Jessie Buckley, en el centro, en un momento de 'Hamnet'
Cine'Hamnet' incrementa el efecto explosivamente conmovedor del 'bestseller' de Maggie O'FarrellChloé Zhao presenta un poderoso drama que construye el relato emocional de una historia de amor y duelo que fabula con el matrimonio entre Shakespeare y Agnes, una enorme Jessie Buckley.
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Carlos Reviriego Publicada 23 enero 2026 01:55hNo son pocas las dificultades a las que se enfrenta la cineasta Chloé Zhao (Pekín, 1982) en el momento de adaptar a la gran pantalla una novela que ha adquirido tanto prestigio crítico y aclamación popular como Hamnet, de la escritora británica Maggie O’Farrell.
En primer lugar, hacerlo bajo la sombra de un bestseller reciente (se publicó en 2020) y con la coautoría de la propia escritora en el guion, lo que en principio predispone al choque de universos tratándose de una directora que ha desarrollado una voz personal en obras de poderosa raigambre independiente como Songs That My Brother Taught Me (2015), The Rider (2017) y Nomadland(2020), si bien en Eternos (2021), un encargo que hizo para Marvel, ya mostró su capacidad de adaptación a los dictados de la industria.
Se antojan aún mayores otras dificultades, como la de fabular a partir de personajes históricos –el matrimonio de Anna/Agnes Hathaway y William Shakespeare, aunque hasta el último acto, literalmente, el espectador “virgen” no sabrá con certeza que se trata de ellos, a pesar de alguna referencia al famoso monólogo del príncipe Hamlet– y de episodios literarios que hilan el relato desde la discontinuidad narrativa.
A ello se suma que estamos frente a un poderoso drama que básicamente construye el relato emocional de una historia de amor y de un duelo, el de la devastadora muerte del hijo de ambos, Hamnet, y la consecuente composición de la tragedia Hamlet, que actúa como refugio y espejo sanador. Se suma a ello el componente místico y brujeril que define al personaje protagonista, Agnes (enorme Jessie Buckley), hija descarriada de “la bruja del bosque”, que falleció siendo ella una niña, y que plantea no pocos desafíos en su puesta en forma cinematográfica.
Pues bien, la directora se enfrenta a todo ello con una convicción y lucidez que no resta, seguramente incrementa, el efecto explosivamente conmovedor que los cientos de miles de lectores (que serán millones tras el garantizado éxito del filme) ya experimentaron con la brillante prosa fabuladora de O’Farrell.
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El arco de la historia abarca varios años: se conocen y se enamoran, se casan y tienen tres hijos, el único varón fallece con once años y pasan otros cuatro hasta el estreno de Hamlet en el Globe Theatre de Londres. No olvidemos que la novela es la proyección de una serie de investigaciones que hizo O’Farrell tratando de llenar especulativamente las enormes lagunas y misterios sobre la vida privada del dramaturgo.
Jacobi Jupe y Paul Mescal, en 'Hamnet'
El centro del relato es por lo tanto Agnes, y gran parte de los acontecimientos se desarrollan con Will (Paul Mescal), hijo de un curtidor, ausente en sus largas estancias en Londres, lejos de la familia para desarrollar su exitosa carrera de dramaturgo como el Bardo de Stratford-upon-Avon.
Ciertamente, el filme es transparente en su propósito y su resultado. Desde el momento en que las guionistas deciden ordenar el relato en continuidad, al contrario de la novela (que va dando saltos en el tiempo como un rompecabezas de causas y efectos emocionales), la mano de Hollywood se hace evidente.
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Zhao ha negociado hasta ahora con las fronteras del trauma, con el modo en que los dramas existenciales capaces de dar la vuelta a nuestras vidas nos transforman en otra cosa no para superarlos, sino para lograr convivir con ellos.
Jessie Bluckley, interpreta a Agnes en 'Hamnet'
En este sentido, Hamnet se adapta como un guante a sus intereses. También ha sido hasta ahora el paisaje americano contemporáneo, sus amplios horizontes, el ethos en el que ha explorado su estética y su poética. En este caso, los espacios rurales de la campiña británica de la época isabelina actúan como necesaria argamasa del espíritu sanador y visionario de Agnes.
La magia del filme surge por contraste. Recorremos el trayecto propio de una película de Ingmar Bergman–Gritos y susurros (1972), por ejemplo–, y aunque no hay recreación en el sufrimiento y el dolor de los personajes, tampoco faltará quien vea en sus imágenes la pornografía del duelo, para en un momento dado sentir que hemos sido desplazados, sutilmente, a un trabajo de Steven Spielberg, no en vano el productor de la cinta junto a Sam Mendes. La fantástica música de Max Richter, que sobrevivirá por sí misma, ayuda en ese proceso.
'La misteriosa mirada del flamenco', el wéstern 'queer' chileno que triunfó en CannesCuando los amantes se conocen, Agnes revela a su hermano (personaje importante que convive en algún lugar entre ella y él) que “Will tiene mucho más dentro que cualquier otro hombre” que ha conocido. A partir de una escena que fija el plano en el rostro de perfil de Will, durante un ensayo de la obra, acercándose a él mientras declama, la película empieza a mostrar ese universo interior, que culminará en un tercer acto memorable. Su arte se ofrece entonces no solo como espejo y refugio, sino como un territorio abierto a las epifanías, a ese otro mundo en el que, efectivamente, el resto es silencio.
Hamnet
Dirección: Chloé Zhao.
Guion: Chloé Zhao y Maggie O’Farrell.
Intérpretes: Jessie Buckley, Paul Mescal, Jacobi Jupe, Joe Alwyn, Emily Watson, David Wilmot.
Año: 2025.
Estreno: 23 de enero