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Economía

Hollywood, Washington y las reglas del juego

Hollywood, Washington y las reglas del juego
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Presumir de atajos ante el regulador no solo pone en cuestión una operación: socava la confianza en unas reglas del juego que existen. Leer
OPINIÓNHollywood, Washington y las reglas del juego
  • JUDITH ARNAL
19 FEB. 2026 - 11:09COSTHANZO

Presumir de atajos ante el regulador no solo pone en cuestión una operación: socava la confianza en unas reglas del juego que existen.

Parece que no hay sector que vaya a permanecer al margen de la geopolítica y la batalla por la calidad institucional. El último caso es el del sector audiovisual.

El 5 de diciembre de 2025, Netflix anunció su acuerdo para adquirir los estudios y los servicios de vídeo bajo demanda de WarnerBros Discovery (WBD). Una operación valorada en 82.700 millones de dólares de valor de empresa (72.000 millones de dólares en valor de capital, más la asunción de aproximadamente 10.000 millones en deuda). En su estructura original, los accionistas de WBD recibirían 23,25 dólares en efectivo y 4,50 dólares en acciones de Netflix por cada acción, si bien en enero esta compañía modificó su oferta para convertirla en una operación íntegramente en efectivo, a 27,75 dólares por acción.

Pero apenas tres días después, Paramount Skydance lanzó una contraoferta, no ya solo por los estudios y los servicios de vídeo bajo demanda, sino por la totalidad de WarnerBros Discovery: estudios, HBO Max, cadenas de televisión lineal (CNN, TNT, TBS, Food Network, HGTV, Discovery Channel, entre otras), cadenas deportivas (TNT Sports, Eurosport), plataformas digitales complementarias (Discovery+, Bleacher Report) y la participación en empresas conjuntas como The CW y Philo. La oferta de Paramount asciende a 108.400 millones de dólares de valor de empresa, a 30 dólares por acción, íntegramente en efectivo.

Presumiendo de conexiones directas con la administración Trump, David Ellison, CEO de Paramount Skydance, alardeó de que tendría acceso a un procedimiento abreviado para que el Departamento de Justicia de Estados Unidos diera el visto bueno a la operación de concentración. Hasta se ha atrevido a prometer a los accionistas 650 millones de dólares por cada trimestre que se retrase la aprobación de la operación a partir de diciembre de 2026.

Las alarmas mediáticas han saltado al ver que Paramount se haría con la CNN, entre otras cadenas, el canal más crítico con el trumpismo. De este modo, en el imaginario colectivo se ha planteado una dicotomía. Netflix, plataforma muy conocida, al hacerse con HBO Max daría lugar a una fuerte concentración en el sector de servicios de vídeo bajo demanda y, por tanto, a problemas de competencia. La operación de Paramount, por el contrario, generaría potenciales problemas de libertad de prensa. Esta lectura constituye una hipersimplificación y deja atrás importantes elementos económicos y de estructura de mercado que son los que aquí nos ocupan.

La propuesta de Netflix

Empecemos con la operación propuesta por Netflix. A pesar de que muchos se centran en la concentración entre los servicios de vídeo bajo demanda de Netflix y HBO Max, lo cierto es que estamos ante todo ante una operación de fusión vertical. Lo realmente interesante del acuerdo para Netflix son los estudios de Warner Bros, algo de lo que Netflix casi carece en la actualidad. Ésta ha sido históricamente una empresa de distribución, no de producción propia a gran escala con una infraestructura de estudio. Los estudios de Warner Bros en California ofrecen un siglo de legado en producción cinematográfica y televisiva.

En cuanto a HBO Max, uno puede pensar que se crearía un exceso de concentración en el mercado de servicios bajo demanda. Puede que así sea, y para eso las correspondientes autoridades de defensa de la competencia podrían solicitar medidas correctoras como condición para autorizar una fusión. Pueden ser estructurales (como la obligación de desinvertir en determinados activos o líneas de negocio) o de comportamiento (compromisos de mantener el acceso a determinados contenidos en condiciones no discriminatorias, o la obligación de licenciar cierto catálogo a terceros durante un período transitorio).

Al llevar a cabo el correspondiente análisis desde la perspectiva de competencia, sería útil tener una versión amplia del mercado relevante, no limitándolo solo a otras plataformas como Disney+ y Amazon Prime Video, sino teniendo en cuenta también a YouTube, por ejemplo. No en vano, programas como MrBeast nacieron en la web de vídeos de Google para después pasar a plataformas de streaming de vídeo bajo demanda.

La operación de Paramount

Vayamos ahora a la operación propuesta por Paramount. Se trata de una operación de concentración a lo largo de toda la cadena de valor del sector audiovisual. Paramount ya posee activos en cada eslabón de esa cadena, y con la adquisición de WBD sumaría capacidades adicionales en todos ellos: producción de contenido (estudios cinematográficos y televisivos), distribución y licencia de contenido, plataformas de streaming (Paramount+ combinado con HBO Max y Discovery+), emisión lineal de televisión (cadenas de entretenimiento, noticias y estilo de vida), deportes (derechos deportivos y canales especializados) y presencia digital (plataformas complementarias como Bleacher Report y Pluto TV).

Ante una operación de esta magnitud, presumir de que se obtendrá un acceso privilegiado a la autorización del Departamento de Justicia estadounidense resulta una falta de respeto en el mejor de los casos (en el supuesto de que sea falso) o altamente preocupante en el peor (en el supuesto de que pueda existir este trato de favor). Pero es que, además, dicho proceso agilizado ante el Departamento de Justicia sería insuficiente, y ello es debido a que la operación requeriría de la autorización de otras autoridades de competencia, principalmente la Comisión Europea en la Unión Europea y la CMA en Reino Unido. Aún es más, no bastaría con el visto bueno de las autoridades de competencia. En el caso de la Unión Europea, serían preceptivas también autorizaciones de inversiones extranjeras entrantes por parte de los gobiernos de los Estados Miembros concernidos.

Por tanto, ya no se trata de caracterizar la operación de Netflix como potencialmente problemática desde el punto de vista de competencia y la de Paramount desde la pluralidad de los medios. La operación de Paramount también requiere un detallado análisis de competencia para garantizar la protección del bienestar del consumidor.

Una vez más, la falta de respeto a las instituciones irrumpe en un nuevo sector, esta vez el audiovisual. Presumir de atajos ante el regulador no solo pone en cuestión una operación concreta: socava la confianza en unas reglas del juego que existen, precisamente, para que no decida el más conectado sino el que mejor sirve al consumidor.

Judith Arnal, investigadora principal en CEPS y en el Real Instituto Elcano.

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Fuente original: Leer en Expansión
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