un atentado personal para evitar que volviera a gobernar.
- Sucedió tras la represión de la Semana Trágica. Aunque se retractara posteriormente, el flamante diputado cometió un exceso verbal muy agresivo. Y, además, desgraciadamente, coincidió con un atentado anarquista a Maura días después. Esa frase amenazante de Iglesias, normalmente moderado, no se correspondía con su postura habitual hacia Maura. Ni tampoco con el respeto que desde tiempo atrás le profesaba el líder conservador al socialista, por su dedicación a combatir la injusticia social. No recuerdo haber visto ninguna referencia en la que Maura se manifestara contra Iglesias, o que exigiera su persecución o castigo. Solía respetar a sus adversarios. Despreciaba, fundamentalmente, a los corruptos
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