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Hacer campaña electoral en La Palmilla, La Corta, Cruz Verde o Los Asperones

Hacer campaña electoral en La Palmilla, La Corta, Cruz Verde o Los Asperones
Artículo Completo 1,154 palabras
La abstención en esos barrios supera el 70% y el 80% en algunos casos

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Viviendas en La Palmilla. Marilú Báez

Cristina Vallejo

Domingo, 26 de abril 2026, 00:01

... se muerde la cola, porque los tomadores de decisiones terminan priorizando sus intervenciones en aquellos distritos o aquellas zonas donde obtienen rentabilidad en forma de votos. En resumen: como los pobres no votan, no se hace nada por los pobres, y los pobres dicen que como no se hace nada por ellos, pues para qué van a votar. Es un discurso muy reduccionista, pero para que se entienda la lógica: de hecho, hay ciertos barrios en los que la abstención roza el 80%». Son palabras de Daniel Rodríguez de Blas, coordinador del informe sobre la situación social de Andalucía que elaboró la Fundación Foessa, la sociedad de estudios vinculada a Cáritas, y que concluía que 280.000 malagueños viven en hogares que han tenido que dejar tratamientos médicos por sus problemas económicos y que hay otras 200.000 personas que viven en hogares que tras pagar el alquiler caen bajo el umbral de la pobreza.

El alcance de la estrategia de acercarse a cada barrio es exponencial: el mensaje no sólo llega al viandante que se topa con los activistas, también a los miles que hacen 'scroll' en el móvil

No sabemos si los candidatos, voluntarios y simpatizantes de Por Andalucía a los que se identifica porque van ataviados con chalecos verdes cuando entran en faena tiran también de teléfono -es otra de las acciones frecuentes en las campañas estadounidenses: realizar llamadas telefónicas a ciudadanos al azar-. Parece que no, porque lo que no se publica en redes no se ha producido. En todo caso, el alcance ahora de la estrategia de acercarse a cada barrio es exponencial: el mensaje llega al viandante que recibe el panfleto con el nombre y la cara del candidato y la síntesis del programa electoral y a los miles que hacen 'scroll' en el móvil.

Es muy de valorar que los partidos políticos vayan a barrios populares y obreros como Cruz del Humilladero, toda la Carretera de Cádiz, El Perchel, El Molinillo, Olletas, La Victoria, El Palo… Que sea, además, así, pateándose las calles para de verdad hablar con los vecinos, sin preaviso, las más de las veces hasta sin convocar a la prensa. Aunque luego, por supuesto, se deje constancia en redes.

Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía a la Junta, estuvo comiendo esta semana en La Palmilla con mujeres de la asociación Un Techo Por Derecho

Pero el gran reto, la gran experiencia, la prueba de fuego, sería ir a hacer campaña a los barrios más deprimidos en los que se gesta y se enquista la exclusión social. A Los Asperones, La Corta, Palma-Palmilla. ¿Lo llegarán a hacer las fuerzas políticas en estas semanas?, ¿irá algún día de éstos Por Andalucía?, ¿qué les dirían a los vecinos, que en muchos casos no es que se sientan, sino que están muy abandonados por todas las administraciones, lo que salta a la vista sólo con darse una vuelta por esas calles?, ¿qué les responderían?

((Un inciso: sabemos que Antonio Maíllo, candidato de Por Andalucía a la presidencia de la Junta, estuvo esta semana en La Palmilla comiendo con las mujeres de Un Techo Por Derecho, pero no es algo que convalide el plantarse en la plaza de los Verdiales repartiendo pasquines y escuchando a la gente normal, no a la que ya está muy politizada)).

70% de participación o abstención

según se trate de una sección censal del este de Málaga o de La Palmilla, La Corta o Los Asperones

Hacer campaña en esos vecindarios no es muy rentable políticamente… movilizar a esos votantes potenciales, como resalta el sociólogo Daniel Rodríguez de Blas, es todo un reto. Y lo dicen los datos. Mientras en la mayor parte de las secciones censales de Málaga Este la participación superó el 70% en las elecciones autonómicas del año 2022, en muchas otras de Palma-Palmilla fue la abstención la que se cifró en ese porcentaje y llegó incluso a acercarse al 80% en algunos casos, y eso mismo ocurrió en La Corta. En Los Asperones, la participación no llegó ni al 20%.

Esta es la dimensión política de la exclusión social, la que sufren ciudadanos que quizás ni siquiera se consideran tales, sino sólo hombres y mujeres que no cuentan para quienes toman las grandes decisiones, por lo que no se sienten concernidos por el calendario electoral, lo sienten ajeno, creen -o tienen el convencimiento- de que no va con ellos.

Los quince días de campaña y todo el año

Cambiar esta dinámica no es cuestión de los quince días de campaña electoral o de los dos meses a los que termina extendiéndose sumando los micro-actos de precampaña. Que los políticos sólo aparezcan cuando necesitan el voto únicamente puede provocar recelo, desconfianza y hasta enfado. Las calles hay que trabajárselas a diario, todo el año.

Aun así, despierta un gran interés periodístico y sociológico que alguien -pero no cualquiera- convoque un acto de campaña en un barrio muy humilde, en una pequeña comunidad de vecinos siempre olvidada, y que, claro, ese encuentro no se convierta en una mera y vistosa anécdota, sino en el inicio de una relación y sobre todo del camino hacia la inclusión social. Demasiada gente se ha desenganchado de la participación política y la democracia no se puede permitir dejar de lado a tantas personas. Querríamos asistir al experimento social que busque su reenganche.

Dar esta idea, sugerir que los candidatos vayan a hacer campaña a estos lugares, es peligroso. Porque en un terreno virgen se puede sembrar mucha mercancía averiada y los mensajes tóxicos que proliferan. Además, de lo que se trata no es tanto de hacer política paternalista y de oferta -lanzar propuestas o soluciones-, sino de demanda, de escucha -populista, en términos politológicos-.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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