Fabricantes como Bosch y Siemens dejan algo claro en sus manuales: el lavavajillas no debe abrirse a la ligera
Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-04-06T12:30:56ZRicardo Aguilar
Editor Senior - TechRicardo Aguilar
Editor Senior - Tech Linkedintwitter1967 publicaciones de Ricardo AguilarPrácticamente la mitad de los hogares españoles cuenta con un lavavajillas. Y algunos de los fabricantes más reputados han tenido que salir a la palestra a explicar por qué no es una buena idea abrir la puerta del mismo en cuanto termina su ciclo de lavado.
No ser ansias. Abrir el lavavajillas en cuanto termina el ciclo de lavado no es la mejor idea, según los propios fabricantes. Algunos, como Bosch, recomiendan esperar a que se enfríe un poco antes de abrir la puerta con el objetivo de que salga menos vapor en la apertura.
Otros, como Siemens, hacen exactamente la misma recomendación: deje que el aparato se enfríe ligeramente después de que finalice el programa antes de abrir la puerta.
Por qué. Abrir el lavavajillas al acabar el ciclo no es especialmente peligroso, pero puede ocasionar problemas en tu cocina a largo plazo. Los fabricantes apuntan que el exceso de vapor al abrir la puerta cuando aún está bastante caliente, puede acabar dañando los muebles de la cocina.
Del mismo modo, los lavavajillas utilizan el propio calor residual para ayudar al correcto proceso de secado. Todo esto sin tener en cuenta el detalle más obvio: si abrimos el electrodoméstico cuando está lleno de vapor a alta temperatura, corremos más riesgo de sufrir alguna ligera quemadura.
En XatakaEstos son los siete mejores dispositivos de limpieza para mantener la suciedad a raya, en vídeoCómo funciona el lavavajillas. Para entender por qué el lavavajillas genera tanto vapor al final del ciclo, conviene hacer un breve repaso sobre su funcionamiento. Básicamente, es un circuito cerrado que permite bombear agua caliente hacia brazos giratorios.
- Cuando eliges el programa, se cierra la puerta.
- Entra agua en su base y el lavavajillas la calienta.
- Cuando el agua está caliente, la bomba la empuja a presión hacia los brazos.
- El agua impacta contra los platos y arrastra la suciedad.
- Se libera el detergente y empieza a descomponer grasa y restos de comida.
- El calor residual seca la vajilla poco a poco.
El problema del calor. Conscientes de que abrir el lavavajillas en cuanto termina es una práctica habitual en los hogares, los fabricantes llevan años ideando soluciones para evitar que el exceso de vapor. Algunos electrodomésticos de este tipo tienen un sistema de apertura automática. La puerta se abre tan solo unos centímetros para dejar salir el vapor poco a poco, para que cuando terminemos de abrirla manualmente evitemos ese golpe inicial.
Otros sistemas, aún más avanzados, utilizan zeolitas. Las zeolitas son aluminosilicatos microporosos (de origen mineral o sintético) que tienen una estructura cristalina con una enorme superficie interna. Cuando absorben moléculas de agua el proceso es exotérmico, es decir, liberan calor. Esto permite recoger parte del vapor y utilizarla como calor residual para secar. Soluciones cada vez más avanzadas para hacer frente a un problema tan simple como común.
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