Las temporadas de las series de streaming son cada vez más cortas, y no siempre por decisión creativa. Detrás de los recortes hay costes de producción disparados, estrategias de retención de suscriptores y, en ocasiones, decisiones tomadas desde el departamento de contabilidad y no desde la mesa de guionistas. El fenómeno es tan amplio que afecta también a versiones alteradas de series clásicas eliminando escenas y cambiando sin aviso bandas sonoras.
Este episodio no es cómo yo recordaba. Estás revisando una serie que ya conoces y algo falla: una escena que recordabas con nitidez no aparece. O la canción de los créditos iniciales suena distinta. O el episodio final termina antes de lo que debería. No siempre es un fallo de tu memoria. Con frecuencia, la versión que tienes delante no es la misma que viste en su día. Este fenómeno ha ganado visibilidad en los últimos meses gracias a usuarios que documentan en redes sociales las diferencias entre versiones, y su alcance es mayor de lo que parece.
Las plataformas de streaming ofrecen, en muchos casos y sin advertirlo, versiones degradadas o recortadas de series y películas. Los motivos detrás de estas decisiones son múltiples.
Contracción sostenida. Antes de entrar en el fenómeno de los recortes sin aviso, conviene recordar algunos datos. Según la firma Parrot Analytics, la media de episodios por temporada en televisión en abierto cayó de 16,2 en 2018 a 11,8 en julio de 2024. En las plataformas de streaming, que ya de por sí partían de temporadas más cortas, también se han contraído: de 10,7 episodios de media en 2018 a 9,3 en el mismo periodo. Algunos estudios hablan de que productoras y plataformas son cada vez más rácanas a la hora de renovar u ordenar series: sencillamente, piden menos episodios. Un último dato sobre esta reducción: en 2025, el número de series originales en streaming cayó un 11% interanual.
En Xataka
Netflix gasta 17.000 millones en producir contenido y a YouTube se lo hacen gratis. Y por eso YouTube está ganando la partida
Más allá de esas series que sufren, en contra de la voluntad de sus creadores, recortes en el número de sus episodios (como sucedió en su momento con 'La Casa del Dragón'), hay recortes de series ya emitidas. Por ejemplo, el episodio final de 'Friday Night Lights', que ahora mismo está en Filmin (en su versión recortada) tenía una duración de más de 60 minutos. Cuando pasó a NBC para su emisión en abierto, se recortó a menos de 45 minutos para encajar con la publicidad. En esta versión mutilada faltan escenas completas. Aquí podemos ver un caso similar con un episodio de 'La hora de Bill Cosby' en stream.
La música, otro punto de fricción. Los derechos de licencia de temas musicales no siempre se extienden a todas las plataformas o bien caducan pasado un tiempo, lo que obliga a sustituir canciones originales por otras. Cuando 'Aquellos maravillosos años' llegó a Netflix en 2011 después de años bloqueada por problemas de derechos, numerosas canciones habían sido reemplazadas, incluyendo la icónica versión de Joe Cocker de 'With a Little Help from My Friends' que abría cada episodio. En 'Dawson crece', la sintonía original de Paula Cole fue sustituida en streaming por una canción de Jann Arden; la protesta de los fans fue tan intensa que Cole acabó regrabando su propia canción.
Es un problema habitual, que ha hecho que series míticas como 'Luz de luna' o 'Búscate la vida' hayan pasado años sin poder ser vistas, ni siquiera en formatos domésticos (en el caso de la legendaria serie de Chris Peterson, seguimos esperando).
La guerra de los formatos. Ya hemos hablado de ello, pero no está mal recordar que el formato de imagen ha sido manipulado en incontables ocasiones para adaptarlo a las televisiones panorámicas. El caso de 'Los Simpson' es quizás el más popular, ya que muchos chistes con el formato cuadrado original de las primeras temporadas se perdían. También es popular el caso de 'Buffy Cazavampiros', que en su formato panorámico y colores retocados hace que se pierda la ilusión de escenas nocturnas de la serie original y permite que se vea el equipo de rodaje y los platós. Un desastre que solo se puede solucionar acudiendo a las primeras ediciones en DVD antes de su "remasterización".
Qué hacer para solucionarlo. Una vez más: no descartar del todo el formato físico. Hasta ahora teníamos la certteza (los aficionados a los videojuegos lo llevan padeciendo años) de que las oscilaciones en catálogos, incluso de material que has comprado y que teóricamente es tuyo, te puede jugar una mala pasada. Ahora estamos convencidos de que el hecho de que una película esté hoy en un catálogo en streaming no nos asegura que vaya a estarlo dentro de un año: motivos tan espúreos como el ahorro en tasas o espacio de almacenamiento para los dueños de las plataformas puede llevar a la eliminación de miles de películas y series.
En Xataka
El contenido de las plataformas no va a estar ahí para siempre: lo estamos descubriendo por las malas
La única forma de conservar una película o serie sin que nadie la modifique, asegurarte de que nadie la va a recortar porque cree que no estás preparado o preparada para prestarle suficiente atención, es tener tu propia copia. En físico o digital, pero a buen recaudo. Hasta hace poco, conservar nuestros DVDs, nuestros CDs con juegos, nuestros cartuchos y nuestros vinilos, nuestros discos con copias de seguridad era cosa de nostálgicos y paranoicos. Ahora ya es cuestión de preservar lo que las plataformas no dejan de mutilar.
En Xataka | La Generación Z ha encontrado el remedio a la fatiga de las suscripciones de streaming: volver a comprar DVDs
-
La noticia
Hace años las series tenían más escenas. Las plataformas las están recortando sin avisar
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
.
Hace años las series tenían más escenas. Las plataformas las están recortando sin avisar
Las plataformas de streaming están recortando sus series sin avisar: menos episodios, escenas mutiladas y música cambiada
Las temporadas de las series de streaming son cada vez más cortas, y no siempre por decisión creativa. Detrás de los recortes hay costes de producción disparados, estrategias de retención de suscriptores y, en ocasiones, decisiones tomadas desde el departamento de contabilidad y no desde la mesa de guionistas. El fenómeno es tan amplio que afecta también a versiones alteradas de series clásicas eliminando escenas y cambiando sin aviso bandas sonoras.
Este episodio no es cómo yo recordaba. Estás revisando una serie que ya conoces y algo falla: una escena que recordabas con nitidez no aparece. O la canción de los créditos iniciales suena distinta. O el episodio final termina antes de lo que debería. No siempre es un fallo de tu memoria. Con frecuencia, la versión que tienes delante no es la misma que viste en su día. Este fenómeno ha ganado visibilidad en los últimos meses gracias a usuarios que documentan en redes sociales las diferencias entre versiones, y su alcance es mayor de lo que parece.
Las plataformas de streaming ofrecen, en muchos casos y sin advertirlo, versiones degradadas o recortadas de series y películas. Los motivos detrás de estas decisiones son múltiples.
Contracción sostenida. Antes de entrar en el fenómeno de los recortes sin aviso, conviene recordar algunos datos. Según la firma Parrot Analytics, la media de episodios por temporada en televisión en abierto cayó de 16,2 en 2018 a 11,8 en julio de 2024. En las plataformas de streaming, que ya de por sí partían de temporadas más cortas, también se han contraído: de 10,7 episodios de media en 2018 a 9,3 en el mismo periodo. Algunos estudios hablan de que productoras y plataformas son cada vez más rácanas a la hora de renovar u ordenar series: sencillamente, piden menos episodios. Un último dato sobre esta reducción: en 2025, el número de series originales en streaming cayó un 11% interanual.
Más allá de esas series que sufren, en contra de la voluntad de sus creadores, recortes en el número de sus episodios (como sucedió en su momento con 'La Casa del Dragón'), hay recortes de series ya emitidas. Por ejemplo, el episodio final de 'Friday Night Lights', que ahora mismo está en Filmin (en su versión recortada) tenía una duración de más de 60 minutos. Cuando pasó a NBC para su emisión en abierto, se recortó a menos de 45 minutos para encajar con la publicidad. En esta versión mutilada faltan escenas completas. Aquí podemos ver un caso similar con un episodio de 'La hora de Bill Cosby' en stream.
La música, otro punto de fricción. Los derechos de licencia de temas musicales no siempre se extienden a todas las plataformas o bien caducan pasado un tiempo, lo que obliga a sustituir canciones originales por otras. Cuando 'Aquellos maravillosos años' llegó a Netflix en 2011 después de años bloqueada por problemas de derechos, numerosas canciones habían sido reemplazadas, incluyendo la icónica versión de Joe Cocker de 'With a Little Help from My Friends' que abría cada episodio. En 'Dawson crece', la sintonía original de Paula Cole fue sustituida en streaming por una canción de Jann Arden; la protesta de los fans fue tan intensa que Cole acabó regrabando su propia canción.
Es un problema habitual, que ha hecho que series míticas como 'Luz de luna' o 'Búscate la vida' hayan pasado años sin poder ser vistas, ni siquiera en formatos domésticos (en el caso de la legendaria serie de Chris Peterson, seguimos esperando).
La guerra de los formatos.Ya hemos hablado de ello, pero no está mal recordar que el formato de imagen ha sido manipulado en incontables ocasiones para adaptarlo a las televisiones panorámicas. El caso de 'Los Simpson' es quizás el más popular, ya que muchos chistes con el formato cuadrado original de las primeras temporadas se perdían. También es popular el caso de 'Buffy Cazavampiros', que en su formato panorámico y colores retocados hace que se pierda la ilusión de escenas nocturnas de la serie original y permite que se vea el equipo de rodaje y los platós. Un desastre que solo se puede solucionar acudiendo a las primeras ediciones en DVD antes de su "remasterización".
Qué hacer para solucionarlo. Una vez más: no descartar del todo el formato físico. Hasta ahora teníamos la certteza (los aficionados a los videojuegos lo llevan padeciendo años) de que las oscilaciones en catálogos, incluso de material que has comprado y que teóricamente es tuyo, te puede jugar una mala pasada. Ahora estamos convencidos de que el hecho de que una película esté hoy en un catálogo en streamingno nos asegura que vaya a estarlo dentro de un año: motivos tan espúreos como el ahorro en tasas o espacio de almacenamiento para los dueños de las plataformas puede llevar a la eliminación de miles de películas y series.
La única forma de conservar una película o serie sin que nadie la modifique, asegurarte de que nadie la va a recortar porque cree que no estás preparado o preparada para prestarle suficiente atención, es tener tu propia copia. En físico o digital, pero a buen recaudo. Hasta hace poco, conservar nuestros DVDs, nuestros CDs con juegos, nuestros cartuchos y nuestros vinilos, nuestros discos con copias de seguridad era cosa de nostálgicos y paranoicos. Ahora ya es cuestión de preservar lo que las plataformas no dejan de mutilar.