Mattel recupera las figuras de acción que alumbró en 1982, con una película muy autoconsciente y autorreferencial y destinada al público familiar
Regala esta noticia Añádenos en Google Nicholas Galitzine, en el papel de He-Man. (R. C.)Madrid
05/06/2026 a las 10:48h.Hace tres años Mattel conquistaba los cines de todo el planeta con 'Barbie', la primera película de acción real basada en la famosa muñeca. Dirigida ... por Greta Gerwig y protagonizada por Margot Robbie y Ryan Gosling, la cinta recaudó más de 1.400 millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en el primer gran éxito tras una pandemia que lo había paralizado todo.
Colorida y despreocupada, buena parte de 'He-Man y los Masters del Universo' lleva al espectador a los años ochenta: desde los créditos iniciales, con esa estética de neón, hasta los contundentes guitarrazos de su música que, luego nos enteraremos, ejecuta Brian May, artífice junto a Queen de la banda sonora de otras dos cintas muy ochenteras, 'Flash Gordon' y 'Los inmortales', a las que la cinta actual homenajea en varias ocasiones.
Como es habitual en las películas de franquicias de largo recorrido, la cinta comienza con una voz en off que da contexto a lo que nos disponemos a ver. En este caso es la del príncipe Adam, el protagonista al que da vida Nicholas Galitzine. Vivía Adam feliz en la espectacular Eternia, un mundo de belleza infinita, junto a sus padres, el rey Randor y la reina Marlena. El corazón de ese planeta estaba en el Castillo de Grayskull, donde la hechicera protegía la Espada de Poder que en un futuro un héroe blandiría para acabar con el mal. Pocos confiaban en que sería Adam. Enclenque y pardillo, cuando era un chiquillo apenas podía seguir las órdenes de su instructor Duncan (Idris Elba), para desazón de su padre.
Pero la idílica vida en aquel mundo quedó interrumpida cuando el villano Skeletor (Jared Leto) atacó el planeta en busca de la mágica espada y se hizo con el trono de sus padres. La hechicera decidió entonces enviar al chiquillo, Espada de Poder en ristre, a través de un portal que lo exilió a la Tierra, concretamente a la ciudad de Oklahoma y en nuestro presente. ¿Lo peor de todo? Que durante el trasiego perdió el arma. ¿Lo mejor? Que la voz en off no está dirigiéndose al espectador, sino a una chica con la que Adam está teniendo una primera cita y que, al ver el rumbo que toma el asunto, huye despavorida.
Tres fotogramas de la película.. (R. C.)Y es que el humor, no muy brillante, la verdad, es la columna vertebral de esta historia de acción y fantasía que se desarrolla quince años después de que Adam abandonara Eternia. Aquel niño creció aferrándose a recuerdos difusos de los heroicos guerreros que una vez conoció, como Teela (interpretada por Camila Mendes), una joven con la que entrenaba o su tigre Cringer. Trabaja ahora en el departamento de recursos humanos de una empresa, lo que le ha dado habilidades para la gestión de equipos, pero nunca ha dejado de buscar la espada. Al recuperarla, encontrará el camino de regreso a Eternia, donde descubrirá que su hogar ha quedado devastado bajo el perverso dominio de Skeletor. Para salvar a su familia y a su mundo, Adam deberá unir fuerzas con sus aliados más cercanos y aceptar su verdadero destino como He-Man, el hombre más poderoso del universo.
Muy autoconsciente
Lo cierto es que hubiese sido difícil armar esta propuesta sin jugar de lleno con la baza de la autoconsciencia y la autorreferencialidad -hay chistes, por ejemplo, sobre los atuendos ridículos de los personajes o sobre los frikis que pueblan las tiendas frikis, vamos, el público potencial de la propuesta-. Así lo deja caer el productor Jason Blumenthal en las notas de producción en las que señala que aceptar el carácter extravagante y colorido de la franquicia ha sido la clave para que la película finalmente funcionara. «Hay que tener sentido del humor, ya que algunas cosas pueden resultar algo disparatadas», afirma. «Una película como 'Masters del Universo' debe tener una parte que no hay que tomarse muy en serio. Hay que aceptar que algunos de los personajes tienen nombres extravagantes y encontrar la manera de integrar eso en la narrativa».
Para llevar a buen puerto la historia, los guionistas, encabezados por Chris Butler, acudieron a los distintos materiales publicados en torno a los personajes. Partieron de los pequeños cómics con los que Mattel acompañaba a las figuras de acción, así como a la legendaria serie de dibujos animados producida por Filmation entre 1983 y 1985 -hay un guiño descacharrante a la misma-. También se inspiraron en la película de acción real de 1987 protagonizada por Dolph Lundgren, que por supuesto hace su cameo, y en los dibujos animados emitidos en Cartoon Network entre 2002 y 2004 y la serie de animación que emitió Netflix en 2021 'Masters del Universo: Revelación'.
Detrás de la propuesta está Travis Knight, responsable de la genial 'Kubo y las dos cuerdas mágicas', que ya tiene callo recuperando propiedades intelectuales de corte nostálgico, pues en 2018 dirigió 'Bumblebee', película centrada en el robot transformable amarillo de la franquicia 'Transformers'. «Esta película es un sueño hecho realidad. Llevo conociendo a estos personajes prácticamente toda la vida. Veía los dibujos animados, jugaba con los juguetes y leía los cómics. Ha sido una experiencia extrañamente emotiva ver cómo todo esto cobraba vida en el mundo real y surrealista», comenta acerca de una historia que nos habla de la eterna lucha entre el bien y el mal y que recorre la evolución del príncipe Adam, de enclenque don nadie a todopoderoso He-Man en 2 horas y 20 minutos que se hacen excesivamente largos, repetitivos y predecibles.
«Es una historia sobre la aceptación de uno mismo, sobre la adquisición de poder, sobre la comprensión de que el poder no reside en nada más que en uno mismo», señala Galitzine. «Por el camino conocemos a personajes realmente excéntricos, fantásticos y divertidos con los que interactúa en sus distintas etapas de crecimiento», explica el actor. Buena parte de las bromas van hacia su personaje, su aspecto de pardillo y su habilidad como gestor de equipos -los tiempos han cambiado-. Hay también algo de humor grueso que se antoja difícil de adaptar al español, pero quizá lo más salvable del reparto sea Jared Leto en el papel de Skeletor, un malo malísimo pero también ridículo que acaba despertando cierta ternura.
Con unas secuencias de acción algo insípidas y un aspecto visual que deja demasiado que desear -ojo a cómo cantan los cromas-, la originalidad no es el fuerte de 'He-Man y los Masters del Universo' y prueba de ello es que en uno de los momentos que aspiran a ser más icónicos de la película suena el 'Princes of the Universe' que Queen escribió para 'Los inmortales' y que servía de cabecera para la serie. Nada nuevo bajo el sol.
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