Durante más de una década, las estrellas de Hollywood han competido por dominar el mercado de destilados premium, desde George Clooney hasta Dwayne Johnson. Ese mismo impulso empresarial parece haberse desplazado ahora hacia un territorio más íntimo: la lencería y los calzoncillos. Justin Bieber y Sydney Sweeney son las últimas estrellas que proponen que nuestra intimidad venga con su marca. Detrás de ello, un cambio en las estrategias de diversificación de ingresos de las celebridades, donde el arte deja de ser el objetivo principal.
Justin. El domingo pasado, Justin Bieber subió al escenario de los Grammy Awards para interpretar una versión minimalista de su 'Yukon' vestido únicamente con una guitarra y unos llamativos boxers holgados. No se trataba de una declaración artística cualquiera: el cantante canadiense promocionaba ante millones de espectadores su línea de accesorios Skylrk, lanzada en 2024 con una selección minimalista de calcetines, sandalias, gafas de sol y boxers. Los calzoncillos se agotaron en cuestión de horas tras la actuación de los Grammy.
Sydney. Apenas una semana antes, Sydney Sweeney había anunciado el lanzamiento de Syrn (pronunciado "siren"), su propia marca de lencería, mediante un acto de desobediencia civil calculada: colgar sujetadores en el icónico letrero de Hollywood. La estrategia publicitaria, técnicamente ilegal, generó exactamente la cobertura mediática que la actriz buscaba. Su propuesta apunta, además, a un nicho específico: cuerpos tradicionalmente desatendidos por la industria. Su primera colección, Seductress, ofrece ropa interior en 44 tallas (desde 30B hasta 42DDD) con precios inferiores a 100 dólares.
En Xataka
Sydney Sweeney se ha propuesto acabar con la era "woke" para siempre y su última película es un buen ejemplo
El precedente del tequila. Antes de la fiebre de los famosos por la ropa interior, hubo otra de aún más graduación. George Clooney y su amigo Rande Gerber decidieron crear su propio tequila para consumo privado. Durante dos años trabajaron con un maestro destilador en Jalisco perfeccionando la fórmula, y lo llamaron Casamigos. Pronto salió al mercado y llegaron a producir más de mil botellas anuales. Cuatro años después, Diageo adquirió la empresa por 700 millones de dólares.
El impacto fue inmediato. Dwayne Johnson lanzó Teremana en 2020. Kendall Jenner presentó 818 Tequila ese mismo año. Michael Jordan y un grupo de propietarios de equipos de la NBA fundaron Cincoro en 2019. La lista se multiplica con otros famosos y bebedizos: Sean "Diddy" Combs con DeLeón, Nick Jonas con Villa One, Rita Ora con Próspero, e incluso la banda AC/DC con Thunderstruck. Pero tal y como señalan los expertos, el negocio impone un cambio: la Generación Z muestra menos inclinación hacia el consumo de alcohol comparada con generaciones anteriores, lo que sugiere que el boom del tequila celebrity podría haber alcanzado su pico.
El nuevo boom: ropa interior. Ahora que el mercado del tequila muestra signos de agotamiento, la ropa interior emerge como el nuevo territorio de expansión para los famosos emprendedores. Rihanna inició el camino en 2018 con Savage X Fenty, una línea de lencería que rompió con los estándares tradicionales de la industria al ofrecer hasta 44 tallas y priorizar la diversidad racial en su propuesta visual. Una estrategia muy rentable: en 2021, la marca alcanzó una valoración de mil millones de dólares tras levantar 115 millones en una ronda de financiación.
Kim Kardashian fue otra: creó Skims en 2019 como extensión de su creciente imperio mediático, y no le hacía ascos a la controversia. En octubre de 2024, lanzó microtangas con vello púbico sintético disponibles en distintos colores y texturas. Nombres más vinculados a la moda como Heidi Klum ya tienen experiencia: ésta tiene una línea de lencería de lujo desde 2015, y la artista burlesque Dita Von Teese desde 2012.
En Xataka
Sydney Sweeney protagoniza un nuevo anuncio de pantalones vaqueros. Y para algunos supone el fin de la "era woke"
¿Por qué ropa interior? Fácil: el sector global de ropa interior movió 187.610 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegue a 314.442 millones para 2035, con una tasa de crecimiento anual del 5,3%. Es un negocio redondo que lleva a los famosos y famosas a convertirse en modelos aspiracionales también en lo más íntimo. Las fotos de Sweeney posando con su ropa interior parecen salidas de una sesión de 'Playboy'. Y ahora sus fans pueden lucir como ella.
Menos arte. En lo que sí coinciden muchos de estos artistas es que su producción creativa se ralentiza cuando descubren que estos negocios son más rentables. Rihanna no ha publicado un álbum desde 2016. Ryan Reynolds invierte en clubes de fútbol, equipos de Fórmula 1 y marcas de ginebra y solo rueda cine ocasionalmente. George Clooney está prácticamente retirado. Algunos analistas ya lo han calificado como un signo de la fama moderna: vender antes que crear. A algunos, de momento, les está funcionando muy bien.
En Xataka | Cuando nos quieren vender smart calzoncillos es que el mundo de la tecnología tiene un problema
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La noticia
Hollywood es ahora el escaparate de una mercería: el negocio infalible de Sydney Sweeney o Justin Bieber es vender ropa interior
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Xataka
por
John Tones
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Hollywood es ahora el escaparate de una mercería: el negocio infalible de Sydney Sweeney o Justin Bieber es vender ropa interior
Del tequila a la ropa interior: la nueva fiebre de Hollywood son los actores con negocios de lencería
Durante más de una década, las estrellas de Hollywood han competido por dominar el mercado de destilados premium, desde George Clooney hasta Dwayne Johnson. Ese mismo impulso empresarial parece haberse desplazado ahora hacia un territorio más íntimo: la lencería y los calzoncillos. Justin Bieber y Sydney Sweeney son las últimas estrellas que proponen que nuestra intimidad venga con su marca. Detrás de ello, un cambio en las estrategias de diversificación de ingresos de las celebridades, donde el arte deja de ser el objetivo principal.
Justin. El domingo pasado, Justin Bieber subió al escenario de los Grammy Awards para interpretar una versión minimalista de su 'Yukon' vestido únicamente con una guitarra y unos llamativos boxers holgados. No se trataba de una declaración artística cualquiera: el cantante canadiense promocionaba ante millones de espectadores su línea de accesorios Skylrk, lanzada en 2024 con una selección minimalista de calcetines, sandalias, gafas de sol y boxers. Los calzoncillos se agotaron en cuestión de horas tras la actuación de los Grammy.
Sydney. Apenas una semana antes, Sydney Sweeney había anunciado el lanzamiento de Syrn (pronunciado "siren"), su propia marca de lencería, mediante un acto de desobediencia civil calculada: colgar sujetadores en el icónico letrero de Hollywood. La estrategia publicitaria, técnicamente ilegal, generó exactamente la cobertura mediática que la actriz buscaba. Su propuesta apunta, además, a un nicho específico: cuerpos tradicionalmente desatendidos por la industria. Su primera colección, Seductress, ofrece ropa interior en 44 tallas (desde 30B hasta 42DDD) con precios inferiores a 100 dólares.
El precedente del tequila. Antes de la fiebre de los famosos por la ropa interior, hubo otra de aún más graduación. George Clooney y su amigo Rande Gerber decidieron crear su propio tequila para consumo privado. Durante dos años trabajaron con un maestro destilador en Jalisco perfeccionando la fórmula, y lo llamaron Casamigos. Pronto salió al mercado y llegaron a producir más de mil botellas anuales. Cuatro años después, Diageo adquirió la empresa por 700 millones de dólares.
El impacto fue inmediato. Dwayne Johnson lanzó Teremana en 2020. Kendall Jenner presentó 818 Tequila ese mismo año. Michael Jordan y un grupo de propietarios de equipos de la NBA fundaron Cincoro en 2019. La lista se multiplica con otros famosos y bebedizos: Sean "Diddy" Combs con DeLeón, Nick Jonas con Villa One, Rita Ora con Próspero, e incluso la banda AC/DC con Thunderstruck. Pero tal y como señalan los expertos, el negocio impone un cambio: la Generación Z muestra menos inclinación hacia el consumo de alcohol comparada con generaciones anteriores, lo que sugiere que el boom del tequila celebrity podría haber alcanzado su pico.
El nuevo boom: ropa interior. Ahora que el mercado del tequila muestra signos de agotamiento, la ropa interior emerge como el nuevo territorio de expansión para los famosos emprendedores. Rihanna inició el camino en 2018 con Savage X Fenty, una línea de lencería que rompió con los estándares tradicionales de la industria al ofrecer hasta 44 tallas y priorizar la diversidad racial en su propuesta visual. Una estrategia muy rentable: en 2021, la marca alcanzó una valoración de mil millones de dólares tras levantar 115 millones en una ronda de financiación.
Kim Kardashian fue otra: creó Skims en 2019 como extensión de su creciente imperio mediático, y no le hacía ascos a la controversia. En octubre de 2024, lanzó microtangas con vello púbico sintético disponibles en distintos colores y texturas. Nombres más vinculados a la moda como Heidi Klum ya tienen experiencia: ésta tiene una línea de lencería de lujo desde 2015, y la artista burlesque Dita Von Teese desde 2012.
¿Por qué ropa interior? Fácil: el sector global de ropa interior movió 187.610 millones de dólares en 2025 y se proyecta que llegue a 314.442 millones para 2035, con una tasa de crecimiento anual del 5,3%. Es un negocio redondo que lleva a los famosos y famosas a convertirse en modelos aspiracionales también en lo más íntimo. Las fotos de Sweeney posando con su ropa interior parecen salidas de una sesión de 'Playboy'. Y ahora sus fans pueden lucir como ella.
Menos arte. En lo que sí coinciden muchos de estos artistas es que su producción creativa se ralentiza cuando descubren que estos negocios son más rentables. Rihanna no ha publicado un álbum desde 2016. Ryan Reynolds invierte en clubes de fútbol, equipos de Fórmula 1 y marcas de ginebra y solo rueda cine ocasionalmente. George Clooney está prácticamente retirado. Algunos analistas ya lo han calificado como un signo de la fama moderna: vender antes que crear. A algunos, de momento, les está funcionando muy bien.