Esto no tiene que ver con la vida (todavía)
Al igual que el asteroide Bennu, Ryugu contiene los componentes del ADN y del ARN por separado, aunque cabe destacar que el descubrimiento no implica que esté relacionado con el origen de la vida en la Tierra ni con la existencia de vida extraterrestre. El trabajo no responde a la gran pregunta sobre nuestro origen, pero confirma, una vez más, que los “ladrillos” de la química prebiótica existen en el espacio y no son raros.
“Es como encontrar arena, arcilla y rocas en el campo, y pensar que explican el origen y evolución de la arquitectura o de la cerámica”, dice César Menor Salvan, astrobiólogo y profesor de Bioquímica en la Universidad de Alcalá, que no participó en el estudio, en una declaración al Science Media Centre España.
la presencia de glucosa en Bennu, un azúcar que sirve como fuente de energía para la vida. Ese asteroide también contenía bases nucleicas y aminoácidos que forman proteínas, pero es importante destacar que se trata de un asteroide de tipo B, mientras que asteroides del tipo C, como Ryugu, son mucho más abundantes en el espacio, constituyendo del 70 al 75% de la población en el cinturón de asteroides. El que este hallazgo se haya dado en un asteroide tan común respalda de manera más sólida la idea de una abundancia de química prebiótica en el sistema solar.Según estos descubrimientos, es posible que parte de la riqueza química de la Tierra primitiva provenga de colisiones de meteoritos hace miles de millones de años. Pero entre esa hipótesis, que requiere cientos de pasos adicionales para llegar a la generación de vida, y la idea de que “la vida vino del espacio”, existe todavía un tramo enorme y oscuro por vislumbrar.