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SURLas óperas primas de Juan Pablo Sellato y Laura García Alfonso sitúan al espectador en la mente de un militar durante el golpe de estado de Pinochet y de una atleta con un brote psicótico
Málaga
Domingo, 8 de marzo 2026, 00:41
... libro de Fernando Villagrán 'Disparen a la bandada'. Esa instalación aeroportuaria del título viene a ser una versión reducida de los horrores del Estado Nacional de Chile tras el golpe de estado de Augusto Pinochet en 1973. Torturas y crímenes que ponen a prueba la convicciones del capitán Jorge Silva -interpretado por un convincente Nicolás Zárate-, un tipo de estricta educación militar y responsable de la base, que se debate entre la obediencia debida a los mandos y sus propios principios.La película tiene la habilidad de ponerte en el dilema moral del militar y vivir con él todo ese mundo interior que se rebela ante la barbarie, mientras su rostro trata de esconder ese debate que se libra bajo el uniforme. Una fotografía blanco y negro, y una estética de primeros planos dan tensión a esta pequeña historia personal que se hace poderosa y grande por su metáfora histórica sobre uno de los sucesos que no solo marcaron a Chile, sino también a Latinoamérica y al mundo en el siglo XX. Aquí no hay épica o exaltación heroica del personaje, sino un implacable, angustioso y lacerante relato cargado de humanidad que mira a los ojos de un hombre cualquiera en una guerra que no es la suya y en la que intenta evitar la sangría de aquellas primeras horas de desconcierto, locura y muerte tras el asesinato del presidente Allende. Un filme medido hasta en el metraje. Sellato sabe darle a esta tragedia histórica su tempo sin excesos grandilocuentes y la película también acierta: 80 minutos.
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'Corredora' lleva al cine el debate de la salud mental en el deporte de élite
'Corredora' **
Las armas de otra de las películas de la jornada, 'Corredora', fueron las piernas y la cabeza. También ópera prima, esta vez de la realizadora Laura García Alonso, el filme descubre un revelador relato sobre la salud mental en el deporte con un primer acto arrollador que funciona como una buena carrera de 800 metros, de menos a más, la especialidad de la protagonista. La actriz Alba Sáez da vida a la joven atleta que vive en un centro de alto rendimiento y que todos dan por ganadora, pero cuya mente comienza a acusar la presión y el desgaste diario de llevar el cuerpo al límite. La paradoja de perder ganando.
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Alba Sáez, la protagonista de 'Corredora'. SUREstamos ante una película también pequeña, centrada en la relación familiar de la joven deportista con su padre y con su hermana. Un micromundo que la directora explora con honestidad, como también lo hace al retratar el brote psicótico de la protagonista y sus consecuencias. Pero la película se repite. Nos cuenta dos veces la misma historia, corre dos veces el mismo tartán, y se hace previsible. Eso sí, el esfuerzo inmersivo por meter al espectador en la sensación de ansiedad y autodestrucción de la corredora, particularmente a través del sonido y de la insoportable música electrónica que usa para calmarse, no solo es prodigioso, sino que se queda contigo después de la película.
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