Etapa 6
Hasta Pogacar se impresiona con la resurrección de Enric MasEl balear del Movistar logra atrapar en el ascenso del Bartolo al esloveno, que está cerca de caerse en el descenso y vence en el mano a mano en Castellón
Regala esta noticia Añádenos en Google Pogacar vigila a Mas en la llegada de Castellón. (J. Jordán / AFP)Iván Benito
27/08/2026 a las 20:14h.De vez en cuando, una vez al año, Tadej Pogacar es alcanzable. Ataca, marca de la casa, pero le cogen. En el Tour de 2024, ... camino de Le Lioran, lo logró Jonas Vingegaard, que le batió al sprint. En la Amstel de 2025, Remco Evenepoel y Matthias Skjelmose, ganador final. Y en 2026, Enric Mas. Año y medio largo después, un ciclista consigue atrapar al esloveno. El balear logró lo impensable. Hasta le puso nervioso. Solo le faltó la guinda. La victoria. El líder suma su tercera victoria en cinco jornadas. Pero de lo que más se hablará no será de él.
Pogacar entró ya con ventaja en el tramo de tierra. Aceleró en el inicio de las rampas más duras. Y solo hubo un ciclista que confío en que podía seguirle. No fue Enric Mas. Fue Oscar Onley. «Estoy muy bien de forma», aseguró tras superar sus problemas estomacales. Lo pagó más tarde. El esloveno se fue solo. Como tantas otras veces. Atrapó a todos los corredores soñadores de la fuga, el último Debruyne.
Por detrás, Roglic, Carapaz y Enric Mas atrapaban a Onley y veían como Felix Gall, de menos a más, estaba cada vez más próximo. El balear no esperó. Aceleró y se fue para delante. También superó a Debruyne. Lo que no esperaba era que, apenas unos metros más adelante, estaba el intocable. Le veía. Y fue a por él. Con los ojos en llamas. En un pequeño descanso, descenso, apuró la curva. Le tenía. Contemporizó en la rampa final, ya de cemento. Le cogió la rueda y le adelantó para pasar primero por la cima. 6 segundos de bonificación.
Enric Mas comenzó a despuntar en Castellón. De cadete corrió en el cadete en el AEL valenciano y de juvenil en el Castillo de Onda. Se conocía lo que esperaba. Un descenso vertiginoso. Empinado y revirado. De clavar freno. Bajó el primero y le hizo una indicación a Pogacar con la mano. Con calma. Pero en una curva, el balear entró pasado y el esloveno optó por comandar él la bajada. Tomó una pequeña distancia. Forzó un poco más. Y en una curva a derechas, tras derrapar dos veces con la rueda trasera, se fue por la hierba. Tuvo que echar pie al suelo y volver a salir al asfalto. Un susto del que salió indemne.
Una vez abajo, llegaron las referencias. Medio minuto a Roglic, Gall y Debruyne. Poco más a Carapaz y Tejada, que darían caza al trío. Y más de un minuto al grupo de Onley y Sjkelmose. Mas y Pogacar se jugarían la victoria. Colaboraron entre ellos sin siquiera hablarlo. Pensando en la general. Y con el balear soñando. En el Giro de la Emilia de 2022, subiendo a la Basílica de San Luca, ganó al esloveno. Pero en aquella ocasión era un final en subida.