Este 2026 ha empezado gélido. En el estado español, el temporal Francis ha hecho que pasemos la noche de Reyes entre nieve, lluvias y frío y en el resto de Europa la cosa no ha sido mejor. A la masa de aire ártico se ha extendido por el continente se ha unido la borrasca Goretti, que ha hecho que la temperatura en Sierra Nevada se desplome hasta los -17 grados, parte de Francia esté en alerta naranja con cortes de electricidad y problemas de movilidad y en varios países de Europa central las fuertes nevadas y el temporal han provocado caos en el transporte, con vuelos y trenes cancelados.
Una de las aerolíneas afectadas es la neerlandesa KLM, que ha visto cómo sus aviones se están congelando en el aeropuerto de Ámsterdam. Literalmente, porque no hay suficiente líquido anticongelante para evitarlo en tanto en cuanto el proveedor que suministra ese aditivo se ha quedado sin existencias. Porque al igual que sucede con los coches que duermen en la calle en pleno invierno, los aviones también se hielan. Solo que con un vehículo basta con rascar un poco los cristales, encender el motor con la calefacción puesta y en menos de cinco minutos, a funcionar.
Demasiados días con demasiado frío
Echarse a volar con un avión congelado no es una opción: el hielo afecta a las condiciones aerodinámicas de la aeronave, provocando que las maniobras de despegue y aterrizaje sean especialmente peligrosas. Además, solucionarlo no es tan sencillo ni inmediato: hay un estricto protocolo que, aunque puede variar con cada aerolínea, tiene como objetivo asegurar que el fuselaje no tiene contaminación y no hay degradación de las condiciones aerodinámicas ni mecánicas.
Dentro de ese protocolo está el deshielo en tierra: hay que rociar el avión con líquido descongelante para eliminar así el hielo o la nieve. Después se usa antihielo, otro hielo que evita que el avión vuelva a congelarse antes del despegue y que el hielo o la nieve se desprendan en ese momento. Esta operación se realiza cada día en cientos de aeropuertos del mundo en miles de aviones. El problema está en cuando durante demasiados días hace demasiado frío, lo que se traduce en tener que usar más líquido descongelante de lo habitual.
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Si no hay stock, esa ola de frío polar se torna en dramática en términos de cancelaciones. Es lo que le ha pasado a KLM, que el pasado 2 de enero anunciaba que sus operaciones en el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam iban a sufrir alteraciones. Casi una semana después, seguían igual. Sin ir más lejos, Simple Flying con datos de Flight Radar se hace eco de la cancelación de 2.374 vuelos hasta el 7 de enero.
Para mantener las aeronaves operativas en este crudo invierno, la aerolínea holandesa está usando 25 camiones de deshielo de forma continuada en Ámsterdam, consumiendo aproximadamente de 85.000 litros al día de fluidos depresores del punto de congelación. Ante la escasez, Reuters explica que KLM ya ha enviado empleados a su proveedor principal en Alemania en busca de más existencias de anticongelante.
KLM ha advertido que "Debido a una combinación de condiciones climáticas extremas y retrasos en el suministro por parte del proveedor, las existencias se están agotando. Este problema se extiende actualmente por toda Europa". El 8 de enero, la logística daba un respiro a KLM en forma de primer suministro de anticongelante de esos más de 100.000 litros que van de camino a Schiphol.
Si ha pasado esto en Amsterdam, ¿cómo no va a pasar en otras ciudades más al norte como Helsinki? Pues paradójicamente, sucede menos: están mejor preparados a la hora de considerar las necesidades y las existencias disponibles.
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Portada | David Syphers
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La noticia
Hace tanto frío en Europa que KLM ha tenido que cancelar más de 2.300 vuelos por un motivo simple: anticongelante
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
.
Hace tanto frío en Europa que KLM ha tenido que cancelar más de 2.300 vuelos por un motivo simple: anticongelante
La concatenación de olas de frío está pasando factura a las aerolíneas: ya no es que se cancelen vuelos por mal tiempo, es que los aviones están congelados
Este 2026 ha empezado gélido. En el estado español, el temporal Francis ha hecho que pasemos la noche de Reyes entre nieve, lluvias y frío y en el resto de Europa la cosa no ha sido mejor. A la masa de aire ártico se ha extendido por el continente se ha unido la borrasca Goretti, que ha hecho que la temperatura en Sierra Nevada se desplome hasta los -17 grados, parte de Francia esté en alerta naranja con cortes de electricidad y problemas de movilidad y en varios países de Europa central las fuertes nevadas y el temporal han provocado caos en el transporte, con vuelos y trenes cancelados.
Una de las aerolíneas afectadas es la neerlandesa KLM, que ha visto cómo sus aviones se están congelando en el aeropuerto de Ámsterdam. Literalmente, porque no hay suficiente líquido anticongelante para evitarlo en tanto en cuanto el proveedor que suministra ese aditivo se ha quedado sin existencias. Porque al igual que sucede con los coches que duermen en la calle en pleno invierno, los aviones también se hielan. Solo que con un vehículo basta con rascar un poco los cristales, encender el motor con la calefacción puesta y en menos de cinco minutos, a funcionar.
Demasiados días con demasiado frío
Echarse a volar con un avión congelado no es una opción: el hielo afecta a las condiciones aerodinámicas de la aeronave, provocando que las maniobras de despegue y aterrizaje sean especialmente peligrosas. Además, solucionarlo no es tan sencillo ni inmediato: hay un estricto protocolo que, aunque puede variar con cada aerolínea, tiene como objetivo asegurar que el fuselaje no tiene contaminación y no hay degradación de las condiciones aerodinámicas ni mecánicas.
Dentro de ese protocoloestá el deshielo en tierra: hay que rociar el avión con líquido descongelante para eliminar así el hielo o la nieve. Después se usa antihielo, otro hielo que evita que el avión vuelva a congelarse antes del despegue y que el hielo o la nieve se desprendan en ese momento. Esta operación se realiza cada día en cientos de aeropuertos del mundo en miles de aviones. El problema está en cuando durante demasiados días hace demasiado frío, lo que se traduce en tener que usar más líquido descongelante de lo habitual.
Si no hay stock, esa ola de frío polar se torna en dramática en términos de cancelaciones. Es lo que le ha pasado a KLM, que el pasado 2 de enero anunciaba que sus operaciones en el Aeropuerto Schiphol de Ámsterdam iban a sufrir alteraciones. Casi una semana después, seguían igual. Sin ir más lejos, Simple Flying con datos de Flight Radar se hace eco de la cancelación de 2.374 vuelos hasta el 7 de enero.
Para mantener las aeronaves operativas en este crudo invierno, la aerolínea holandesa está usando 25 camiones de deshielo de forma continuada en Ámsterdam, consumiendo aproximadamente de 85.000 litros al día de fluidos depresores del punto de congelación. Ante la escasez, Reuters explica que KLM ya ha enviado empleados a su proveedor principal en Alemania en busca de más existencias de anticongelante.
KLM ha advertido que "Debido a una combinación de condiciones climáticas extremas y retrasos en el suministro por parte del proveedor, las existencias se están agotando. Este problema se extiende actualmente por toda Europa". El 8 de enero, la logística daba un respiro a KLM en forma de primer suministro de anticongelante de esos más de 100.000 litros que van de camino a Schiphol.
Si ha pasado esto en Amsterdam, ¿cómo no va a pasar en otras ciudades más al norte como Helsinki? Pues paradójicamente, sucede menos: están mejor preparados a la hora de considerar las necesidades y las existencias disponibles.