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El neurólogo José Antonio Reyes posa para SUR en el patio del Colegio Oficial de Médicos de Málaga. MARILÚ BÁEZ Hacer frente al olvido: por qué el estilo de vida es el 40% de la batalla contra el alzhéimerEl neurólogo José Antonio Reyes da las claves para diferenciar un simple olvido de los síntomas cognitivos de la demencia degenerativa
Lunes, 23 de marzo 2026, 00:15
... caminante sobre la arena. Esta patología y las demencias en general son grandes desconocidas, pero el neurólogo José Antonio Reyes, coordinador de la conferencia 'Actualización en demencias' del ciclo Jueves Neurológicos del Colegio de Médicos de Málaga, repasa para SUR cuáles son las claves de prevención, diagnóstico y manejo de este mal. ¿Qué factores de riesgo son más importantes: la genética o el estilo de vida? «En el caso del alzhéimer, la gran enfermedad degenerativa de nuestro tiempo, la genética carga con la mayor responsabilidad del riesgo: aproximadamente el 60% del riesgo es genético y un 40% son factores fuera de la genética», explica.En este orden de cosas, hay factores relacionados con el estilo de vida sobre los que la persona puede actuar. «La estimulación cognitiva, usar la cabeza, estudiar, leer, música, eso es un factor protector; no fumar, no beber alcohol, llevar un saludable hábito de vida, mantener el colesterol, el ácido úrico, el azúcar, evitar la diabetes o tenerla bien controlada, el sobrepeso, realizar una actividad física adecuada, etc.», aclara, pero da dos consejos más: prevenir las pérdidas de audición y cuidar la visión. A todo ello se suma la dieta. «Y no vale seguirla una vez ya tengo los síntomas, sino desde que somos jóvenes hay que empezar a cuidarse: no olvidemos que, en el caso del alzhéimer, los cambios patológicos que conducen a la enfermedad comienzan hasta 20 años antes de desarrollar el primer síntoma», aclara.
Síntomas de alerta
¿Cuáles son los primeros síntomas que deberían alertar de la demencia en general? «Son fallos que van siendo primero pequeños y leves y con el paso del tiempo van a ser cada vez más importantes y más progresivos y, poco a poco, con el paso de los meses se van añadiendo otros síntomas: problemas de lenguaje, la expresión, a nivel de razonamiento, de planificación, problemas a nivel visoespacial, de orientación, se suelen perder», destaca, para agregar que existen trastornos muy habituales en las primeras fases de las demencias degenerativas tales como «problemas de comportamiento, por eso las personas se vuelven más apáticas, introvertidas, de forma anormal, es como si les cambiara su forma de ser». Es la familia la que se da cuenta y la que demanda asistencia.
«Todos podemos tener pequeños olvidos puntuales, de poca importancia; no son preocupantes si se trata de detalles puntuales asociados a situaciones de estrés, cansancio o toma de decisiones»
¿Cómo se diferencia el olvido normal del que puede indicar una enfermedad? «Todos podemos tener pequeños olvidos puntuales, de poca importancia. Por ejemplo, preguntarme: '¿Dónde he dejado las llaves? ¿Dónde he metido tal aparato? ¿Por qué he venido yo aquí?». No son preocupantes «si son detalles pequeños, puntuales, asociados a situaciones de estrés, cansancio o toma de determinados fármacos». El doctor Reyes asegura que los pequeños olvidos asociados a los factores circunstanciales no progresan y no se asocian con otros síntomas conductuales, psiquiátricos o del lenguaje. «Los síntomas cognitivos de la demencia degenerativa siempre van a peor», sentencia.
Detección temprana
En el ámbito de la detección temprana, «estamos viviendo desde hace poco tiempo una auténtica revolución». Antes, el diagnóstico era clínico a través de una biopsia y ahora «contamos con el uso de biomarcadores, una sustancia que podemos medir directamente en el líquido cefalorraquídeo y, ya recientemente, también en sangre». La precisión es del 100%. Los biomarcadores están presentes ya en fases muy tempranas y «en pacientes asintomáticos, en los que la enfermedad no ha dado la cara, pero la tienen ahí». Ya en esa fase se puede detectar un deterioro cognitivo leve.
Hoy no hay fármacos capaces de curar el alzhéimer ni de detener la progresión de la enfermedad, pero en breve se aprobarán los llamados antiamiloides (lecanemab y donanemab). «Es cosa de meses: van a conseguir retrasar o ralentizar la progresión de una forma relativamente modesta, no podemos esperar grandes cambios», dice el doctor Reyes. «Yo siempre digo a los pacientes que el tratamiento es una pastilla para los síntomas, y lo que tú realmente puedes hacer para intentar que vaya lento, o por lo menos que tu supervivencia sea mayor, es tener hábitos de vida saludables», recalca. Se refiere a los detallados anteriormente y también a las «actividades sociales». El estrés también es un factor de riesgo.
De cualquier forma, hay muchos tipos de demencias. «La demencia per se es un síndrome, un conjunto de síntomas y signos que se caracteriza por un deterioro cognitivo, desde uno muy leve, que no incapacita a la persona, hasta uno más grave». Hay varias causas: traumatismos crónicos cefálicos, el ictus, la enfermedad degenerativa, inflamaciones como la meningitis o las encefalitis.
«Yo siempre digo a los pacientes que el tratamiento es una pastilla para los síntomas y lo que tú realmente puedes hacer para intentar que vaya lento es tener hábitos de vida saludables»
Tras el alzhéimer, «la segunda demencia en frecuencia son las lesiones vasculares en el cerebro, ictus, hemorragias; después está la demencia por cuerpos de Lewy, en este caso la proteína normal, no la amiloide, sino una que se llama alfa-sinucleína, provoca deterioro cognitivo, alucinaciones, síntomas físicos parecidos al Parkinson, trastornos del sueño y es bastante frecuente». Otra habitual es la demencia frontotemporal que debuta con cambios de conducta en el enfermo, «la gente cambia su forma de ser, se vuelve desinhibido, es como una especie de sociopatía, entre comillas: son cambios de conducta muy llamativos». Existe otro tipo que se manifiesta en trastornos del lenguaje.
Lo primero que el doctor Reyes dice a las familias tras diagnosticar la enfermedad es: «Buscad ayuda» en los centros de salud, en asociaciones y federaciones, recursos púbicos y privados, para informarse acerca del mal y recibir consejos acerca de cómo manejarlo. Ahora, se producen «avances prácticamente todos los años» y el arsenal terapéutico en 10 o 15 años será mucho mayor. Es una patología en cuya comprensión se está invirtiendo mucho.
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